
Dollhouse va tomando forma. Y por ahora, esa forma tiene un nombre propio: Eliza Dushku. Nuestra otrora cazadora rebelde nos está dando mil y una satisfacciones, con tan solo tres episodios emitidos de su nueva serie. La entrega de Dushku en el papel de Echo, la cada vez más compleja activa de la casa de muñecas, es una de las claves principales del triunfo que supone, por ahora, la nueva obra de Whedon. Esta semana, Echo se ha convertido en una peleona corista de estrella pop, híbrido entre Britney y Beyoncé, aunque mucho más parecida a otras artistas chicle, digamos, como las Pussycat Dolls (kudos a Whedon por su acertado enfoque del mundo del pop desechable, a pesar de estar salpicado de cierta naïveté en el mensaje que pretende transmitir). En “Stage Fright”, Echo recuerda levemente a la guerrera Faith Lehane, por su actitud temeraria y su deje barriobajero. La Dushku está que se sale, es guapa (aunque tiene que comer un poco más), da puñetazos como nadie, sorprende con nuevos registros, y encima, ahora resulta que canta, y además, no lo hace nada mal (si esa voz no era suya, al menos el timbre era idéntico al de Eliza).
Pero no solo de Eliza vive Dollhouse. El resto del elenco forma una extraordinaria fauna de personajes, que gracias a los tres activos que conocemos por ahora, se multiplica considerablemente a medida que la serie avanza. Esta semana hemos tenido la oportunidad de conocer un poco más a Sierra (atención a su interacción con Echo en los últimos planos del
episodio), y a Lubov, que aunque ya lo sospechábamos, se confirma que desprende carisma (y acento) por los cuatro costados, y que por ahora, es el mejor “desahogo” cómico de la serie, a pesar de que aparentemente ese papel esté asignado a Topher, el clásico geek Whedon, con un toque antipático que desconcierta un poco. La “sorpresa” de la identidad de Lubov como activo (yo he pensado: “Ah, ¿es que no lo sabíamos?”), da un nuevo giro a la investigación de Ballard, que presenta una interesante dualidad: Ballard es un paria, un chiste para sus compañeros, y para todo el que oye la palabra “Dollhouse” salir de su boca (por lo visto, su currículum invita a esa asunción). Sin embargo, el agente está enfrascado en una investigación por su cuenta, que está convencido de que le llevará a Dollhouse, sin saber que la divina DeWitt y los suyos están jugando con él, convirtiéndolo así en un verdadero mono de feria (esperemos que sus compañeros de oficina no se enteren, o será el fin de su carrera, y su reputación). En definitiva, la trama entre Ballard y Lubov (y la vecina cachonda), es uno de los elementos más sólidos de Dollhouse.Por otra parte, los valores de producción de la serie son impecables (con excepción de los irrisorios e interminables planos generales del episodio anterior, con la doble de Eliza rodando cual Heidi con pelucón por la montaña). Solo hay una cosa mejor que una serie bien escrita, interpretada y dirigida: Una serie bien escrita, interpretada, dirigida, y que además resulta atractiva y bonita de ver, lo que llaman "eye candy". Podemos seguir diciendo aquello de que es demasiado pronto para cantar victoria, pero cada vez somos más los que apostaríamos nuestra identidad a que Dollhouse seguirá subiendo semana tras semana, convirtiéndose en lo que todos esperamos de ella: Una serie de culto de las que dentro de unos años estarán en boca de todos, y en las listas de muchos. Solo falta que la audiencia norteamericana responda, y por ahora, a pesar de no alcanzar cifras destacables, se mantiene sólida en los cuatro millones de espectadores. Es una pena que no entre en juego el factor descargas de Internet, porque todos los que estamos viendo Dollhouse fuera de yanquilandia, seríamos suficientes para mantener la serie en “activo” durante muchos años.

Artículo escrito por Pedro J. García
6 comentarios:
A ver, cosas...
1. Sí, tiene que comer más, porque la chiquilla está en los huesos (me dio susto cuando estaba cambiándose el top y pude contar todas las costillas).
2. Sierra y Echo... cuando lo vi se me pusieron los pelos como escarpias sólo de pensar en todo lo que está por venir.
3. Los programadores deberían darse una paseíto por mininova y ver el número de descargas de cada capítulo... y multiplicarlo por todas las páginas de torrents y descargas directas...
4. Me ha encantado ver de nuevo ese punto Faith en pantalla. Realmente es uno de los personajes que más me gustaban de Buffy y añoraba sus gestos burlones y de "sé lo que haces y te vas a estrellar contra el muro".
5. La vecina cachonda me pone nerviosa. Me inquieta.
6. Me da tanta penita Ballard...
7. Me gusta acabar las enumeraciones en siete.
Me ha gustado su critica/opinión sobre este tercer capítulo de Dollhouse.
A mi ya el capi me encantó desde q sale Eliza cantando a capella, me dejo k.o. xDDD
Cada vez me estoy enamorando de lo entregada y genial q lo hace Eliza. Es q hace mil personalidades (bueno solo cuatro hasta lo q llevamos de serie xDD), pero me lo creo y lo hace genial.
Tb me toy enamorando de Amy Acker y sus cicatrices. Sale poco pero suficiente jajaja
Y ya no sé q mas poner.
Asi:
Viva Dollhouse.
Viva Whedon.
Viva Dushku.
Y viva tu. :)
Es que Dushku demuestra que lo vale. Pone ganas y mucho mas... que vocecita, no me esperaba verla cantar y verla cantar bien.
Ese punto chonipoligonera del capi metiendo caña me molo. Pero el momento final de Sierra//Echo me dejo muy muy muy pillado.
Lo q siempre dije, lento pero seguro, ese es el ritmo que Whedon le esta dando a Dollhouse y aun falta algo tipico de Whedon que es una escena de todos los protas caminando juntos. En la intro la hay de esplada pero todavia falta verla de frente.
Y también hace falta un poco más de humor, pero está chungo por ahora, porque ni las tramas, ni los personajes, lo permiten. Seguiremos esperando :)
Bouaj, a mí sí que me gustó este episodio. Lo ví más como un episodio-crítica al mundo de la fama. Y ese tema me parece muy interesante, lo hicieron muy bien. Además, disfruté el episodio (aunque con los tres primeros me lo pasé como un niño con... no sé, un caramelo o algo, porque los vi los 3 seguidos) y me pareció un poco bestial que la cantante quisiera morir en público, pero al llevar su obsesión por ser mítica al límite han demostrado lo loco que es ese mundo.
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