miércoles, marzo 18, 2009

Retratos Whedon: Anya Christina Emmanuella Jenkins

El sentido de la vida


Anya: I can just hear you in private. "I dislike that Anya. She's newly human, and strangely literal".

La primera vez que vemos a Anya en pantalla, en el episodio “El deseo”, de Buffy, no somos conscientes de la importancia que el personaje adquiriría más adelante en la historia de la cazavampiros. Al principio, su presencia es en apariencia instrumental: es un miembro más del séquito de la desternillante Harmony, una particularmente callada, distante, distinta. Pero tras ganarse la confianza de Cordelia, Anya desvela su verdadero rostro. Ella es Anyanka, un demonio vengador que concede deseos a mujeres despechadas, que quieren que el hombre que les rompió el corazón sufra como un animal en el matadero. Anya no se regocija en exceso de su trabajo, pero tampoco se anda con chiquitas. Concede cualquier deseo, por muy descabellado y sangriento que sea, sin remordimientos, sin sentir nada al respecto. Cordelia cree que la responsable indirecta de sus desgracias (o sea, de que se enamorase de Xander) es Buffy Summers, por lo que su deseo la lleva a un mundo alternativo en el que la cazadora nunca puso un pie en Sunnydale.

Si bien Buffy Summers engloba el tema general de la serie (la gran metáfora de la vida, convertirse en adulto, aceptar las responsabilidades, saber hacer uso de las capacidades de uno mismo, de nuestro poder), Anya sirve un propósito aún más ambicioso: descubrirnos el sentido de la vida, saber qué es ser un humano, y por qué estamos aquí. Tras convertirse en humana (cuando su amuleto es destruido en “El deseo”), Anya comienza la gran odisea de su longeva vida (más de mil años), que consiste en vivirla tal y como un humano lo haría. Sin embargo, la Anya humana no viene con todos los accesorios de serie. No está muy familiarizada con la ironía, no comprende que los humanos mientan, y hace de la sinceridad y la honestidad su manual de supervivencia, sin importarle a quién pueda herir con sus palabras (y no porque esté desprovista de compasión, sino porque sencillamente no entiende que la verdad pueda hacer tanto daño). Anya era a menudo el “comic relief” de Buffy, cazavampiros (incluso desplazando a Xander), con su habitualmente franca postura sobre el sexo, su pasión exaltada por el dinero (su verdadero primer amor humano) y su recién estrenada mente capitalista (una de las primeras lecciones sobre el ser humano que se aprendió), pero sobre todo, por su aversión a los conejitos. Bunnies, it must be bunnies!

El viaje existencial de Anya es un complemento perfecto al que realizan Buffy, Xander y Willow a lo largo de las siete temporadas de la serie. Mientras ellos luchan, cometen errores fatales, y aprenden de ellos, Anya se mueve por inercia, sin saber muy bien qué sentimiento va a abordarla en cualquier momento. En “El cuerpo” , conoce el de la pérdida, la vulnerabilidad ante la muerte [natural] y la impotencia que supone no poder hacer nada para evitarla. Entonces, vemos a la Anya más humana hasta el momento, una recién nacida de veinte años, que se doblega al fin a sus sentimientos más primarios. Pero sigue sin entender nada. Su cuerpo empieza a reaccionar como un ser humano, pero su mente sigue sin alcanzar a comprender el por qué de sentimientos tan arbitrarios y complejos:

“I don't understand how this all happens. How we go through this. I mean, I knew her, and then she's- There's just a body, and I don't understand why she just can't get back in it and not be dead anymore. It's stupid. It's mortal and stupid. And-and Xander's crying and not talking, and-and I was having fruit punch, and I thought, well, Joyce will never have any more fruit punch ever, and she'll never have eggs, or yawn or brush her hair, not ever, and no one will explain to me why”.

La muerte de Joyce, junto con otros puntos de inflexión en su vida mortal, hace de Anya un personaje más rico, más complejo. Al final de la quinta temporada, Anya siente el peligro de la muerte más cerca que nunca, y confiesa a Buffy que quiere vivir, y que por eso está ayudando, por eso lucha junto a ella en el apocalipsis. Por desgracia, los eventos del episodio “Campanas del infierno” vuelven a cambiar a Anya. Hasta el momento, no había conocido uno de los sentimientos humanos más devastadores (o eso pensamos): un corazón roto. Xander abandona a Anya en el altar, dejando a la exdemonio en un estado de suma tristeza y confusión que la lleva a recordar por qué se convirtió en un demonio vengador. Anya alcanza otro cénit en su vida como humana, y quizás por ello, se acaba rindiendo.

Su regreso al gremio demoníaco inicia otro viaje de auto conocimiento. Anyanka ha vuelto, pero ya nada es lo mismo. Los residuos de su vida humana siguen estando ahí, demasiado frescos, demasiado presentes como para ignorarlos. Su descenso a los infiernos acaba en epifanía en el episodio “Desinteresadamente”, de la séptima temporada, en el que vemos a una Anya derrotada, un “ser humano” completamente dominado por su lado oscuro. “Desinteresadamente” es el episodio definitivo de Anya. En él, se nos lleva en un detallado viaje por la vida de Aud, la mujer que más tarde se convertiría en Anyanka, y finalmente en Anya, y se nos descubre el motivo por el que decidió dedicar su vida a la venganza (y de paso, el por qué de su miedo a los conejos): la infidelidad de su marido, Olaf. Todo cobra sentido. El plantón de Xander el día de su boda se reinterpreta como un “trigger”, como la canción que cantaba la madre de Spike a su hijo. Un recuerdo que destapa un dolor oculto, y que hace volver a Anya a sus orígenes, a lo que conoce, a lo que mejor se le ha dado durante diez siglos. En su enfrentamiento definitivo con Buffy, Anya muestra tendencias suicidas (“Stop trying to save me, Xander”), se ha rendido por completo, tanto de su vida como demonio, como de su vida humana. Por ello, le pide a D’Hoffryn (el demonio que otorgó a Aud sus poderes de venganza) que deshaga las atrocidades que ha cometido, aunque el precio sea su vida. D’Hoffryn decide concederle el deseo, pero no sin darle la última lección, el castigo definitivo. Anyanka volverá a ser Anya, y estará condenada a vivir con el peso de lo que hizo.

Todo vuelve a empezar para ella, pero el bagaje ya no es el mismo. Anya parece haber encontrado por fin el camino a seguir, pero, paradójicamente, ella sigue desorientada. En el penúltimo episodio de la serie, vuelve a tener una epifanía, la más importante de todas. De nuevo en peligro por el que parece ser el apocalipsis definitivo (siempre lo es), Anya comprende de qué va eso de ser un humano:

“I guess I was kinda new to being around humans before. And now I've seen a lot more, gotten to know people, seen what they're capable of and I guess I just realize how amazingly... screwed up they all are. I mean, really, really screwed up in a monumental fashion. And they have no purpose that unites them, so they just drift around, blundering through life until they die. Which they know is coming and yet every single one of them is surprised when it happens to them. They're incapable of thinking about what they want beyond the moment. They kill each other, which is clearly insane, and yet, here's the thing. When it's something that really matters, they fight. I mean, they're lame morons for fighting. But they do. They never... They never quit. And so I guess I will keep fighting, too”.

La muerte de Anya en el último episodio de Buffy es a menudo tildada de gratuita e insustancial. La propia Emma Caulfield reconoció, en la reunión del reparto para el décimo aniversario de la serie, que no estaba muy contenta con la manera en que su personaje acabó. Literalmente dijo: “Ella merecía algo más”. Parece que ni la propia Emma alcanzó a comprender el significado de la muerte de Anya, y sobre todo de que sucediera en un abrir y cerrar de ojos. Esa aparente falta de relevancia de su muerte impedía ver otros detalles mucho más importantes: Anya muere luchando (y además, defendiendo a otra persona), lo que nos remite a su discurso pre-apocalítico. Es decir, Anya muere habiéndose convertido por fin, y completamente, en una humana. El ciclo se completa, y su muerte es la manera perfecta de poner el punto y final al que quizás es el personaje más coherente y redondo de toda la serie. Pero sobre todo, la muerte de Anya nos pilla a todos de sorpresa, a ella la primera (la atacan por la espalda). Y nos duele, nos afecta, pero nos hace comprender mejor su discurso filantrópico. Con su muerte, Anya, y Whedon a través de ella, nos imbuyen del espíritu luchador que recorre toda la serie. Como decía, Anya muere siendo más humana que nunca, y gracias a ella, nosotros, al acabar la serie, lo somos también un poquito más.



Artículo escrito por Pedro J. García

10 comentarios:

Pol dijo...

Buff, Anya es uno de los personajes mas carismaticos de la serie. Su ironia y sinceridad toman el relevo de Cordy cuando esta abandona la serie y hacen de Anya un pilar importante en el mundo de Buffy si nque ella lo sepa.

La conversacion de The Body me mueve por dentro incluso hasta leyendola ahora mismo.

La adoro. Sin mas.

Richard Cypher dijo...

Wow. Q gran texto has hecho. Me das envidia dudo q yo escriba algo asi.
xD

Tu escrito me ayudó a entender la muerte de Anya, q no me gustó nada en su momento y q ido aceptando con el paso del tiempo, pero tu pensamiento me ha dado a reflexionar y te doy toda la puta razon.
Puto Whedon, q grande es.

El momentazo de Anya en El Cuerpo ha sido lo mejor de este personaje asi como para la actriz. Es una secuencia q siempre tengo en mente en cada momento. Me siento igual q ella en ese tipo de casos de la vida real :S

Grande Whedon.
Grande Anya.
Y grande tu.

Jane dijo...

El capítulo de El cuerpo es grandioso.
Sin Anya, Buffy nunca hubiera sido Buffy.
La muerte de Anya tiene mucho sentido, cierra el círculo y demás... pero... tsk... muere así un poco "puf, ala, se muere"... no sé... sólo tienes que ver la cantidad de puntos suspensivos cuando tengo que dar mi opinión al respecto...
Por lo demás, estoy completamente de acuerdo contigo (con lo de Anya también, pero es que... tsk...) ^_^

Alicia dijo...

Pues sí voy a escribir, leches, pero luego. Quizá no sea verdad eso que dice Emma de que Anya se merecía algo más... somos nosotros los que no sé si nos merecíamos o no, pero queríamos algo más de ella en su muerte. El hecho de que no me guste ese momento es totalmente egoísta. Pero no te extrañe que la Emma no tenga ni idea de su personaje, también me parece que Mr Marsters no sabe nada de quién es Spike. Me cae mal ese hombre, qué le voy a hacer.

Eso, que me voy.

Alicia dijo...

Bueno, comento un poco más pero tampoco mucho. Me ha gustado muchísimo el texto, aunque me han faltado detalles pero es que si por mí fuera detallaría frame a frame cada movimiento de esta gran mujer.
Su discurso en The Body es de las cosas que más te cambian la vida en la serie, por no decir la que más, y cada vez que lo veo, se me parte el alma.
Para mí lo peor de su persoaje es que haya sido como un sustitutivo de Cordelia, superficialmente son el mismo tipo de personaje, y eso puede molestar. Aunque Cordelia se fue antes de que la conociéramos mejor y, por lo poco que he visto de Angel (el viernes quiero algo más!), creo que han ido llevando caminos algo distintos.

Pronto William. Pronto.

Alicia dijo...

Me ha quedado una frase rara... "de las cosas que más te cambian la vida en la serie" quiere decir "de las cosas de la serie que más te cambian la vida". Tu vida de verdad, no tu vida en la serie. A no ser que sean la misma, claro.

Pedro dijo...

Te hemos entendido, amor. Yo nunca la vi como un sustituto para llenar el vacío de Cordy, aunque técnicamente lo sea. Cordy ya no está en los créditos, Anya sí (o sea, Charisma y Emma).

Sabes mejor que nadie (sigo hablando a Alicia, perdón que os deje de lado a los demás :P), que me habría encantado detallar cada uno de los pasos de la gran Anya, analizar cada una de sus frases, pero esto es lo más exahustivo y completo que he podido hacer el tres páginas de Word. Creo que lo más esencial está ahí, pero vuestros comentarios (ahora a todos), compensan lo que pueda faltar :D

Me muero de la anticipation por leer sobre Willian. Me muero! Grr Argh!

Jane dijo...

me encanta que Pedro se muera de la anticipación... debería haber una virgen de la anticipación o algo así... xD

Pedro dijo...

Por cierto, *exhaustivo*

Aza dijo...

Me encanta el personaje de Anya daba ese toque de humor a la serie y a la vez nos convertía en humanos a nosotros mismos. Siendo de los personajes improbables en la vida real (una exdemonio de 1000años?) es de los que más nos hacen chocar de bruces con la vida. Nos despertaba para reírnos de los conejos o hacernos llorar con la fragilidad de la vida.