
Alpha
“Briar Rose” traslada a la Dollhouse al recurrente y siempre certero mundo de los cuentos de hadas, a través de una evidente metáfora a gran escala, en la que la casa de muñecas se convierte en el castillo de la Bella durmiente, y los protagonistas adoptan los diferentes roles del cuento.
En este pre-clímax increíblemente climático, Echo se convierte en Briar Rose (el nombre que recibe la protagonista del cuento en la versión de los hermanos Grimm) en el plano simbólico, mientras su cuerpo sirve de recipiente de Susan, mediante otra de las aplicaciones del sistema de impresión de personalidades de Topher, ese inocente megalómano encantado de jugar a ser Dios (palabra clave: “jugar”), que si algún día lo despiden de la Dollhouse, tendrá un currículum envidiable para presentar a todas las organizaciones malvadas secretas que quiera. Aprendemos así que en la Dollhouse un doll puede recibir la posible personalidad futura de alguien. Echo se
convierte en muñeca futurible, puesto que la personalidad que le es descargada no es del todo real(izable), viene determinada por el éxito o no del compromiso. En otras palabras, Echo es la versión futura de Susan, una niña traumatizada (e insoportable) a la que debe ayudar, haciendo uso de su posición privilegiada como ella misma, con el fin de situarla en el camino que la llevará a convertirse en la Susan que Echo acoge en su cuerpo. Como de costumbre, esta trama se convierte en el pretexto adecuado para explorar el personaje de Echo (dándonos además otro mensaje feminista, como es habitual en las creaciones de Whedon), y para desencadenar una serie de eventos que acabarán restando importancia al compromiso de la semana. Y de qué manera.
Siguiendo con los roles de La bella durmiente, el agente Ballard es, como no podía ser de otra manera, el empecinado príncipe al rescate (o eso creemos). Su enfermiza obsesión por la existencia de la Dollhouse le lleva al enlace definitivo con “la casa”: Stephen Kepler, un diseñador de sistemas medioambientales, interpretado magistralmente por otro alumno Whedon, Alan Tudyk (Wash en Firefly). Ballard cree que Kepler diseñó la Dollhouse. La interacción entre ambos toma como principal referencia la dinámica de las películas de “cop buddies” (con referencia explícita y genial incluida, esta semana nos han puesto las cosas fáciles, con la intertextualidad más expuesta que nunca). Ballard es el poli serio que tiene que soportar al compañero desastre, Kepler. Tudyk construye a un personaje que con solo un puñado de hilarantes escenas (“Carrots!”) se convierte en un clásico, siendo en parte lo mejor de un episodio sorprendentemente cómico, teniendo en cuenta la trascendencia de los eventos.
La cruzada moral de Ballard le lleva a la boca del lobo. Gracias a Kepler, el agente encuentra una entrada a las instalaciones subterráneas de una Dollhouse más oscura y amenazante que nunca. “La casa” está prácticamente vacía. Las personas (Ballard no está de acuerdo en llamarlas así) que allí trabajan dejan vía libre a los polizontes, y la Dollhouse se encarga por sí sola de envolver la acción en un halo de misterio y peligro inminente. Mientras tanto, Boyd, Topher y DeWitt (nuestra Maléfica particular) investigan la brecha dejada por Dominic, haciendo uso de Victor, que se convierte en el topo de la NSA (al que Enver Gjokaj interpreta con pasmosa eficacia, demostrando su gran versatilidad). DeWitt llega al fondo del asunto (no sin dejar caer otro misterio sobre su vida, ¿a qué “centro” se refiere?), y llega a la conclusión de que Alpha está en Tucson (tan engañada ella como nosotros).

Jane Espenson, una de las guionistas preferidas de Whedon, realiza un impecable trabajo con una trama que engancha, dominando a la perfección los tres actos, y construyendo una tensión que aumenta con cada escena, y acaba explotando en unos diez últimos minutos de infarto. Ballard encuentra a Victor, Mellie y Caroline (y se da cuenta de que toda su vida es una farsa… un poco “drama queen” él, quizás “la silla” le siente bien), Boyd va al rescate de su niña (todos necesitan rescatar a Echo, y como veremos más tarde, quizás ella no necesite ser rescatada). Y finalmente, el episodio alcanza su cénit con la revelación de que Kepler es en realidad Alpha (mandíbulas desencajadas, señores), y ha regresado a la Dollhouse para llevarse a Echo, no sin antes sembrar el terror (si Tudyk es bueno haciendo comedia, es indescriptible dándonos miedo), atacando al pobre Victor (que en este episodio no deja de sufrir en ningún momento), y atormentando a la doctora Saunders.

Con Ballard reducido a pelele, Alpha es el verdadero príncipe al rescate de una sádica Bella durmiente (atención al labio ensangrentado, resultado de un beso escalofriante), que tras ser "impresa" por Alpha, no opone resistencia a su fornido rescatador. Los hechos narrados en “Briar Rose” sitúan a “Dollhouse” en una recta final que promete dar el campanazo. Y ya sabemos que las promesas de Whedon nunca son en vano.
Artículo escrito por Pedro J. García
“Briar Rose” traslada a la Dollhouse al recurrente y siempre certero mundo de los cuentos de hadas, a través de una evidente metáfora a gran escala, en la que la casa de muñecas se convierte en el castillo de la Bella durmiente, y los protagonistas adoptan los diferentes roles del cuento.
En este pre-clímax increíblemente climático, Echo se convierte en Briar Rose (el nombre que recibe la protagonista del cuento en la versión de los hermanos Grimm) en el plano simbólico, mientras su cuerpo sirve de recipiente de Susan, mediante otra de las aplicaciones del sistema de impresión de personalidades de Topher, ese inocente megalómano encantado de jugar a ser Dios (palabra clave: “jugar”), que si algún día lo despiden de la Dollhouse, tendrá un currículum envidiable para presentar a todas las organizaciones malvadas secretas que quiera. Aprendemos así que en la Dollhouse un doll puede recibir la posible personalidad futura de alguien. Echo se
convierte en muñeca futurible, puesto que la personalidad que le es descargada no es del todo real(izable), viene determinada por el éxito o no del compromiso. En otras palabras, Echo es la versión futura de Susan, una niña traumatizada (e insoportable) a la que debe ayudar, haciendo uso de su posición privilegiada como ella misma, con el fin de situarla en el camino que la llevará a convertirse en la Susan que Echo acoge en su cuerpo. Como de costumbre, esta trama se convierte en el pretexto adecuado para explorar el personaje de Echo (dándonos además otro mensaje feminista, como es habitual en las creaciones de Whedon), y para desencadenar una serie de eventos que acabarán restando importancia al compromiso de la semana. Y de qué manera.Siguiendo con los roles de La bella durmiente, el agente Ballard es, como no podía ser de otra manera, el empecinado príncipe al rescate (o eso creemos). Su enfermiza obsesión por la existencia de la Dollhouse le lleva al enlace definitivo con “la casa”: Stephen Kepler, un diseñador de sistemas medioambientales, interpretado magistralmente por otro alumno Whedon, Alan Tudyk (Wash en Firefly). Ballard cree que Kepler diseñó la Dollhouse. La interacción entre ambos toma como principal referencia la dinámica de las películas de “cop buddies” (con referencia explícita y genial incluida, esta semana nos han puesto las cosas fáciles, con la intertextualidad más expuesta que nunca). Ballard es el poli serio que tiene que soportar al compañero desastre, Kepler. Tudyk construye a un personaje que con solo un puñado de hilarantes escenas (“Carrots!”) se convierte en un clásico, siendo en parte lo mejor de un episodio sorprendentemente cómico, teniendo en cuenta la trascendencia de los eventos.
La cruzada moral de Ballard le lleva a la boca del lobo. Gracias a Kepler, el agente encuentra una entrada a las instalaciones subterráneas de una Dollhouse más oscura y amenazante que nunca. “La casa” está prácticamente vacía. Las personas (Ballard no está de acuerdo en llamarlas así) que allí trabajan dejan vía libre a los polizontes, y la Dollhouse se encarga por sí sola de envolver la acción en un halo de misterio y peligro inminente. Mientras tanto, Boyd, Topher y DeWitt (nuestra Maléfica particular) investigan la brecha dejada por Dominic, haciendo uso de Victor, que se convierte en el topo de la NSA (al que Enver Gjokaj interpreta con pasmosa eficacia, demostrando su gran versatilidad). DeWitt llega al fondo del asunto (no sin dejar caer otro misterio sobre su vida, ¿a qué “centro” se refiere?), y llega a la conclusión de que Alpha está en Tucson (tan engañada ella como nosotros).

Jane Espenson, una de las guionistas preferidas de Whedon, realiza un impecable trabajo con una trama que engancha, dominando a la perfección los tres actos, y construyendo una tensión que aumenta con cada escena, y acaba explotando en unos diez últimos minutos de infarto. Ballard encuentra a Victor, Mellie y Caroline (y se da cuenta de que toda su vida es una farsa… un poco “drama queen” él, quizás “la silla” le siente bien), Boyd va al rescate de su niña (todos necesitan rescatar a Echo, y como veremos más tarde, quizás ella no necesite ser rescatada). Y finalmente, el episodio alcanza su cénit con la revelación de que Kepler es en realidad Alpha (mandíbulas desencajadas, señores), y ha regresado a la Dollhouse para llevarse a Echo, no sin antes sembrar el terror (si Tudyk es bueno haciendo comedia, es indescriptible dándonos miedo), atacando al pobre Victor (que en este episodio no deja de sufrir en ningún momento), y atormentando a la doctora Saunders.
Echo: I know you. I remember something about you.
Alpha: I remember everything about you.

Con Ballard reducido a pelele, Alpha es el verdadero príncipe al rescate de una sádica Bella durmiente (atención al labio ensangrentado, resultado de un beso escalofriante), que tras ser "impresa" por Alpha, no opone resistencia a su fornido rescatador. Los hechos narrados en “Briar Rose” sitúan a “Dollhouse” en una recta final que promete dar el campanazo. Y ya sabemos que las promesas de Whedon nunca son en vano.
Artículo escrito por Pedro J. García
18 comentarios:
Alpha me da miedo, mucho miedo. Y la personalidad que tiene ahora Echo me da tambien un poco de yuyu. Ese beso...
Victor cada vez me gusta mas, sea la personalidad que sea lo borda al igual que sierra y November... me parece tan dulce...
ha sido un capitulo sublime, el tono comico del capitulo mezclado con esa tension y ese miedo que genera Alpha al final del mismo hace de Briar Rose una mezcla explisva que no deja impasible a nadie. Me encanto. Sin mas...
a mí me parece que el capítulo no es nada stronzante
Brillante análisis, como siempre.
No me gusta el tono de cuento de hadas con el que nos intentan vender ciertas escenas o simular hacerlo.
Para mi sobra muy y mucho la parte inicial. Sin ella, capitulo redondo.
Grande alpha! lo sabiamos eh? un gran actor asi tendría q dar el salto al equipo villano si o también.
"tobillos, tobillos!"- jajja que me reí con esa escena xd.
he estado pensando; para mi sería mejor que la personalidad de echo que vemos al final del episodio, junto a alpha, sea la de caroline. No me gustaria que nos "engañasen" con otra personalidad ajena a echo.
O tal vez, puede que tal vez, en la era donde echo y alpha existian sin problemas..ambos fuesen a algun tipo de misión donde las implantasen la personalidad de dos amantes, dos almas gemelas. de ahi que el loco de alpha recuerde a echo y que ella tb lo haga, en cierta forma.
Yo también QUIERO mucho que esa zorra sangrienta del final sea Caroline. Sería genial. Pero dudo que lo hagan. A ver qué pasa la semana que viene. Qué ganas.
Dios. Solo puedo amar, amar y amar. A Kepler. A Alpha. A Alan Tudyk.
La última foto que has puesto es brutal.
Va a haber una segunda temporada. Por mis cojones que la va a haber.
Y no era un doll, era una doll, no?
INCREDIBLE.
Que espectacular y grandioso este capitulo.
Ese final me da bastante miedo. Cuando se dan el morreo, mi mente se quedó K.O.
Maravilloso.
No se como expresar la grandiosidad de este capitulo y del texto q has escrito. Amo tus escritos y ya lo sabes (esa gran cantidad de fragmentos entre corchetes me pone xDDDDDDD)
Yo tb kiero una plantacion de CARROTS!! jajaja
Bien me reí en cada momento Ballard-Stephen desde q entraron en Dollhouse.
La finale de temporada va a ser apoteósica, no se habrá visto nada tan grande en la tv mundial hasta ahora.
Está visto que la forma de introducir a Alpha/Stephen Keppler ha sido estupenda. El tío era genial, divertidísimo, me he reido como una loca con sus manías y sus inseguridades, con las "zanahorias medicinales" los peldaños peligrosos -Balard, que no aprendes nada tío- y ya cuando dice que se le meten las bragas en el culo.... a ahí me partí. Pero lo más impresionante, es que, cuando ya le tienes cogido el punto al chico y te ríes una barbaridad, va el energúmeno y zas-zas-zas, le raja la cara a Victor y ala, acojone completo, el cabrón en Alpha y nos ha engañado como pardillos. Este descubrimiento es traumático, porque de repente pasa de ser el simpático y casi tierno Keppler, al despiadado Alpha, y eso acojona y mucho.
En cuanto al supuesto príncipe, Balard, ne ha recordado a Shrek, vamos que aquí nada es lo que parece, y el príncipe era otro, más malvado y probablemente más listo, que utilizó a Balard, no se sabe si para distraer al resto y ejecutar su plan, o para encontrar Dollhouse, si es que en el fondo al igual que Keppler no sabía donde estaba. La cara que se le queda a Balard al ver que metió al lobo en la Dollhouse, lo dice todo.
yo sólo añadiré (aunque tú ya lo pones en la crónica):
la transformación de víctor en dominic... guau! menuda lección de actuación. es él!
y la transformación de pringui a alpha... i didn't see that one comin'.
pobre amy acker, estaba acojonada cuando vio a alpha. me encantó ver a amy y a alan juntos en una escena.
Teoría que circula sobre la doctora Sanders a partir de este capítulo. Al parecer algunos creen que ella también es una doll. Las razones:
-Que Dominic la llama Whiskey, que es otro de los nombres del alfabeto militar ese que llevan los dolls
-Que Alpha le dice que siempre se creyó que era médico. Es decir, que no lo es.
En fin, solo es una teoría, pero me ha llamado la atención
A mí me gustó el inicio, Susan/Echo como modelo positivo de little Susan como paralelismo de Alpha como modelo de Echo.
La vena feminista también quedó clara en este episodio con la princesa que es príncipe, y cuando Susan dice: "pero el príncipe es un chico", y Echo le responde: "sí, pero no tiene la culpa" :)
Kepler era una copia de Topher.
Yo también vi lo de Whisky, reconozco que puede ser una paranoia, pero lo que me hizo dudar fue la segunda escena la de. "Siempre has querido ser un médico?"
No sé si Claire es un doll, si lo fue, o si nunca lo ha sido, pero sé que la última frase de la promo de Omega me da repeluco :)
La Thursnext esta que os comenta se curra unas reviews de escándalo.
YEAH!!!
Si la zorra sangrienta del final (me encanta que Pedro la haya llamado así) es Caroline... ¿cómo es que conoce a Alpha? Es decir, ¿en qué momento entre lo de que matan a su novio y entra en la Dollhouse lo ha conocido? A mí me suena más a lo que ha dicho Devilniced... aunque con estos chicos, a saber, jijiji...
Yo también he entendido que Claire es otro activo, más por lo que ha dicho Alpha, porque de lo que dice Dominic yo había entendido que él prefería un whisky para relajarse...
en fin, el sábado estaré ansiosa todo el día hasta que pueda ver el final... aish!
Pero si Alpha está enrrollado con alguna personalidad de estas, no necesitaría a Echo en particular, es decir, puede coger a cualquier doll e insertarle la personalidad. Tiene que haber algo más. Y si su personalidad es la de "bella y peligrosa" como la define Topher, la ´personalidad que se enfrenta con Balard en el restaurante chino, que además pueda haber desarrollado conciencia propia y por eso le transmite un mensaje a Balard. Pero si no es así, sigue estando en el aire ese otro infiltrado en Dollhouse, la persona que modificó a esa Echo para transmitir un mensaje a Balard.
pues no sé... yo creo que Alpha dejó viva a Claire precisamente por ser una Doll y la dejó marcada para que no pudiera ser enviada a ninguna otra misión...
De Echo... todo es incertidumbre. Y prefiero dejarlo así... me encanta la sensación de no saber qué diablos está pasando...
Ostras Jane (he estado a punto de escribir "Jayne", en qué estaría yo pensando...), qué buena tu teoría de las cicatrices! A veces me paro a pensar en lo lerda que no soy por no caer en esas cosas...
no eres lerda, Alicia... es que yo soy muy inteligente xDDDD
en fins... no sé, me pareció lógico, lo mismo es por otra razón completamente diferente...
Este capítulo ha molado muhco, me ha encantado, sobretodo al final. Me ha gustado más este episodio que el final, el "Omega". No sé porqué, pero me ha dado un aire al comic Astonishing... paranoia, supongo.
Bueno, yo ya sabía que Alan Tudyk (maaaaaaadre cómo ha crecido el niño!!) era Alpha, así que no ha habido nada de mandíbula desencajada para mí en eso. Con lo que sí que la ha habido es con el besazo ese. Y que Alpha le raje la cara a Victor no me ha hecho ni puta gracia, desde ese momento le he odiado, por mucho que la camiseta que llevaba le quedara al pelo.
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