
Between me and my evil self, I have double guilt coupons. I see now where the path of vice leads. She messed up everything she touched. I don't ever wanna be like that ("Doppelgangland", 3.16).
Cuando allá por 1997 Joss Whedon presentó B
uffy, cazavampiros consiguió atraer, de manera magistral, a un público joven que hasta entonces se encontraba disperso entre dos productos audiovisuales claramente diferenciados: la ficción adolescente y la de superhéroes. B
uffy, cazavampiros, en sus inicios, no era más que la experiencia de un 'superhéroe' inmerso en los intereses, problemas y experiencias de una existencia adolescente. El héroe se humanizaba, de este modo, a un nivel nunca antes visto con anterioridad; Whedon demostró que Superman, Spider-man y el resto de superhéroes ya televisivos – y también todos aquellos que todavía no habían dado el salto de las páginas de un cómic a la pantalla – podían presentarse de manera más cercana a través de una caracterización del héroe durante esa caótica etapa de grandes cambios trascendentales para el desarrollo de toda vida adulta -tal y como se hizo patente años después con Superman en
Smallville. Pero Joss Whedon fue aún más allá. En
Buffy el protragonista con poderes sobrenaturales no sólo es un adolescente sino que por primera vez, este es una chica. Y digo por primera vez porque Buffy –a diferencia del resto de heroínas que ya existían con anterioridad– con su diminuto y frágil cuerpecito, su delicado y femenino rostro, su dulce y chillona voz y su oxigenada y larga cabellera, es la antítesis de lo que tradicionalmente se había entendido por apariencia física de una heroína; Buffy parece más la rubia guapa y tonta que únicamente se limita a chillar exultante en su actitud de damisela en apuros -personaje que Sarah Michelle Gellar ha interpretado en películas como
Sé lo que hicisteis el último verano-, que la valiente y autónoma heroína de la historia.
El mayor fallo de
Buffy fue la manera en la que la ubicaron en esa vida adolescente. Y es que Whedon, en un primer momento, cayó en los errores que la mayor parte de los productos dirigidos a este tipo de público tenían: los estereotipos. Los compañeros de andanzas de Buffy

fueron creados, de alguna u otra forma, para servir de sustento a la protagonista pero en esos cimientos se los definió, en mayor o menor medida, como una imagen estereotipada de lo que se considera que existe en todo instituto, la dicotomía 'popular–no popular': Cordelia –la enemiga por méritos propios de todo el que no se encuentra bajo su aceptación y el perfil del triunfo social–, guapa, exuberante y de inteligencia cuestionable, que ocasiona situaciones cómicas por su imagen de animadora superficial y popular y muestra diariamente a Buffy aquello que jamás podrá volver a ser; Y sus dos nuevos –y únicos– amigos, los típicos
nerds con pasado común, solitario y perfil de fracasados -pero con el que el espectador tiene que mostrar simpatía. Él, Xander, el poco agraciado, patoso e inoportuno chico enamorado, en silencio -cómo no-, de su nueva mejor amiga y permitiéndole así a esta saciar su necesidad de reconocimiento. Y, por último, ella, Willow, la más estereotipada de todos los que anduvieron por los pasillos del Instituto de Sunnydale.
Uno de los mayores aciertos del casting fue, sin lugar a dudas, la elección de Alyson Hannigan para el papel de Willow. Alyson posee una anatomía y manera de proceder que, unidas a esa cara de 'lerda' simpática, provoca los instintos más miserables –y, lamentablemente, sociales– en la masa estudiantil: rechazo, carcajadas, abucheos, desplantes, malos modos y una innumerable lista que podría resumirse en un solo término, exclusión social. La Willow de la primera temporada es la chica inteligente, diferente e inadaptada que existe en todo centro educativo, pero esa Willow no es más que una caricatura de sí misma. La perfección intelectual que muestra constantemente y que los guionistas quieren que admitamos como real provoca el efecto totalmente opuesto en el espectador. Willow se dibuja distante e irreal -a diferencia de su amigo Xander que se hace más cercano desde un principio al no ser en ningún caso perfecto-, así que terminamos visualizándola como una más de entre todas las 'empollonas-inteligentes-marginadas' que han ostentado este puesto en televisión -Willow, en sus inicios, es una Lisa Simpson de
Los Simpson, una Carol Seaver de
Los problemas crecen, en conclusión, una empollona estereotipada más de las tantas que ya existían y de las que vendrían después. Es en el momento en que Willow nos muestra su imperfección cuando verdaderamente se presenta como alguien real e, instantáneamente, comienza su camino de evolución y crecimiento personal, desvinculándose de 'las demás como ella' y definiéndose como un ente individual. El inicio de la carrera de Willow tiene un nombre específico: la magia. Desde su incursión en ella, la pelirroja muestra un verdadero interés en algo que se le escapa totalmente de las manos, ya no es una erudita como cuando antaño tocaba un ordenador y obtenía al instante lo que quería; ya no es, ni mucho menos -y damos gracias por ello-, aquella chica que dio una clase en el instituto por “indisposición” de la Srta. Calendar ("Passion", 2.17). A partir de ahora, Willow Rosenberg no es el estereotipo con el que la fabricaron; ahora comienza a ser -por fin- La
Nerd con nombre propio que quiere vivir.

El hecho de querer controlar su poder mágico y no obtener de forma innata la capacidad para hacerlo nos muestra a una Willow desubicada, a una Willow que luchará contra la dualidad que rige su vida, y a la cual tratará de enfrentarse con un disfraz de persona normal. Dualidad que se muestra sin tapujos, por vez primera en el episodio “The Wish” (3.09), con la aparición de una segunda y alternativa Willow vampira que permitirá a la Willow primera y normal experimentar, a través de ella, una existencia basada en la sensualidad y la maldad. El disfraz de vampira -de todo lo contrario a lo que es ella- permitirá a la Willow real conocer a esa Willow alternativa o subconsciente que aún está encarcelada en su interior -la que se exterioriza a través de la doble vampiresa- y, en cierta medida, adivinar hacia dónde puede ir su futuro. A partir de entonces, su vida y pensamientos conscientes estarán sometidos por el miedo, el miedo a no saber qué parte de esa dualidad es la correcta y el miedo a sucumbir ante el inconsciente. Aunque no se muestre de forma aireada, la esencia de Willow es la de ser un individuo que está totalmente perdido, Willow poco sabe quién es y quién debe ser en un futuro. Por ello, su entrada en la universidad le permite desprenderse de su vida e imagen anteriores y liberarse de las lastras que estas le habían ocasionado. A partir de ahora se nos presentará como una chica que se enfrenta a una nueva etapa con ilusión pero sin el estigma de ser la superdotada señalada con el dedo. Willow quiere ser una más, pero la aparición de Tara volverá a ponerla en el punto de mira, en cambio.

Tara Maclay fue creada por y para Willow y, por ello, las tres temporadas de existencia de la primera serán decisivas para la segunda y, sobre todo, provocarán los momentos más inolvidables de la que fuera su novia. Tara es para Willow lo que Willow es para Buffy. "The Body" (5.16), episodio en el que todos los personajes se preparan para despedir a la madre de Buffy tras su repentina muerte, es el momento más decisivo de la bruja de entre la totalidad de las siete temporadas. Willow se muestra distante, centrada en sí misma, inmersa en su nuevo egocentrismo recién adquirido gracias a la presencia de su sierva, de su Willow, de esa inadaptada más inteligente en cuestiones mágicas y mucho más tímida que ella con el nombre de Tara. La pelirroja volverá a ser la
nerd del instituto, la que por cuestiones de nerviosismo habla sin cesar y viste con jerseys coloridos y llamativos -porque le gustaba a Joyce, explicará al vestirse así para un funeral- pero se liberará de esa carga que acarreó durante años: la de ser la mejor amiga de Buffy. Este es su nuevo inicio en la serie, el que no le otorgaron al principio. Será Tara la que ahora haga el trabajo sucio y apoye a Buffy, escuchándola, abriéndose a ella y comprendiendo su dolor, porque Willow no lo hará más, ya no está aquí para eso, ahora está viva para llegar a ser Dark Willow. A partir de ese momento la distancia entre Buffy y Willow será más palpable que nunca. Su separación se hará pública y, por consiguiente, su rivalidad. Incluso la muerte de la que siempre había sido su mejor amiga mostrará a una Willow más impasible de lo que cabría esperar en alguien que es 'la mejor amiga de'. Willow llora la muerte de Buffy, se muestra otra vez -al igual que tras la muerte de la madre- como la
nerd atascada que es -nerviosa, desubicada, perdida...- pero su comportamiento no es causado por el sentir verdadero de la muerte, sino por descubrir con ella que, aunque la liberación de Buffy ha llegado, esta no le proporciona los efectos que esperaba. Willow venía buscando desde hacía tiempo una forma de librarse de la imposición de ser amigas y la muerte -aunque suene demasiado radical- fue el vehículo para quitarse esa cadena. Pero al desaparecer la protagonista, ella no supo adjudicarse la posición de sujeto destacado que había quedado libre -a pesar de intentar ser una madre y hermana para Dawn, a pesar de dirigir a toda la
scoobypandilla.
Buffy: Will, it's okay. You don't have to make him the bad guy.
Willow: But, that's the best friend's job. Vilifying and grousing ("The Prom", 3.20).
Willow teme volver a ser señalada con el dedo y a no saber liderar la situación -puedo reprocharle a Buffy que lo haga mal, pero no puedo soportar que el reproche vaya dirigido hacia mí- y, por ello, comienza a hacer todo lo posible para que su "amiga" vuelva y así devolverle el testigo a su verdadera dueña -comportándose, ahora sí, como la amiga desamparada ante la ausencia-. Willow prefiere ser la secundona destacada a la protagonista desamparada. Y es que, en realidad, Willow y Buffy nunca fueron realmente amigas, Buffy fue aceptada por los dos
nerds porque al igual que ellos, aunque por causas diferentes -y es aquí donde radica la base de

esa distancia entre las dos- era una inadaptada. Willow y Xander eran
geeks por esencia –incluso por nacimiento–, Buffy lo es por obligación. Ella era una chica popular que dejó de serlo por su poder. Por tanto, el vínculo que se establece entre ambas trasciende los límites de la amistad y podría definirse más como un lazo de sangre basado en unas leyes de fidelidad que como una afinidad verdadera. Su relación representa magistralmente la que se establece, mayoritariamente, entre los miembros de una misma familia, con familiares volcados en las situaciones de riesgo pero ajenos a los sentimientos y necesidades más pueriles de los otros. Si Willow y Buffy hubiesen sido personas normales, y no bruja y cazavampiros, su amistad habría finalizado al poner el primer pie en la universidad, despidiéndose así de sus etiquetas de desplazadas que son amigas por la situación y no por conexión; pero por mucho que Willow tratara de disfrazarse de persona 'normal' siempre siguió siendo la niña de jerseys de colores que teme a no saber qué hacer y a equivocarse en la decisión que tome. La resurrección de Buffy y la adicción de Willow son dos muestras de lo perdida que Willow se encuentra ante su nueva situación de persona destacada y cómo hace todo lo posible para volver a su posición anterior -con el retorno de la líder- y cómo trata de desinhibirse de la frustración interior que empieza a taladrarla -ahogándose en lo único que ella se ha convertido, en magia. La muerte de Tara transportará a Willow a su punto de inicio, a su vida en soledad.
Buffy: Willow, why are you still in your costume? ("Restless", 4.22).
La 'Dark Willow' le permitirá expulsar todo el dolor que durante tantos años acarreó silenciosamente. Así podrá llorar todas las lágrimas que nunca derramó en otros capítulos y dejar de ser la niña simpática y nodriza que siempre fue, transformándose en una bruja maligna que, otra vez, volverá a mostrar esa rivalidad con la que es etiquetada como su mejor amiga. Dark Willow proporcionará las imágenes más recordadas de Willow en la serie y uno de los momentos más impactantes y emocionantes que todos los telespectadores pudimos vivir; Fuimos espectadores de cómo nació la verdadera superhéroe de la serie. Willow se transforma en bruja poderosa con un nombre propio (Dark Willow) y una caracterización diferente a la de la W

illow humana, desarrollando de este modo una identidad pública y reconocible diferente a la de su existencia normal. Identidad reconocible que pasa en un primer momento por el terror derivado de 'las leyendas' sobre su maldad –con lo que estaríamos ante un superhéroe que sucumbe ante el lado maligno, un superhéroe que recibiría el calificativo de villano– para evolucionar y desprenderse de ese lado oscuro y transformarse, ahora sí, en un superhéroe con mayúsculas y derecho propio. La bruja Willow blanca del desenlace de la serie redime la conducta negativa anterior de la Dark Willow originando así su nueva identidad, la de la bruja buena, la que le proporciona la licencia para ser una verdadera superhéroe. En contraposición, Buffy no tiene ninguna identidad 'transformada'. Buffy es una cazavampiros, pero las cazavampiros son una estirpe que se transmite generación a generación y no una identidad propia. Ser cazadora es no tener nombre y, mucho menos, una identidad pública. Una cazavampiros lo es siempre y no se transforma asiduamente para serlo, por lo que ha de ocultar lo que es y no esperar un agradecimiento. Poseer o no disfraz -la identidad pública que permite el reconocimiento- es lo que nos lleva, tal y como señala Coogan
1 , al superhéroe y, en este caso, Buffy –debido a sus peculiares circunstancias– no podría serlo en ningún momento. En cambio, Willow –su antítesis durante toda la serie– consigue el objetivo que ha marcado la existencia de Buffy -y que en esencia le es imposible adquirir- haciendo patente así, de nuevo, la rivalidad que ha caracterizado a las dos amigas y proclamando como última ganadora a Willow. Pero sobre todo, Dark Willow mostrará que la verdadera y única amistad que realmente existió fue la de Willow y Xander. Xander es el único que puede salvarla porque él estuvo con ella desde el principio, y a diferencia de Buffy, Xander no ha sentido cómo su mejor amiga trataba de suplantar su papel destacado; Xander no ha sentido como su mejor amiga pedía a gritos un spin-off que nunca se le dio.
Xander: First day of kindergarten you cried 'cause you broke the yellow crayon and you were too afraid to tell anyone. You've come pretty far. Ending the world, not a terrific notion, but the thing is yeah, I love you. I loved crayon-breaky Willow and I love scary veiny Willow. So if I'm goin' out, it's here. You wanna kill the world? You start with me. I've earned that ("Grave", 6.22).
El final de Willow, a diferencia de su exquisita evolución que fue desglosándose poco a poco a lo largo de seis temporadas, se produce de forma rápida y farragosa, concluyendo así un círculo en el que inicio y final son algo cuestionables. Willow merece acabar bien y para ello los guionistas suponen que su desenlace debe ir asociado a una pareja femenina -Willow, en el fondo, ahora es lesbiana, ¿no?-, pero su nueva relación con Kennedy nos lleva a recordar una y otra vez a Tara, provocando que se tambaleen los cimientos de aquella transformación sexual que en su momento no nos cuestionamos. Por otro lado, en vez de seguir utilizando el recurso de su ambigüedad enfrentada la transforman directamente en una bruja –bañada de blanco– salvadora de la humanidad a través de la bondad de la que siempre hizo gala con su simpatía, venciendo –y dando así de lado– a la maldad interior que siempre tuvo y que la dominó completamente en la anterior temporada -maldad que podría haberla hecho introducirse en terrenos hasta ahora nunca explorados y muy interesantes. Transformación, por cierto, llevada a cabo de una forma bastante rápida y desordenada. No obstante, obviando algunos errores y centrándonos en los aciertos, Willow se vislumbra como uno de los personajes más grandes que ha existido en el mundo de
Buffy, cazavampiros; Un personaje con el que sólo si hacemos un esfuerzo mental y dirigimos una mirada retrospectiva somos capaces de percatarnos de su evolución silenciosa y de su existencia viva de carne y hueso.
Y, por eso, después de tanto recordar y analizar cuando en "Chosen" (7.22), el último episodio de la serie, veo a Buffy delante de un destartalado autobús, rodeada por los supervivientes que la acompañaron en la última gran batalla, dirijo la mirada hacia la pelirroja que está a su izquierda preguntándome qué historia es la que me ha sido contada, la de Buffy o la de Willow. Y sólo puedo pensar en Willow. En esa
nerd, poderosa y miedosa que es Willow. En esa extraordinaria e inolvidable Willow.
