martes, febrero 02, 2010

Dollhouse 2x13 - Epitaph Two: Return

Echo, ¿qué vamos a hacer ahora?

Kilo: Oh God, she's so cool!

Escrito por Pedro J. García


Dollhouse ha tenido que atravesar un auténtico campo de minas para llegar hasta su final. Antes del estreno, presiones de la cadena, una franja horaria asesina y dudas del autor con respecto al concepto y el tono de la serie. Y después, malas críticas de los primeros episodios, la consiguiente falta de interés de la audiencia y la imposibilidad, debido a la naturaleza de la serie, de atraer a más fieles a mitad de su primera temporada. Para el episodio “Man on the Street” (1.6) Whedon tomaba el control, y su mente se despejaba, llevando a la serie por buen camino, pero era demasiado tarde. Desde luego, es fácil achacar el accidentado devenir de Dollhouse a factores externos, pero lo cierto es que el propio Whedon admitió en los primeros meses de la producción de Dollhouse que la serie se le fue de las manos. Ni él mismo tenía claro cómo quería que fuera su serie. Y esto se reflejó en una primera temporada que de no existir la renovación, habría quedado condenada al ostracismo, al olvido televisivo.

Al margen del frío recibimiento crítico y la indiferencia generalizada del público no-whedonite, Dollhouse ha conseguido mantenerse en el candelero durante un año, generando noticias y artículos, dando la campanada con una renovación sorpresa, y en definitiva, suponiendo una discreta revolución en la manera de hacer y ver televisión. Dollhouse se marcha con la satisfacción de haber sido la primera serie renovada para una segunda temporada gracias a los fieles en la web, que hacían que semana tras semana, la audiencia del episodio se doblase gracias al fiel seguimiento de la serie en plataformas como Hulu. Esta hazaña no puede pasarse por alto, y debe achacarse indudablemente al nombre de Whedon. Si bien la audiencia no ha remontado el vuelo en ningún momento, gracias a los fans, al estatus de autor respetado de Joss, y a la confianza que a pesar de todo ha depositado FOX en la serie, Dollhouse ha tenido la oportunidad de evolucionar y tener una conclusión. Y en mi opinion, una muy satisfactoria, teniendo en cuenta las circunstancias.

El despropósito que resultó ser el episodio anterior, “The Hollow Men”, que cerraba la trama del presente, se ve compensado por una emotiva coda en “Epitaph Two: Return”. Todos los personajes y todas las relaciones tienen su cierre. Y todos y cada uno de ellos me han parecido en mayor o menor medida, perfectos. Dejando a un lado los aspectos negativos que ya hemos repetido hasta la saciedad (la precipitación de las tramas, lo poco que conocemos a los personajes), creo que Jed Whedon, Maurissa Trancharoen y Andrew Bliss (ese guionista ignorado por mí en mis palabras de adoración exaltada hacia los familiares de Joss, pero que sin embargo comparte créditos con ellos en los mejores episodios de la serie) sacan el mayor partido a los personajes y con el poco tiempo y la dificultad para desarrollarlos, les dan el mejor final posible a cada uno (que tengan todos un final ya era admirable, pero esta sensación de completitud es increíble).

Los diez años que pasan entre “The Hollow Men” y “Epitaph Two: Return” han cambiado a algunos personajes, y han reforzado las personalidades de otros, manteniéndose fieles a lo que conocimos durante la serie. En ambos casos, creo que todos han recorrido un camino lógico y coherente con lo que sabemos de ellos. Anthony y Alpha han cambiado. Sus evoluciones me resultan impactantes, pero no faltas de lógica. Y es que no conocíamos realmente a ninguno de los dos. En este ultimo episodio presenciamos la conversión de la relación de cuento de hadas de Anthony y Priya en una real, con distanciamiento, rencor y dolor. Su emotiva reconciliación es uno de los puntos álgidos del episodio. Por otro lado, Alpha regresa a Dollhouse, y lo hace después de haber recorrido (en diez años como mucho) el mismo camino que Echo, un camino hacia la auto consciencia que, en el caso del personaje de Alan Tudyk, le lleva a la redención.

Me atrevo a decir, sin miedo a que nadie me contradiga, que Adelle y Topher son lo mejor del episodio. El amor maternal que Adelle profesa a Topher es conmovedor, y ha sido uno de los principales motores de Dollhouse. Topher Brink, el personaje que menos me gustaba en la primera temporada ha acabado siendo uno de mis favoritos. Y la reina de Dollhouse, Adelle DeWitt, se marcha definitivamente como el personaje más fascinante de la serie.

La “principal” historia de amor romántico de la serie, la de Echo y Paul, llega a su conclusión en la última escena de la serie. La muerte de Paul completa a Echo, y tras una violenta epifanía (la Dushku se despide por todo lo alto) se rinde a lo que siente por él. El amor, o la consciencia del mismo, la completa. No somos nadie si no amamos a alguien. La amistad más pura, el amor maternal o romántico son lo que en última instancia nos definen, lo que da a la serie, en mi opinión, un final redondo. Echo se acuesta en su ataúd de diseño a pasar el resto de su vida soñando junto a su amado (que no la despertará con un beso, porque ya no hace falta), tras cumplir su última fantasía. Un precioso pero devastador final que es imposible catalogar como final feliz, como no podía ser de otra manera, y que me recuerda a AI: Inteligencia Artificial de Steven Spielberg. En ambas historias, el final feliz del protagonista no existiría sin una muerte, sin el dolor de la pérdida, y este final no es más que una fantasía alejada del mundo "real".

Dollhouse ha dejado claro desde el principio que no sería una serie de acción al uso, sino que se esforzaría por crear un discurso complejo sobre el ser humano. Whedon se perdió en este discurso durante la primera temporada, a pesar de tener las ideas a tratar muy claras. Por eso, en esta segunda temporada ha primado la acción y el entretenimiento. Y a pesar de esto, Dollhouse ha conseguido finalmente el esquivo equilibrio entre acción e introspección que definió las anteriores obras de Whedon. Personalmente, creo que Dollhouse, pese a todos los problemas, internos y externos, es un triunfo.

Mi intención con ese blog durante el año que ha durado la serie ha sido desglosar Dollhouse, analizarla en detalle, episodio tras episodio. Y creo que lo hemos conseguido (no nos hemos dejado nada, ¿eh?). Lo que queda es la visión completa de un grupo de amigos, unos más apasionados de Whedon que otros, que no hace sino reflejar la irregularidad de una serie que sin embargo, nos ha aportado material inagotable para reflexionar, y que a mí particularmente me ha dado momentos inolvidables. Gracias a todos los whedonites por participar en Whedonverso, por hacer de este blog algo más que una página de opinión sobre television. Y sobre todo, gracias a todos por acompañarme en mi pasión por un autor que siempre fue una parte importante de mi vida, y que a partir de 2009, se ha convertido en algo más.


Os dejo con las impresiones (esta vez muy dispares) de los whedonites sobre “Epitaph Two: Return”.

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Looks like the Dollhouse is officially closed for business

Topher: I'll fix what we did to their heads. You fix what we did to the rest of the world. Your job is way harder.

Escrito por Alicia Ortega

Yo no considero los Epitaph finales de temporada ni, simplemente, parte de Dollhouse, sino otra serie (de dos capítulos, sí, pero serie al fin y al cabo) que tiene personajes e historias en común con esta, pero cuyo hilo principal no me parece tan interesante ni las acciones de sus personajes parecen propias de los que conozco de Dollhouse.

Pero, aún teniendo eso claro, hay algo que no consigo entender y que no puedo dejar de comparar con el personaje que conozco y amo: ¿Qué ha cambiado en Alpha? ¿Por qué de repente el que fue Big Bad de la primera temporada y sembró terror en la segunda está gobernado por una personalidad del bando de los "buenos" y nadie parece temer que su cabecita sufra un golpe de estado? Creo que sus anteriores apariciones se encargaron de dejar bien claro que él no tenía nada en común con Echo salvo estar superpoblados, que en el reparto de virtud moral, la chica se quedó con todo el lote y Alpha se tuvo que conformar con el sentido del humor, y de pronto nos presentan a dos personajes similares, y compañeros de equipo. Espero no ser malinterpretada: no estoy diciendo que Alpha, como cualquier otro personaje, no tenga derecho a evolucionar, y está claro que, como Echo, tiene en teoría mucha mayor facilidad que los demás para hacerlo, pero solo pido un atisbo de explicación sobre lo que ha ocurrido en estos años.

Dejando aparte a Alpha, veo más fallos garrafales en este capítulo: Mag y Zone, los supuestos protagonistas del "Epitaph One", que no nos ha dado tiempo a conocer ni medianamente, se despiden con tal confidencia e intimidad que hacen sentir al espectador, al menos a mí, como un sucio voyeur, que no debe estar presenciando ese momento entre personas que no conoce lo suficiente.

Pero no es todo malo en este capítulo. Podría decirse que hay una sola cosa que considero bien hecha, pero es algo que vale más que todo lo que no me ha gustado: Topher Brink y Adelle DeWitt. Adelle y Topher. Una vez alguno de mis compañeros calificó la de Sierra/Priya y Victor/Anthony como la historia de amor más bella del Whedonverso, y creo que este capítulo por fin lo refuta sin lugar a dudas. Aparte de que nos presentan un insulso futuro de "te quiero pero mi trabajo está por delante" de los muñecos, con hijo y todo, como nos muestran con un zoom sobre él al hablar Priya de lo que no quiere olvidar, por si no nos habíamos dado cuenta de quién era el crío, que solo faltaron letreros luminosos señalándole y rezando "¡Es el hijo de Priya y Anthony!"; aparte, decía, podemos echar la vista atrás y darnos cuenta de que lo que hay entre Anthony y Priya es un amor a primera vista, se vean por primera vez las veces que se vean, pero que no se forja poco a poco, conociéndose, como pasa en las grandes historias de amor. Y, mientras, lo podemos comparar con otro amor, quizá no sexual (quizá sí), pero con seguridad mucho más fuerte y, para mi gusto, mucho más hermoso que el de los anteriores. Adelle lleva años trabajando con Topher. Han sido confidentes de sus secretos más oscuros, ella le ha traicionado en alguna ocasión… se han visto en las situaciones más agradables y más desagradables, han visto cómo reacciona el otro en cada momento… y se aman. Sí, supongamos que es un amor entre amigos, pero eso no le resta fortaleza, y no me atrevería a decir que esta sí es la historia de amor más bella del Whedonverso porque el listón está muy alto, pero sin duda la prefiero a la de Priya y Anthony, y sin la menor duda la prefiero a ese amor que nunca he visto entre Echo y el personaje que hasta los últimos capítulos no fue un muñeco, pero siempre estuvo más vacío que ninguno de ellos, Paul aún-no-sé-qué-pinta-en-la-serie Ballard; aunque más que amor, lo que había entre ellos podría calificarse de desencuentros: Paul se obsesiona con una Echo que ni siquiera sabe que existe; Echo se enamora de él, pero a este le desprenden de sus sentimientos hacia ella para salvarle la vida; entendemos que poco a poco, Paul ha vuelto a enamorarse de Echo pero ella se cierra a él; y no se abre a este amor hasta que Paul no está muerto y bien muerto, aunque parece que Topher, siempre Topher, acaba de una vez por todas con estos desencuentros, y consigue para esta historia un final feliz, si quieren ustedes considerarlo así.

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Mad Max: En la cúpula de Echo

Topher: Thank you

Escrito por Juanma Devilniced


Partamos de la base de lo muchísimo que me ha gustado el episodio, es decir, los diez últimos minutos. El resto es un despropósito escrito con mayúsculas; Una casi road movie amateur que apenas emociona, que destruye casi el significado del anterior Epitafio y su intensísima búsqueda de Caroline, para... ¿nada?.

Si algo ha confirmado este episodio es que segundas partes NO son buenas y, salvo el final, el resto ha sido un mal capítulo, que te pierde en referencias inútiles, en caras nuevas o viejas que ni recuerdas, en tecnología que habla de tecnología, en trucos que se sacan de la manga y en las peores actuaciones de los actores que jamás se ha visto.

¿De verdad Eliza debe emocionarnos en su discurso de ECHO abatida? ¿De veras deberíamos sentir una punzada en el corazón cuando comprobamos que el amor no es perfecto, que lo que creíamos que era la mejor pareja posible (Victor y Sierra) no lo son y todo por culpa de ellos mismos , de sus decisiones y de la casa de muñecas?

TOPHER y ADELLE son la esencia de este episodio y de la serie, definitivamente pisoteando a ECHO y el resto. Sus escenas han robado al resto el protagonismo.

Yo me quedo con el GRACIAS que dedica Topher al vídeo de su amada, con una mano en sus labios, y al posterior arrumaco de la jefa, aquella que se ha desvivido por él cuando perdió el norte.

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Enfréntate al futuro

Topher: Kill your idols. There’s a piece of truth.

Escrito por Daniel Andréu

Curiosa esta segunda temporada de Dollhouse. Ya desde el principio vi un cierto desgaste por la casi certeza de la cancelación. A eso se sumaba mi tristeza por ese cercano fin, y eso que yo siempre he sido de los ingenuos y positivos que hasta el último momento esperaron un milagro. Pero la sensación de que todos los capítulos estaban siendo flojos la tuve desde el principio. Después llegó la cancelación oficial y con ella lo que, en mi opinión, ha sido lo peor de la temporada, la aceleración de las tramas a veces a ritmo de speed. Por cierto, ¿dónde coño se ha metido Whedon durante estos 13 capítulos? Ya podía haber dirigido o escrito algo…

Pero llegó "The Attic" y se hizo la luz. Me gustó tanto que a veces incluso me sentí culpable por pensar que es el mejor capítulo de toda la serie, ya que no es el más representativo ni de lejos. Pero no deja de ser Dollhouse y de ser el que ha conseguido un mayor grado de satisfacción en todos los sentidos. Creo que sin esa narcótica velocidad en los guiones no habría sido posible ese maravilloso 2x10, que con más tiempo para desarrollarlo todo, los acontecimientos de "The Attic" habrían quedado un poco más dispersos en el tiempo y no habría salido un episodio tan poderoso.

"Getting Closer" también fue satisfactorio, no tanto como su predecesor, pero lo suficiente para dejarme contento porque di por hecho que todo el final de Dollhouse iba a estar a la altura de lo que yo le exigía. Desde la decepción y el mal sabor de boca que me supuso "Epitaph One" conté en mi cabeza "The Hollow Men" como el último episodio de Dollhouse, por lo que cuando llegó ese disparate hecho capítulo, se me vino la dollhouse encima. Menos mal que el verdadero final de la serie ha sido "Epitaph Two: Return", porque hace todo lo que yo esperaba del anterior. Lo deja todo como lo tiene que dejar, es coherente con todas las situaciones y los personajes (mucho más que el salto de tres meses de "Meet Jane Doe"). Y, aunque me deja con la espinita de una despedida de Whiskey, me da finales preciosos como los de DeWitt/Topher (lo mejor del episodio, como no podía ser menos viniendo de la mejor actriz/personaje de la serie), Tony/Priya o el dulcecito en forma de final “feliz” que es la historia de Echo y Paul. Y voy a hacer una referencia externa en la que nadie habrá pensado, pero he sido muy feliz con la gran similitud entre la muerte de Topher y la del teniente Darius Michaud en Expediente X: La película.

A pesar de las muchas pegas que haya podido ponerle a esta segunda temporada (y que no siento la necesidad de repetir gracias a los whedonites), me deja un buen sabor de boca aunque no sepa decidir si habría sido mejor que siguiera adelante o no. Estoy seguro de que poniendo tiempo de por medio va a mejorar. Mientras tanto, seguiremos esperando el próximo proyecto de Whedon (no más FOX por favor) para por lo menos volver a darle vida a este blog.

Ha sido un placer.

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Al final, happy ending

Alpha: Did he just call me a ludite?

Escrito por María Rivero


Como mis compañeros ya habrán diseccionado el capítulo escena a escena, yo voy a centrarme en los detalles que no me han convencido y en las dudas que me quedan después de verlo.

No es exactamente un happy ending redondo, pero es un final feliz en el que cada uno recibe a su manera lo que quiere: Topher restaura el orden en el mundo, Adelle sigue guiando a sus ovejas hacia la luz, Priya y Tony se quieren, Alpha... bueno, Alpha es inteligente y se quita de en medio y Echo, Echo/Caroline consigue destruir Rossum y al final, tiene un poco de felicidad teniendo dentro a Ballard (más allá de cuando están a punto de morir). Que debe ser como tener dentro al demonio o algo así, pero bueno.

En este capítulo se me han creado algunas dudas: ¿Quién es esa mujer, Echo o Caroline? Y, sobretodo, ¿qué personalidad tiene implantada la niña? Porque se supone que durante la serie, quien está enamorada de Ballard es Echo, Caroline sólo aparece al final. Es cierto que desde que la conciencia de Caroline vuelve a su cuerpo hasta el momento final, han pasado varios años y Caroline ha convivido con Paul, pero... se supone que las personalidades son individuales, dentro de la misma mente puede haber una Echo enamorada y una médico a la que Ballard le da asquito. Así que se supone que esa niña está impresa con... ¿Caroline que está enamorada de Ballard? Si es así... ¿Dónde está Echo todo el rato? ¿Qué narices ha pasado con esa personalidad que controla al resto? Y en cuanto a dolls, ¿de cuándo se supone que es el Paul que deja Alpha? Porque si es aquel que descargó cuando lo mató, es un Paul muy anterior a toda la lucha existente, es un Paul que no ha vivido con Echo/Caroline durante años luchando por sobrevivir... Es un Paul que no conoce a Caroline y que, desde luego, no entiende la frase de "¿no querías que te dejase entrar?". Que, por cierto, si en la misma mente están Ballard y Echo/Caroline (voy a pensar que ellas han digievolucionado y se han fundido en una suprapersonalidad o algo así), cuando tengan momentos "íntimos", ¿se considerará masturbación? porque técnicamente, una mano la puede estar controlando Paul y la otra Echo/Caroline...

Otro detalle que no me convence, esta vez en el marco de la realización, son esos planos congelados. No han sido parte de la estética de la serie en ningún momento, ni siquiera en el "Epitaph One"... ¿Por qué, Solomon, por qué? No se puede dirigir "Out of Gas" de Firefly y después hacer semejante cosa en el "Epitaph Two"... no hace falta, de verdad que no (¿se nota mucho que no me ha gustado nada?).

Todo esto no quiere decir que no haya disfrutado con el capítulo, pero sí es cierto que me lo he pasado mejor con los detalles: las miradas, la pareja Adelle/Topher, Anthony saliendo del furgón blindado, Echo/Caroline diciéndole a Priya que deje de ser una niñata... Como cierre de la serie, bueno, para hablar de eso habría que hacer una retrospectiva de las dos temporadas. Como momento aislado, me quedo con la cara de Alpha cuando Anthony le dice que Ballard ha muerto hace diez minutos. Con todo lo que ha sido ese personaje, con el cariño que le ha tenido siempre a Echo (a su modo psicópata), que ese personaje reaccione así me parece una maravilla. Esos dos segundos (superando por muy poco a Adelle dándole de comer a Topher) son los que más me han emocionado. Supongo que me gustan las cosas pequeñas.

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What?

Echo: And I'm alone. I'm all alone, I'm always alone

Escrito por Lucía Vargas

Por instantes pensé que era la más tonta del Reino de Joss, pero no, después descubrí que existen la wikipedia y sangoogle y amigos que amablemente te enseñan el camino hacia la luz.

Pues nada, después de haber visto "Epitaph Two" no comprendía mucho, por no decir nada, de lo que sucedió ahí, en ese futuro tan negro que nos muestran en Dollhouse. Quiero pensar, como dije ya en mi blog, que todo es fruto de la temprana cancelación de la serie y que nada tiene que ver con una mala ejecución de las ideas, que todo es demasiado precipitado y el vértigo que produce no me deja entender lo que nos han querido mostrar.

Y lo que menos me gusta de todo han sido las “soluciones” al problema: las explosiones. Con dos denominadores comunes, primero tienen que ser activadas manualmente porque no se les ocurrió ponerles un reloj para la cuenta atrás, cuando todos sabemos que eso es lo que más se lleva en la ficción. Y después siempre muere alguien, consecuencia directa del no ponerle cuenta atrás a la bomba, pero bueno, es ficción y lo perdonamos. El punto distinto en las bombas es que en la primera muere un malo maloso, Boyd, al que odiamos por habernos tenido engañados durante dos años, y en la segunda muere un bueno entrañable, Topher, que al principio no era más que un mero secundón pero que con el paso de los capítulos se convirtió en personaje fundamental en la trama.

Por último, decir que la niña me ha encantado, ese encuentro entre Echo y Mini-Echo. Y también el momento en el que Echo se derrumba, cosa que no me esperaba, no le va el derrumbarse cual Macarena en Rec, que solo le faltó llamar a su madre.

Y sin nada más que decir, tendré que volver a ver la serie de nuevo para enterarme más profundamente de lo que nos han querido contar.

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Cerrando la boca del infierno

DeWitt: Topher Brink is a genius and you will keep a civil tongue in this house, or we'll put in the stew

Escrito por Javilost Marrero

El final llegó, y con ello el regreso del epitafio, para cerrar la trama que ha deparado esta serie durante sus dos cortas temporadas.

Continuamos la historia terminada en "Epitaph One", con Caroline dentro de una niña y sus dos leales compañeros de viajes y fatigas contra los butchers. Son apresados y llevados a Neuropolis para unirse al Adelle Team después de ser rescatados por Echo (secuencia maravillosa de pelea por parte de ella y aparición estelar del hermano de Eliza).

Topher entra en escena más loco y traumatizado que nunca por culpa de ser un genio (cosa que personalmente me da mucha pena), y con la solución para acabar con el problema. Hablar de Topher significa hablar de Adelle, la “madre” del genio, cuya escena de ella dándole de comer hizo imposible que mis ojos se contuviesen por la emoción. Ellos han sido los verdaderos protagonistas de esta serie, dejando en la sombra a Echo, sobre todo en esta segunda temporada. La evolución del GRAN personaje de Dollhouse me ha encantado de principio a fin, hasta su lado de bajón que hizo que volviese más fuerte que nunca y tuviese los ovarios de enfrentarse a Rossum Corporation.

En general, el capítulo me ha parecido genial (sobre todo la segunda parte), exceptuando la rareza de la aparición de Alpha, ya que no se explica nada de su colegueo con los demás. Y además, como mismo aparece, desaparece, seguramente a cultivar sus zanahorias. Alpha siempre será misterioso.

Los momentazos del capítulo, aparte de los ya nombrados, son los de Echo y Sierra, sobre todo el cabreo de ambas; y por supuesto esas despedidas de Adelle a Topher y a Echo (con abrazo mágico espesial incluido)

(SPOILERS SERIES FINALE BUFFY)

He visto, al igual que en "Omega", relación con la serie madre de nuestro creador Whedon, Buffy. Veo referencias del fin del apocalipsis con cerrar la boca del infierno. También, la muerte de Ballard la asemejo con la de Anya, muerte necesaria y ocurrida en cualquier guerra apocalíptica. Y la muerte de Topher, con la de Spike, como el héroe que tiene que morir para salvar a todos.

(FIN SPOILERS SERIES FINALE BUFFY)

Para que no se haga más extensa, cierro diciendo que la serie me ha encantado en su plenitud menos la primera mitad de la primera temporada, la cual me aburrió y me decepcionó bastante, de resto me ha parecido una genialidad toda ella. Eliza Dushku ha estado increíble pero ha sido eclipsada por la Diosa de Olivia Williams.

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Fantasy

DeWitt: Funny that the last fantasy the Dollhouse should fulfil would be yours.
Echo: I don’t have any fantasies, Adelle.

Escrito por Ricardo Carabaña

En un universo post-apocalíptico que estéticamente bebe de Firefly sin intentar ocultarlo, "Epitaph Two" es un (casi) perfecto colofón a la serie. Una pena que esta no haya sabido estar siempre a la altura.

No tengo ninguna fantasía, Adelle. Es el precio que tiene que pagar una heroína por salvar el mundo. Fuiste elegida, Caroline. ¿Final feliz? Montones de fantasías completadas a medias. Sabor agridulce. Y, once meses después, todavía mucho potencial que se quedará forzosamente como interrogantes en nuestras cabezas. Sea como sea, gracias Eliza. Y gracias Joss.

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Let Us Fall Asleep

Mag: The little asian is kinda cute
Zone: She's a teckhead, Mag...... She's a girl, Mag

Escrito por Pol Díaz

Oficialmente Dollhouse, su historia principal, llegó a su fin con la emisión del episodio 2x12, el Epitafio 1 fue un experimento extraño que puso fin a la primera temporada y con la llegada del Epitafio 2 no solo ponemos fin a la serie en general si no que la vestimos con un broche de oro.

Si bien Dollhouse, en una visión global, flojeaba en varios capítulos, arrancando siempre a mitad de temporada para no parar hasta sus season finale, es una serie con mucho potencial que no ha tenido tiempo de brillar como ocurre con otras obras de Whedon. Si el final oficial de la historia principal de Dollhouse nos ha dejado a la mayoría un poco fríos, al menos personalmente este segundo y último Epitafio me ha dado todo lo que quería y más. Un final digno, un desarrollo de personajes (en su mayoría) más que bonitos y algunas muertes al mejor estilo Whedon, que te dejan con la boca abierta.

También alegra ver de nuevo pululando por ahí a Felicia Day y a nuestro nuevo activo favorito, o al menos el mío. Kilo. Esa pequeña gran estrella invitada.

En definitiva, Dollhouse ha sido para mí un buen plato principal, con un mejor postre en forma de dos epitafios dignos de convertirse en serie propia.

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El ataque de las muñecas asesinas

DeWitt: Leading them into the light. For good.

Escrito por Javi Pocoyó

Como no me cuento entre los fans de Whedon, y suelo ser bastante reaccionario (en una obsesión que tengo por "equilibrar la balanza"), durante el transcurso de Dollhouse me he sentido en la obligación de mostrar una posición crítica, porque me ha parecido que algunos fans veían maravillas, sin fijarse en los fallos. Maravillas, aciertos, fallos y fracasos, todos se han acabado estudiando en este blog desde hace más de un año, así que poco más hay que decir.

Personalmente, y desde una visión global que ya podemos tener, Dollhouse me ha parecido una buena serie de ciencia ficción que ha invitado a la reflexión algunas veces ("Haunted", "Instinct"), al aburrimiento otras ("Vows"), y al buen entretenimiento de vez en cuando ("The Attic"). Y desde luego es mucho mejor que muchas series que llevan años en antena.

Es hora de decirle adiós, y el final ha resultado estar a la altura, e incluso ser mejor de lo que me esperaba. Aunque "Epitaph One" no me gustó, por razones que no vienen al caso, resultó ser de gran ayuda para darle un final digno a la serie. El 1x13 fue realmente un aviso de lo que venía en la segunda y última temporada, y una introducción para este episodio final, tan necesario como el propio flashforward que relata. La serie se adelanta en el tiempo para poder contarnos lo que pasará, para enseñarnos el final del camino, que no podríamos haber visto de otra manera debido a la cancelación.

También son necesarios los primeros minutos con la repelente de Felicia Day, la niña que merece morir y el bocazas insoportable, para entender la situación en la que nos encontramos. Por suerte, pronto llega Ballard (sin camiseta, como debe ser) para pegar unos cuantos cabezazos, y llevarnos junto a nuestros amigos (que sí, ya lo son, después de dos temporadas). Escena de acción de turno (como todas las del capítulo), y por fin sabemos la situación de DeWitt y los demás. La escena "familiar" con bromas y buen rollito sólo queda un poco forzada y fuera de lugar. Un pelín. Pero se disfruta.

Agradezco la muerte de Ballard, llevada con bastante inteligencia, y causando una escena emotiva con la que Dushku se luce lo suficiente. En esa misma escena volvemos a ver que Echo es Buffy, con la misma carga de superheroína, y con los mismos tormentos personales. En el fondo es lo que todos queríamos, incluidos Whedon y Dushku. Además, la muerte del "príncipe azul" (como ya vimos en "Briar Rose") nos da una escena final preciosa, en sintonía con la reflexión sobre la soledad que se ha hecho durante toda la serie. Toda la felicidad a la que puede aspirar Echo, es el descanso eterno y nostálgico, lleno de recuerdos. Nada más que recuerdos.

Hace unos cuantos meses dije que Dollhouse, sin una segunda temporada, sería una serie olvidable. Ahora puedo decir que tenía razón, y que esta temporada ha llevado a la serie a un terreno más digno. También es verdad que Dollhouse alzó el vuelo a partir de que la cancelaron. Eso nos demuestra que deberíamos haber tenido más paciencia, que el potencial que mostraba la serie en su primer capítulo iba a dar de sí en algún momento. Si la serie hubiera estado en otra cadena, una de cable, menos preocupada por la audiencia, y más por la calidad, habríamos tenido más Echo, más Topher y sobre todo más DeWitt. Podría haber sido maravilloso. Pero no puedo decir que esté descontento. Algunos dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

miércoles, enero 20, 2010

Dollhouse 2x12 - The Hollow Men

Dos Ex Machina


Llegamos al final de Dollhouse. Aún queda el último epitafio, del que no sabemos muy bien qué esperar, ni dónde dejará a la última serie de Whedon, pero “The Hollow Men” cierra, se supone, todas las tramas y responde a todas las preguntas de la serie. ¿Estamos satisfechos?

Pedro: “The Hollow Men”. Gran anticlímax donde los haya. Mira que les tengo dicho a Whedon y a los suyos que las tramas de infiltración en complejos de alta seguridad nunca les salen bien, y que es mejor desistir. ¿De verdad el sufrimiento que tuvimos que pasar con la Iniciativa en Buffy no les sirvió de lección? En mi opinión, este penúltimo episodio de Dollhouse ha vaciado de transcendencia una trama que en los episodios previos nos había llevado a lugares fascinantes (sobre todo “The Attic”), y que ahora reduce el discurso de Dollhouse a cuatro referencias superficiales y desubicadas a los temas centrales de la serie (identidad, lealtad, poder, y de manera secundaria, la familia).

Pocoyó: Antes de entrar en el “mágico” terreno de las segundas lecturas, me gustaría centrarme en el argumento. Yo diría que el capítulo es simplemente mediocre. Supongo que no esperaba mucho (cuando vi “The Attic”, me convencí de que era seguro que ningún capítulo por llegar sería tan redondo). Y lo que esperaba, lo he tenido: acción y respuestas. Sí es verdad que entre puñetazos, patadas y explosiones, han sido unos 40 minutos de diálogos sorprendentemente estúpidos y respuestas que causaban poco más que indiferencia. Por no mencionar las constantes licencias del guión, supongo que debido a las prisas por llegar al final. Realmente, creo que “The Hollow Men” tiene todo esto en común con “Omega”, excepto las licencias.


Pedro: Precisamente “indiferencia” es una palabra que podría resumir bastante bien el estado en el que me he visto inmerso durante todo el episodio. Ni la muerte de November me ha sacado de él. Podríamos hablar ya de insensibilización whedoniana para referirnos a la sensación de familiaridad y la ausencia de sorpresa ante eventos como ese, al que Whedon nos tiene ya (mal)acostumbrados. O quizás sea simplemente lo que tú dices, demasiada prisa, demasiado poco tiempo para que los momentos impactantes surtan efecto, y quizás demasiada indiferencia por mi parte hacia un personaje que nunca me aportó nada. El argumento de “The Hollow Men” en ocasiones parece escrito por autómatas. En la primera review de Dollhouse, comparé a Joss con un doll con su personalidad impresa, haciendo su trabajo como otros creían que debía hacerlo. En este caso, Michele Fazekas, Tara Butters y Tracy Bellomo no se alejan mucho de esta idea. Solo Bellomo había escrito algo para la serie. Me parece una muy mala idea confiar el desenlace de Dollhouse (obviamos “Epitaph Two: Return”, porque es eso, un epitafio) a unas guionistas que no han trabajado antes con sus personajes directamente. Y por eso, el episodio tiene esos diálogos tan ridículos (por irrisorios y por reincidir tanto en cuestiones que están más que claras desde hace tiempo). En ese sentido, ¿qué te parece lo que han hecho con Priya y Anthony?

Pocoyó: Primero: November no te aportó nunca nada, ni a ti ni a nadie. En cuanto a la elección de guionistas, simplemente no entiendo dónde está Whedon, y por qué no ha escrito ni dirigido ningún capítulo de la recta final. Pero lo de Sierra/Priya y Victor/Anthony no sólo es cuestión de diálogos. Ha quedado claro que los personajes en sí mismos no tienen ningún tipo de carisma ni capacidad de decisión. Son sólo dos adolescentes enamorados. Ese amor básico, y tan potente por ello, que nos ha encandilado siempre, es lo único que tienen. Así que este capítulo, en el que ya se tienen (y retienen) al uno al otro, y se descarga tanto peso sobre ellos, demuestra que son, entre otras cosas, estúpidos (¡venga, sentémonos en la silla sin razón alguna a pesar de que habíamos dicho, en algún momento indeterminado, un rotundísimo no a la tecnología!). Además, no ayuda que toda la capacidad interpretativa que tiene Enver Gjokaj, es más bien incapacidad en el caso de Dichen Lachman.


Pedro: La de Priya y Anthony es una historia que es preferible guardar en la memoria tal y como la construimos antes de conocerlos un poco más en este episodio. Es decir, quedémonos con la idea romántica y arquetípica del amor por encima de todo y anterior a nada, como si de un cuento de hadas se tratase, en el que los protagonistas se enamoran sin saber nada el uno del otro, y permanecen así hasta el final. En cuanto a la ausencia de Whedon en esta segunda temporada, debo decir que me recuerda inevitablemente a Angel, serie a la que Dollhouse se ha acercado visual y conceptualmente con estos últimos episodios. Joss ha delegado en sus colegas al igual que hizo en el final de Angel (o más bien, en toda la serie). En el caso de Dollhouse, esta delegación nos ha descubierto a Jed Whedon y Maurissa Trancharoen como auténticos apasionados de los personajes de Dollhouse, incluso por encima de su creador. Sin embargo, Joss debería haber aparecido para este penúltimo episodio. Sin duda, habría hecho un mejor trabajo que este trío de guionistas de “The Hollow Men”, adictas por lo que hemos podido ver a los deus ex machina (yo lo atribuyo a una gran deficiencia como guionistas, más que a la falta de tiempo) y a los chascarrillos estúpidos entre puñetazos.

Pocoyó: Es que ni siquiera DeWitt ha estado tan genial como en los episodios anteriores. Demasiado callada. Sólo Topher ha seguido en su nivel, aunque digo yo que debería estar más afectado por su reciente pérdida… Boyd es caso aparte. ¿Ha sido el malo malísimo que se merecía Rossum? En ese sentido, creo que se ha quedado corto en carisma. Ni siquiera en su mejor momento (“I love you guys”) me ha conseguido dar algo de mal rollo. Al final ha resultado ser un loco de la tecnología, que la usa para el mal “sólo porque existe”, y sin ninguna razón más. Ni siquiera ha dado para más de dos puñetazos. Sí me ha gustado algo más su final: Topher y el arma definitiva. Supongo que en relación con uno de los grandes temas de la serie: aún más valiosa que la vida misma, es nuestra identidad. Y cuando a Boyd se la arrebatan, pasa a ser una herramienta que Echo usa para destruir el servidor central de Rossum. Por cierto, Echo ha pasado a un segundo plano en este capítulo, ¿no?


Pedro: Seguramente, la práctica ausencia de conclusión en el personaje de Echo se verá saldada en “Epitaph Two: Return”. Yo necesito un momento concreto de “closure” en el que se me salten las lágrimas porque en una frase, o en una mirada, se resuma todo lo que Echo significa. Lo he estado buscando en las primeras escenas del episodio, pero he desistido en seguida, a pesar de una muy buena escena inicial entre Caroline y Boyd (claro, esa no era Echo), porque es seguro que ese momento, si ha de existir, pertenecerá a los últimos momentos de la serie. Desde luego, Echo ha pasado a segundo plano, a favor de la acción y la resolución de tramas generales. Pero no solo ella, sino casi todos los personajes. DeWitt ha estado muy callada, es verdad. Aunque más bien, yo diría que Adelle ha estado hermética. Me ha gustado su actitud durante todo el episodio, su manera de empuñar la metralleta, sus miradas asesinas. Había demasiado que decir y muy poco tiempo, por lo que sacrificar presencia de DeWitt en los diálogos es un mal menor. Su presencia escénica es suficiente. El resto de personajes me han parecido correctos en sus actos (nada incoherente por parte de ninguno). El pobre Ballard es ninguneado por Boyd (que no entiende qué vio Adelle en él), y por sí mismo (es el último en enterarse de quién es el malo), y al final resulta que es cierto que no es nadie. Él decide que a pesar de ser un doll, es una persona real, pero nosotros no disfrutamos de su epifanía tanto como él, porque su conclusión responde a la necesidad de dar cierre a November. “Epitaph Two: Return” será su oportunidad para marcharse como el héroe salva doncellas que siempre se empeñó en ser. Por otro lado, estoy de acuerdo en que los malos andan faltos de carisma. Boyd básicamente está loco (fácil y única manera de concluir su trama), y Clyde es muy malo y ya está (por cierto, a Amy Acker le es muy difícil brillar saliendo del registro de la Dra. Saunders, con Enver Gjokaj haciendo de Topher en el mismo episodio). En definitiva, la acción ha protagonizado este episodio, dándonos buenos momentos (escenas muy físicas y potentes, reminiscentes de Alias) y otros no tan buenos (¿a quién se le ocurrió hacer escapar de la explosión a Echo de esa manera?). Si “The Hollow Men” (énfasis en el “hollow”) fuera el último episodio de Dollhouse, estaría muy cabreado. Por suerte, no lo es.

Pocoyó: Por mi parte, yo dudo que ninguna mirada ni frase en Dollhouse me vaya a hacer llorar ni en el último capítulo… Me sigue dejando más o menos frío, aunque haya dado capítulos muy buenos, en cuanto a entretenimiento. Y al final, el entretenimiento es lo que ha primado, y “The Hollow Men” no da ni para hacer reflexiones… Supongo que los temas que se podían explorar, la serie ya los ha agotado, o más bien ha agotado su técnica de explorarlos. Yo me quedo con DeWitt, y con la esperanza de que en “Epitaph Two: Return” ella los matará a todos, porque en el Apocalipsis no hay té.



Artículo escrito por Pedro J. García y Javi Pocoyó

viernes, enero 15, 2010

Dollhouse 2x11 - Getting Closer

Se acerca el epitafio


Grr Argh! Tras el grito del monstruo de la Mutant Enemy, más de uno pensamos en rever la serie al completo, para así intentar encajar todas las piezas de este complicado puzle y buscar posibles pistas que nos conduzcan hasta el final de este "Getting Closer". Sin tiempo suficiente para hacerlo, me atrevo a aventurar que el resultado que obtendríamos sería agridulce, bien porque la evolución de algunos personajes o tramas haya podido quedar un tanto forzada, bien porque quede todavía mucho que explicar en las escuetas dos horas de serie restantes.

El ritmo de los acontecimientos continúa a una velocidad de vértigo, lo cual se ha convertido en una necesidad y en una lastra a la vez para la serie. En este caso es Tim Minear quien escribe y dirige el episodio, plagado de autorreferencias y referencias a Buffy y Firefly (imposible comentarlas todas aquí). En "Getting Closer", por primera vez, se encaja un flash-back de "Epitaph One" (el adiós entre Langton y Saunders) en medio del episodio. Asisitimos también a la despedida, esperemos que no definitiva, de Priya/Sierra y Anthony/Victor, así como al retorno de November/Mellie.


El episodio comienza donde lo dejó "The Attic", es decir, con el grupo reunido en la oficina de DeWitt. Echo, Ballard, Anthony, Priya, Langton, Ivy, Topher y la misma DeWitt. Sí, al fin parece que tenemos un grupo de personajes cohesionado luchando por detener el apocalipsis (¿es necesario decir más?). En esta tesitura, solo queda preguntarse si realmente ha sido necesario todo el recorrido para llevarnos hasta este punto.

Ha llegado el momento de que la Dollhouse conozca a Caroline y de que Echo se enfrente a ella. Gracias a los flash-backs, aprendemos que Caroline Farrell no era más que una universitaria idealista que acabó metida en algo mucho más grande de lo que ella hubiese podido imaginar. Su carácter fuerte, utilizando medios característicos de Faith para fines últimamente buenos propios de Buffy, le impide parar una vez que le ha visto las orejas al lobo. Por ello, termina siendo secuestrada por DeWitt y Dominic, enviada a conocer a las dos cabezas pensantes de Rossum (Clyde y...) y convertida en Doll. Por su parte, Echo sigue luchando por encontrar su identidad, aterrada ante la idea de que instalar a Caroline en su cerebro pueda acabar con ella. Cada individuo construye su identidad en base a sus relaciones con los demás, y es ahí donde Echo encuentra sus mayores dificultades. Solo Anthony y Priya (por motivos obvios) y Langton parecen creer que Echo sea realmente una persona.


Echo: I keep thinking there is a me, that I'm real, but every time I talk to someone, they act like I'm doing tricks. Paul never believed Echo was a person, even when he cared.

Ballard no está en su mejor momento, tras prácticamente morir y ser resucitado por Topher, convertido en una Doll de sí mismo. El precio a pagar es la pérdida de su conexión con Echo. Para esta, su relación (de amistad profunda y tintes románticos) con Ballard es la más importante; él se comporta de manera arisca y brusca con ella, lo cual acentúa las inseguridades de nuestra súperDoll. En esta situación de reajuste, Ballard continúa frunciendo el ceño de la única manera que sabe y replanteándose su papel en la casa. Con su regreso, Mellie se convierte en su conciencia haciéndole en voz alta preguntas desde una perspectiva de un año atrás, recordándole cómo empezó todo y en quién se ha convertido.


Ballard: I don't know you anymore.
Echo: I know.

Hacia la mitad de esta segunda temporada, Ballard y Langton se convirtieron en el mismo personaje. Dos agentes de seguridad, que se planteaban la moralidad del proyecto Dollhouse desde dentro y que presentaban un amor totalmente fuera de lo común hacia Echo, uno más paternalista (o de watcher), otro más romántico. En la delgada línea que separa el bien del mal, los dos se nos han presentado siempre del lado de los buenos. Con la conversión de Ballard en Doll pensaba que habían resuelto este problema, ya teníamos dos personajes diferentes. Pero, ¡ay!, el final de este episodio contiene una sorpresa mayor, al revelarnos a Langton como el Big Bad que este final de serie necesitaba. Cierto que no sabemos nada del pasado de Langton pero... ¿Tiene esto sentido? ¿Es mínimamente coherente? ¿Cuál ha sido su propósito desde el principio al hacerse pasar por simple agente de seguridad, perrito faldero de DeWitt, durante más de dos años? Muchas preguntas que responder de forma convincente en lo poco que queda de serie (snif, snif... permitidme aquí que eche una lagrimita). Si me hubieseis pedido que dijese algo sobre Langton antes de los últimos 30 segundos de este episodio habría respondido que puede que fuese el único personaje últimamente bueno en toda la Dollhouse. Y si bien eso es motivo de sospecha, no sé dónde encajar todo esto. Por último, resaltar que en este episodio miente soberanamente a Echo al decirle que nunca conoció a Caroline.


Langton (a Echo): I never met Caroline Farrell. I know she drives DeWitt about as crazy as you do, so I figure she can't be all bad.

A pesar de habernos desconcertado durante gran parte de la serie, es ahora cuando vemos que DeWitt siempre ha tenido muy claro lo que quería hacer. Su trabajo en la casa podría compararse al de una madame de prostíbulo que vela por la seguridad de sus niñas. Así mismo, DeWitt solo quiere lo mejor para sus activos, por eso no tiene el menor reparo en ver cómo uno de sus compañeros de trabajo y sus guardaespaldas llenan su alfombra de sangre, llegando incluso a bromear sobre el momento, hasta que ve que Langton también ha recibido un disparo, y es ahí donde se nos revela la gran sorpresa. DeWitt es una mujer de carne y hueso y también tiene emociones. Lo que no sufre al ver tres cadáveres en su oficina lo sufre al ver a un amigo herido. A pesar de ello, la postura de Dama de Hielo que la caracteriza sigue estando presente y toma la decisión mas difícil, romper los contratos con sus activos y sellar la casa, todo por impedir que Rossum siga adquiriendo control sobre las personas. Como un buen caballo de Troya, DeWitt está dispuesta a hundir a Rossum desde dentro.


DeWitt: Well, I guess we can agree this carpet's done for.

Topher Brink siempre se ha caracterizado por ser una persona carente de emociones. Él hace su trabajo por amor al arte, es el mejor, lo sabe y poco a poco ha ido creando una personalidad que llega incluso a creerse una especie de Dios.

La llegada de Echo a la Dollhouse motivó un cambio en todos los personajes que ya formaban parte de ella, de una forma u otra, todos han ido cambiando y en el caso de Topher haciéndose más humano. Poco a poco, las Dolls dejaron de ser juguetes en sus manos y ya pudimos ver un atisbo de humanidad cuando ayudó, o más bien intentó ayudar, a Priya a librarse de sus miedos y las correas de Rossum, pero la verdadera humanidad de Topher llega de la mano de Bennett. Había oído hablar de ella, de sus hazañas y de sus logros y aunque no le ponía sexo, ya estaba enamorado de él/ella. Conocerla en persona no hizo más que intensificar esos sentimientos, hasta tal punto de perder la poca cordura que le quedaba, cuando segundos después de darle su primer beso es testigo de lo rápido que pueden cambiar las cosas. Bennett muerta, Topher cubierto de sangre y una escena que aún habiéndola visto ya en otra serie del señor Whedon hace que se me encoja el corazón.


Topher (a Bennett): You know, I always had a crush on you, even when I thought you were a dude.

Bennett retorna abducida a la casa de muñecas para ayudar a Topher a restaurar la wedge de Caroline, y aunque el personaje encarnado por Summer Glau me ha convencido más que en sus apariciones previas, se presenta una dualidad muy clara en su personalidad que no consigo que me termine de casar. Por un lado, Bennett se presenta como el típico cerebrito, nula en sus relaciones sociales, que lo único que realmente quiere es que alguien preste algún tipo de interés hacia ella, formar parte de un grupo. Caroline le prestó atención y ella la aceptó incluso después de conocer sus verdaderos motivos, rozando el patetismo. Dentro de la casa, Topher le declara sus sentimientos en lo que probablemente sea la historia de amor más corta vista jamás en televisión (tres minutos como máximo), con un final calcado de "Seeing Red" de Buffy (¡incluso Topher se plantea el "resucitarla" igual que lo hiciera Willow con Tara!). Por otro lado, vemos también a la Bennett de los capítulos anteriores, la mala malísima (incluso mala porque sí), que odia a Caroline y anhela venganza. Lo peor de todo es que el espectador no puede evitar pensar, cuando descubre lo sucedido, que lo que hizo Caroline no fue para tanto (y sigue así presentándose como nuestra heroína). Personalmente, me quedo con la Bennett insegura que con la fría y calculadora.


Bennett (sobre Topher): Do you really think he likes me?

Si bien Ivy ha sido durante la corta vida de Dollhouse un personaje más que secundario, es en las últimas horas de vida de esta casa de muñecas en las que comienza a tener un poco de valía para el que es su modelo a seguir. Ivy es la ayudante de Dios en la Dollhouse. Topher da órdenes, a veces absurdas y Ivy, aunque protesta, se digna a obedecer. Es lista, lo sabe, pero no lo es tanto como él, y estando allí puede mejorar.

El momento en que DeWitt la hace llamar y ella vuelve al laboratorio, tan fría y seria, nos hace pensar lo peor. Verla después dentro del grupo reducido de nuestros héroes particulares nos hace pensar que igual su papel no era tan secundario como creíamos, quizá solo necesitase un poco más de tiempo para brillar. Pero en el fondo no es así. Ivy no es más que el último aliento del antiguo Topher. "Vive", le dice, "usa tu mente para otra cosa, no hagas como yo. Vive". Y dándole alas, la deja partir, y con ella el último resto de cordura que le quedaba a nuestro pequeño Dios particular.


Ivy (a Topher): I really do wanna help you.

Sus cicatrices nos dejaron a todos marcados desde el primer episodio de Dollhouse. Todos queríamos saber qué había ocurrido, cómo habían llegado ahí y qué había hecho para merecer eso. Ser la mejor fue lo que llevó a eso y cuando nos presentaron a Whisky, a más de uno se le salió el corazón del pecho. Personalmente, no me lo esperaba y, personalmente, no pudo gustarme mas. Yo fui uno de los que echó de menos a Saunders cuando cogió el coche y se fue de la Dollhouse, pero esperanzado al recordar "Epitaph One" y ver que ella seguía allí, su nombre en los créditos del capítulo me hizo sonreír... hasta el momento en que pistola en mano, dispara a sangre fría a la cabeza de Bennett. "Getting Closer" es un episodio en el que ocurren muchas cosas, dan muchas vueltas y puede que llegues incluso a marearte con tanto giro argumental, pero este fue uno de los que más me ha marcado. Aquella escena de "Epitaph One" en la que nos presentaban un romance entre Saunders y Langton nos hizo ponernos tiernos. El llegar a ver esa escena en el presente de Dollhouse nos rescató ese sentimiento que teníamos guardado, y descubrir todo lo que ese romance ocultaba detrás nos hace gritarle WOW a Joss Whedon y a todos sus amigos.


Saunders (a Bennett): I honestly didn't think [Topher] was capable of admitting the existence of another human being, let alone loving one. I think you're the remarkable one.


Si bien el propio título del capítulo nos dice que no queda mucho para el final de la serie, el desarrollo del mismo nos deja ver que aún en 40 minutos una serie puede dar muchos cambios. Poco a poco, nos vamos acercando a ese Epitafio que se nos presentó al final de la primera temporada y lo que es mejor, vamos conociendo el cómo, por qué y por culpa de quién hemos llegado a esto. Y además, dándole la vuelta a la tortilla, nos presentan al verdadero malvado de la serie. Alpha solo fue el aperitivo y el plato principal siempre estuvo ante nosotros.

Cómo desarrollarán esto Whedon y sus chicos no lo sé, pero pondría la mano en el fuego a que no va a dejar indiferente a nadie.


Artículo escrito por Ricardo Carabaña y Pablo Díaz

domingo, enero 10, 2010

Dollhouse 2x10 - The Attic

Tormenta


En “Inquietud” (“Restless”, 4.22) de Buffy cazavampiros, el grupo de la cazadora se queda dormido intentando desconectar de los eventos del episodio anterior (la lucha definitiva contra Adam) mientras ven una película en el sofá en casa de Buffy. Cada uno de ellos tiene un sueño en el que se revelan algunos de sus miedos más profundos, mientras una figura sin identificar aparece en cada sueño amenazando sus vidas. ¿De qué nos suena este argumento?

En “The Attic”, se repite el esquema básico de “Inquietud”, con resultados aún más satisfactorios. Jed Whedon y Maurissa Trancharoen escriben su tercer guión esta temporada, y vuelven a superarse, después de regalarnos dos de los mejores episodios de la serie, “Belonging” y “Meet Jane Doe”. No puedo más que albergar infinitas esperanzas sobre el último episodio de la serie, sabiendo que ellos se encargan de él. Como el propio Joss, su hermano y su cuñada se han convertido en un valor seguro en el que depositar mi fe ciega. Se lo han ganado.

Los acontecimientos de “The Attic” no dejan un solo segundo de respiro al espectador, y mucho menos al whedonite de pro que se moleste un poco en identificar todas las referencias y los paralelismos con el resto de la serie, y con las otras series del autor, especialmente en este caso, con Buffy. Lo cierto es que sin dejar de ser Dollhouse en ningún momento, y como ya dije en otra ocasión, la serie lleva varios episodios entrando en terreno slayer. Esto no quiere decir que Dollhouse esté adoptando otra identidad, sino que ha logrado (gracias a este acelerón en la trama propiciado por la cancelación) ponerse a la altura de Buffy en cuanto a desarrollo de trama y de personajes (digamos que la comparación se limita a la calidad en el guión, porque Buffy tuvo mucho más tiempo para llegar mucho más lejos, y Dollhouse no deja de ser una serie más concisa en cuanto a trama). “The Attic” es un episodio especial, al estilo de “Inquietud”, o salvando las distancias, “Needs” en la propia Dollhouse. En él, el concepto whedoniano de “unión” explosiona y nos atraviesa en unos cinco minutos finales de auténtico órdago (solo empañados por, una vez más, el acompañamiento musical. No sirve de nada escoger canciones sorprendentemente acorde con la trama del episodio, cuando son completamente horrendas).

Whedon y Trancharoen consiguen aunar de nuevo todas las ideas de la serie y las cohesionan pasmosamente en una historia que no solo aclara (pero de verdad) muchas cosas, sino que también fascina, entretiene e impacta. Tomando como hilo conductor los sueños de los activos, y conectándolos acertadamente en la gran (y tantas veces cogida con pinzas) trama tecnológica de Dollhouse, el tándem Whedon-Trancharoen logran que todo tenga sentido, y nos ofrecen cuarenta minutos de ciencia ficción de primera calidad.

“The Attic” nos lleva de nuevo, y esta vez literalmente, al interior de los recovecos más oscuros de la mente humana, y lo hace además aprovechando todos los recursos técnicos a disposición del equipo. El episodio es, hasta ahora, el más conseguido técnica y visualmente. Es disfrutable tanto por su trama como por lo bonito que es. Y no me refiero solo a las secuencias oníricas más estéticamente placenteras en un sentido clásico (como Echo despertando en su “Tupper-ware” o la escena del árbol), o a las estupendas coreografías de acción, sino también a esas escenas oscuras y perturbadoras que salpican todo el episodio de sangre y dolor. Primero, escenas reminiscentes del Lynch más reconocible: el hombre del conejo, que es sin duda una referencia al hombre del queso de “Inquietud”. Whedon declaró que esta figura era el único elemento de aquel episodio de Buffy que no tenía significado simbólico. De la misma manera, no nos extrañaría que el hombre del conejo respondiera al mismo patrón, ya que sabemos que todo en Dollhouse quiere decir algo. De ahí que Echo diga refiriéndose a él: “And that… That’s a long story”. Y por otra parte, escenas que nos llevan de nuevo hacia terrenos anteriormente explorados por Whedon, pero nunca con tanta explicitud y riesgo. Whedon pone en imágenes lo que ya nos está contando en el subtexto de sus relatos, y no por ello resulta redundante. Los cuerpos descuartizados de “The Attic” y “Belonging” son el reflejo directo de las mentes de los activos de Dollhouse. Y en este sentido, “The Attic” es el perfecto ejemplo del interés de Whedon por crear un relato lleno de capas y significados.


En “The Attic”, todos los personajes parecen ocupar un lugar estratégico, y ninguno de ellos sobra en ningún momento… incluida la secundona Ivy. DeWitt vuelve a brillar con luz propia, como en los anteriores episodios. Es el personaje, junto a Echo, con el desarrollo más precipitado, y sin embargo es la que ha resultado ser más fascinante de toda la serie. Su, por un lado coherente, conversión en la mala más mala tenía una razón de ser más allá de la prisa por llegar al final de la serie. Es algo que ya habíamos visto en Angel. Un personaje se vuelve malo para llevar a cabo un plan oculto, pero el espectador no está al tanto, porque… porque no debe saberlo, porque sería un riesgo que no puede permitirse. Es la manera que tiene Whedon de introducirnos de lleno en su historia, y de sorprendernos partiendo de un elaborado plan, y no gratuitamente.


Echo sigue reafirmándose en su identidad, mientras Boyd se reafirma en su amor y paternal preocupación por ella. Mr. Dominic vuelve convertido en héroe del subconsciente y forma un gran equipo con Echo. Ballard recibe su dosis de justicia poética (injusta, porque él no ha cometido crimen alguno) convirtiéndose en un activo (Penikett, por fin, se luce en su interpretación, y se desmarca de su único registro conocido hasta la fecha: su cara de oler a estercolero). Y Sierra y Victor (Priya y Tony) siguen siendo los protagonistas de la más bonita historia de amor whedoniana. Es fascinante observarlos al fondo del plano, mientras Arcane y Echo discuten sobre cómo acabar con Rossum. Primero, Tony salva la vida de una indefensa Priya disparando a un “zombi” que se abalanza sobre ella, y después le ofrece su chaqueta para resguardarla del frío. Son pequeños detalles que ponen de manifiesto la pericia de Whedon y Trancharoen a la hora de tratar varias tramas en un solo plano (por capas), y revelan el especial cariño que tienen por la pareja de dolls.


La secuencia final de “The Attic” resalta de nuevo la importancia del “nosotros”. Echo, Tony, Priya, Ballard, Boyd, Topher y Ivy reunidos en el despacho de DeWitt mientras esta les dice que están listos para ganar la guerra. Al igual que Willow, Xander, Faith, Anya, Dawn y Giles en la habitación de Buffy, mientras esta les informa del plan para vencer el Apocalipsis. ¿Qué conclusión sacamos de esto? Que Adelle DeWitt es la gran heroína de “The Attic”. Y de Dollhouse. Así de claro. Al menos hasta que Caroline entre en escena.


Artículo escrito por Pedro J. García

viernes, diciembre 25, 2009

Runaways - Niños Atrapados


Cuando me enteré de que Joss Whedon iba a guionizar un arco argumental de 6 episodios de una serie de un cómic Marvel, al instante me puse manos a la obra para informarme de todo lo relevante respecto a ese cómic y por qué Whedon le había echado el ojo.

Navegando por Internet me enteré de que Runaways es el cómic favorito de Whedon, con el que cuenta los días cada mes para comprarse un nuevo número. ¿Qué tenía ese cómic? Muy sencillo: uno de los mejores guionistas que ha pisado y pisará jamás este mundo y el otro, Brian K. Vaughan. Es imposible hablar de Runaways sin mencionarlo si quiera, porque él es su padre. Él solito escribió los dos primeros volúmenes de Runaways, lo equivalente más o menos a temporadas televisivas en el mundo del cómic. Él creó a los personajes, les dio vida, los introdujo en esa historia tan extrañamente adictiva y los ha seguido moldeando hasta el último de sus días como guionista de Runaways. Y así le ha dejado el relevo al genial Joss Whedon. Y no podría haber acertado mejor, puesto que las similitudes entre Runaways y la obra más conocida de Joss, Buffy Cazavampiros, eran indirectamente muy parecidas en algún aspecto u otro.


Recuerdo leer que cuando Whedon se enteró de que Brian K. Vaughan dejaba la serie, él empezó a frotarse las manos como el Sr. Burns, y es que Whedon hace un trabajo perfecto en "Niños Atrapados" (Dead-End Kids).

En tan sólo 6 números, Joss Whedon inventa una historia tan divertida como interesante, llena de guiños y situaciones realmente originales, con las que te das cuenta de que Whedon conoce tan bien a los personajes como Vaughan, su creador.

Y es que la historia no podría ser más fresca: los Runaways llegan a Nueva York con la intención de quedarse durante un tiempo para respirar otros aires tras el daño padecido en Los Ángeles (daño que siguen sufriendo), y deciden ponerse en contacto con Kingpin (el mafia de los mafias de NY) para que su velada sea pacífica, sin superhéroes ni autoridades molestando (recordemos que, ante todo, son fugitivos -"Runaways"). Éste les propone algo a cambio de esa protección que reclaman: quiere que roben un objeto. Aunque no todos están contentos con ese trato, acaban dando su brazo a torcer y terminan metidos en un follón de los gordos al que deciden darle solución usando el extraño objeto que previamente habían robado. Entonces ocurre: aparecen en una Nueva York 100 años más joven. Como era de esperar, el objeto se rompe y hasta que no descubran el modo de repararlo, se quedarán atrapados ("Niños atrapados") en 1907. Pero en 1907 las cosas están tan feas (o quizás un poco más) como en el presente, por lo que los Runaways se ven inmiscuidos en una serie de conflictos que acabarán a lo grande para que finalmente los chicos (que no niños) vuelvan al 2007 y todas las piezas que Whedon ha ido soltando durante esto geniales 6 capítulos encajen. Pero ya no es lo mismo. 1907 ha cambiado tanto a los Runaways como ellos han cambiado 1907. Y ahora lo único que estos quieren hacer es continuar con sus vidas.

Victor- Vayámonos a casa.
Nico- Hacía tiempo que no escuchaba esa palabra...
Victor- Así no sabremos adónde vamos.


Cuál es nuestro lugar.

Me ha costado pillar el mensaje de la historia (siempre me cuesta), pero creo que esta vez lo he pillado bien. Si analizo individualmente a qué problemas se está enfrentando cada personaje en realidad, consigo sacar cómo todos están buscando de algún modo su sitio. Como Chase.

Tras la muerte de Gert, Chase es el que anda más perdido de todos. Por eso cuando va con la máquina del tiempo a ver a Gert, nos dejan con la duda de si Chase será capaz de evitar la muerte de su novia y así no afrontar su situación. Pero finalmente, Chase no es tan egoísta como nos habían hecho creer y decide respetar el curso de las cosas. Y sin que él se de cuenta, Chase ha conseguido con eso reencontrar su lugar.

Chase- Simplemente me escondí y la observé durante un rato.
Nico- ¿Fue muy duro?
Chase- Fue jodidamente hermoso.

Luego tenemos a Klara, la niña de 1907 casada con un viejo maltratador que afortunadamente se cruza en el camino de Molly y Karolina. Esta niña estaba tan asustada de su marido que decidió huir de la mano de los Runaways para intentar encontrar su lugar en el presente, y así de paso superar los prejuicios que 1907 había inculcado sobre ella.

Chase- ¿Sabéis lo que me gustaba del siglo pasado? No había niños. Nadie nos trataba como a críos. Por una vez éramos iguales al resto, no éramos inferiores. No iría mal que las cosas fueran así en el siglo XXI. La edad no hace a los adultos.
Klara- Eso es lo que mi esposo siempre decía.

También está Nico, aparentemente en normal estado, pero según su antepasado bruja, sin madera de luchadora, muy débil. Tiene que sentir dolor para ser una campeona, para que saque todo su poder. Por eso la somete a todo tipo de torturas mágicas para que finalmente en el último capítulo aparezca una Nico más poderosa, más bruja.

Bisabuela de Nico- No pienso dejar que mi línea de sangre quede diluida por la apatía y la idiotez de una generación que sólo engendra adolescencia eterna. No permitiré que mi bisnieta viva a merced de su humanidad. Puedo convertirte en alguien mejor.


Karolina queda prendada de 1907 al principio, cosa que a Xavin no le agrada demasiado, pero Karolina no tarda en darse cuenta de que esa época no es tan mágica como le parecía. Pero ese no es el principal problema que sufre esta pareja, y es que la duda del sexo original de Xavin todavía no está resuelta (recordemos que es un metamorfo), así que en una discusión, Xavin pierde la concentración y muestra su forma verdadera: la de una mujer. Aunque sinceramente yo todavía sigo con la duda...

Xavin- Molly me dijo que te incomodo. Creía que te sentirías más a gusto con alguien que te gusta.
Karolina- Xavin, tú me gustas. Sólo tienes que ser tú mismo.
Xavin- Pero si no tengo idea de quién soy.
Karolina- Sí. Bienvenido al club.
(Runaways vol. 2 nº 23)


Y finalmente, y por ello en esta ocasión más importante, tenemos a Victor y a Lillie, viviendo toda una historia de amor que acaba trágicamente rota, como a Whedon le gusta. Ambos tenían sus respectivas parejas antes de conocerse, y tras el flechazo los dejaron de lado. Eso demuestra todo el amor que sentían, pero aún así no era el suficiente, puesto que en el momento más decisivo, en el todo o nada, Lillie y Victor se acobardan, quedándose ella en 1907 y él volviendo al presente. Quedan destrozados, pero Lillie más que él puesto que se pasa los 100 años siguientes esperando la oportunidad para cambiar las cosas porque ella sabe que su lugar está donde el corazón quiera estar.

Lillie- Podría haber florecido en el presente. Habría sido maravilloso... Me habría ahorrado todos estos años deseando... esperando... observando cómo la ciudad cambiaba en todo lo que no era importante... y esperando a enviarle en mi encuentro. Para nada.
Tristán- Quizá fracasó. Quizá no te entregó el mensaje.
Lillie- Sí me lo entregó, Tristán. Siempre me lo entrega.




Y para concluir, quiero reconocer que le debo una a Whedon, porque si él no hubiera decidido formar parte de este comic, yo quizá jamás me habría interesado por él y me habría perdido uno los mejores comics que he leído, sin duda.


Artículo escrito por Mariano Pardo

lunes, diciembre 21, 2009

Dollhouse 2x09 - Stop-Loss

Buffy contra el ejército comunista


Unos cuantos estábamos deseando más tiempo en pantalla para Victor, y por fin llega en forma de capítulo centrado en su personaje, al estilo de las series corales de ciencia ficción que han influido a toda la ficción televisiva actual (Lost) y a Dollhouse en concreto (el constante referente de Battlestar Galactica). Precisamente, si éste hubiera sido un capítulo de la serie de SyFy, posiblemente habríamos tenido en 40 minutos un efectivo relato sobre el trastorno por estrés postraumático que sufren los soldados que vuelven de la guerra. Y por las escenas que hemos visto después de que Victor (o Anthony Ceccoli) firmara su "libertad", parecían ir por ahí los tiros.

Pero bueno, Dollhouse tiene los días contados (nunca mejor dicho) y no puede detenerse en temas que, por muy interesantes que sean, no vienen a cuento. Y, efectivamente, no se detiene, ni un momento. Tiene prisa, la serie, por llegar al final que se planteó con "Epitaph One", y eso se nota en dos sentidos: el ultra acelerado ritmo de los acontecimientos (que en ocasiones me recuerda a los famosos vídeos de películas en 1 minuto que hay por youtube), siempre en detrimento de un guión que no llegó a ser excelente ni en sus mejores momentos, y el salto a la acción, que no deja tiempo para el aburrimiento. En ese sentido, ya no nos podemos quejar.

En cuanto a la historia del capítulo, yo diría que es de las mejores ideas de la temporada, porque explota varios aspectos muy positivos que teníamos en la serie. Primero: el eficiente actor que es Enver Gjokaj, de los mejores de la serie. Segundo: Enver Gjokaj sin camiseta. Estoy seguro de que si este hombre hubiera mostrado más cacho antes, el futuro de la serie no habría sido tan nefasto. Esto puede ser una broma o no.

Pero sobre todo explota una de las mejores tramas de la serie: el amor entre Victor y Sierra. Una preciosa historia que se nos ha presentado con más o menos sutileza y que siempre subraya la idea que ya hemos comentado del amor por encima de todo, y aún más, los sentimientos más allá de lo racional.

Sin embargo, no se puede disfrutar del todo este clímax de la historia de amor, por culpa del imparable ritmo, y también por la entrada en escena de las cada vez menos brillantes Eliza Dushku y Dichen Lachman.
La protagonista se está convirtiendo en una suerte de fusión entre Buffy y Faith con lo más cutre de la una y lo más chulesco de la otra, y le está quedando una interpretación de lo más baja. La escena en la que se enfrenta a DeWitt no posee ninguna fuerza, y donde debería haber un duelo de titanes, sólo hay una niña enrabietada chillando a la gran jefaza que es Olivia Williams.
En cuanto a la que interpreta a Sierra, simplemente resulta cómica en casi todos los momentos. Una verdadera pena.


DeWitt, como decía, es la gran jefa. En los últimos capítulos, no me ha convencido su decantación por el "lado oscuro", y he visto bastante forzada su evolución, incluso hasta en este "Stop-Loss", en la que de repente se ha convertido en una borracha decadente. No digo que sea gratuito, tan solo forzado, y lo achaco a la evidente aceleración de los acontecimientos.

Pero sigue siendo muy grande (lo más grande de la serie, al menos), y verla en su peor estado ha sido todo un regalo. Williams consigue lo que sólo los verdaderamente buenos pueden hacer: resultar cómica y a la vez imponente, ser patética sin perder su reinado. En algún momento hasta se le cae la baba, pero no deja de ser británica. Ella es la que nos da las mejores escenas del capítulo.


Tampoco ha sido lo único bueno: he de admitir que incluso Topher ha llegado a tener sus momentos, y ha estado hasta mono. Pero lo más sorprendente del capítulo ha sido el ejército de Rossum. Una nueva página para la mitología de la serie, que nos acerca un poco más al mundo del cómic y los superhéroes. Ese ejército mejorado, imbatible que, aunque en la práctica decepciona mucho, como idea resulta refrescante. También es verdad que ha servido para dar numerosas escenas de combate cuerpo a cuerpo simplemente patéticas, y por suerte en muchos casos graciosas. Por cierto, ¿adónde van a parar todas las balas que disparan a Victor y Sierra justo antes de que aparezca Super Echo? Esa escena es mejor no revisarla mucho, por el bien de la serie, y de la dignidad del espectador.

También es refrescante, y esperanzador, el final del capítulo. Un buen cliffhanger que deja el terreno preparado para lo que quizá sea un gran capítulo. Por el momento, "Stop-Loss" se une a la lista de episodios agradecidos porque buscan entretener, y no llenar el guión de filosofía de baratillo y aburridas historias de relleno. Quizá deberían haber empezado antes...

Artículo escrito por Javi Pocoyó