
Alpha está en la casa. El súper activo ha regresado más psicópata y desquiciado que nunca, y además, hecho todo un showman. Si en “Omega”, el personaje era un asesino en serie dando pases privados en un sótano, en “A Love Supreme” lleva su espectáculo a un público más masivo (y se viste para la ocasión). Alpha responde a todos los tópicos del asesino en serie como "estrella", un psicópata catódico (o más bien, digital), con la diferencia de que él es, en concreto, seis en uno. Como Echo, Alpha es una persona. Hace tiempo que recogió todas esas fotos del cajón (“Belonging” 2.04), como Echo hace unos meses. Todas las personalidades en su cabeza han dado lugar a una persona nueva, a una mente separada de todas las personas que fue, pero dependiente de ellas. Y como Echo, es consciente de ello. La diferencia es que Alpha no controla sus personalidades de la misma manera que Echo.
Ambos son las dos caras de una misma moneda, dos sujetos con poderes especiales que han decidido usarlos para cometidos distintos. Es el clásico relato de héroes y villanos de cómic, uno de los grandes temas de la obra de Whedon, las distintas maneras de manejar el poder, y la responsabilidad que este conlleva. Y como “nada es lo que parece” en el whedonverso (esta afirmación cae por su propio peso, pues ya conocemos todos las estrategias narrativas del autor, y precisamente, todo es lo que parece en el whedonverso), la motivación de Alpha para sembrar el terror no es la clásica ambición por dominar el mundo (para eso, ya están los de Rossum), sino el amor. El amor mueve a Alpha de la misma manera que comienza a mover a la nueva Echo, enamorada hasta los huesos de su caballero de armadura brillante, Paul Ballard. En “A Love Supreme” todo se reduce a la idea del amor como combustible de la vida, como arma esencial para seguir luchando, y en el caso de los activos, el amor es mucho más poderoso, es un amor supremo (volvemos a la idea del súper hombre de Nietzsche, que ya nos presentó Alpha la temporada pasada). El amor de Echo y Paul. El amor de Alpha por Echo. El de Topher por la ciencia. Incluso el de Boyd por Echo (a pesar de que esa relación se dejó muy atrás). La única que no se muestra transparente al respecto es DeWitt. ¿A quién ama DeWitt?

Con el regreso de Alpha a Dollhouse, la serie entra temporalmente en terreno Buffy, cazavampiros. Dollhouse se ha desmarcado de la primera serie de Whedon desde el primer episodio, a pesar de conservar marcas de autor, y sobre todo, temas en común. La última serie de Whedon es mucho más ambiciosa que las anteriores, y además, se toma mucho más en serio. Esto ha perjudicado el devenir de la serie, aunque por suerte, está siendo corregido en esta recta final. He llegado a pensar que la cancelación de Dollhouse ha sido toda una bendición para la serie. Desde el principio, y a pesar sus numerosas virtudes, ha habido una sensación de prolongación de las tramas (y eso que Dollhouse es prácticamente recién nacida), y de lentitud para llegar al grueso temático de la serie. Por suerte, este problema se ve solventado en estos últimos episodios. La trama avanza a marchas forzadas, condensando perfectamente todas las ideas a desarrollar para llegar a “Epitaph One”. No hay tiempo para episodios de relleno, y es ahora cuando nos damos cuenta de lo mucho que ha perjudicado a Dollhouse ese andarse por las ramas (a pesar de que no habríamos llegado adonde estamos sin todos esos episodios “de relleno”, como apuntaba Alicia Ortega en su review de “Meet Jane Doe”).

En fin, a lo que iba. “A Love Supreme” es un episodio lleno de acción y ligeramente descargado de parafernalia existencialista. Las ideas de Dollhouse están totalmente claras, y no era necesario seguir dándoles vueltas. “A Love Supreme” entretiene sin abusar de esas ideas a veces sobre expuestas, y saca provecho de las metáforas y las referencias, pero no se ahoga en ellas. En definitiva, es más show que tell (permitidme que use estos términos a la ligera), y eso se agradece.
Alpha es el Big Bad a la vieja usanza, un villano espectacular (y auto consciente) que en este caso es solo una ilusión. El verdadero Big Bad de Dollhouse está muy difuso. Sí, está Rossum Corporation, pero también está DeWitt, la dollhouse, y sobre todo, el ser humano. Por eso, un “sencillo” Big Bad al estilo Buffy viene a refrescar la trama principal de Dollhouse, y nos da un respiro de esa afectación que salpica toda la serie desde el principio, y que no siempre se maneja con destreza.

Las escenas de los activos en acción recuerdan a las multitudinarias batallas de Buffy cerca de los Apocalipsis. La espectacular pelea final entre Echo y Alpha hace lo mismo con las peleas cuerpo a cuerpo presentes en todos los episodios de Buffy y Angel. Y sin duda, una de las características más reseñables de Buffy, Angel y Firefly, la idea de que “la unión hace la fuerza”, está muy presente en “A Love Supreme”. La inevitable alianza entre Echo y el personal de la dollhouse para acabar con Alpha (y proteger a Joel Mynor, personaje que deseaba que volviera a Dollhouse) es uno de los mejores momentos del episodio. “Do you wanna talk or do you want me to save your life?” le dice una Echo muy Buffy a DeWitt (más caricaturesca que antes, como Alpha).
La identidad de Dollhouse ha quedado perfectamente perfilada en los dos últimos episodios. La mitología de la serie está muy definida (imposible no estarlo, gracias a la sobre exposición de la que hablaba) y los guiones hacen un excelente uso de ella, especialmente el de “Meet Jane Doe”, escrito por Maurissa Trancharoen y Jed Whedon, que ya firmaron el que probablemente es el mejor episodio de la serie hasta la fecha, “Belonging”. “A Love Supreme” quizás cae en un par de deus ex machina un tanto forzados, sobre todo en lo que respecta a la tecnología, los aparatos “mágicos” que nos llevarán al Apocalipsis (no son deus ex machina exactamente, porque se ha hecho referencia a ellos con anterioridad, pero sin duda lo parecen) o a lo fácil que entrar y salir de lugares herméticos y con alta seguridad. Sin embargo, Buffy lo hacía constantemente, y se lo perdonábamos siempre. Claro que Dollhouse no es Buffy. Aunque quedan cinco episodios, y sigo albergando la esperanza de que la serie se marche por todo lo alto. El culto lo tiene desde el principio, ahora necesita merecérselo. “Meet Jane Doe” y “A Love Supreme” le allanan el camino.

Ambos son las dos caras de una misma moneda, dos sujetos con poderes especiales que han decidido usarlos para cometidos distintos. Es el clásico relato de héroes y villanos de cómic, uno de los grandes temas de la obra de Whedon, las distintas maneras de manejar el poder, y la responsabilidad que este conlleva. Y como “nada es lo que parece” en el whedonverso (esta afirmación cae por su propio peso, pues ya conocemos todos las estrategias narrativas del autor, y precisamente, todo es lo que parece en el whedonverso), la motivación de Alpha para sembrar el terror no es la clásica ambición por dominar el mundo (para eso, ya están los de Rossum), sino el amor. El amor mueve a Alpha de la misma manera que comienza a mover a la nueva Echo, enamorada hasta los huesos de su caballero de armadura brillante, Paul Ballard. En “A Love Supreme” todo se reduce a la idea del amor como combustible de la vida, como arma esencial para seguir luchando, y en el caso de los activos, el amor es mucho más poderoso, es un amor supremo (volvemos a la idea del súper hombre de Nietzsche, que ya nos presentó Alpha la temporada pasada). El amor de Echo y Paul. El amor de Alpha por Echo. El de Topher por la ciencia. Incluso el de Boyd por Echo (a pesar de que esa relación se dejó muy atrás). La única que no se muestra transparente al respecto es DeWitt. ¿A quién ama DeWitt?

Con el regreso de Alpha a Dollhouse, la serie entra temporalmente en terreno Buffy, cazavampiros. Dollhouse se ha desmarcado de la primera serie de Whedon desde el primer episodio, a pesar de conservar marcas de autor, y sobre todo, temas en común. La última serie de Whedon es mucho más ambiciosa que las anteriores, y además, se toma mucho más en serio. Esto ha perjudicado el devenir de la serie, aunque por suerte, está siendo corregido en esta recta final. He llegado a pensar que la cancelación de Dollhouse ha sido toda una bendición para la serie. Desde el principio, y a pesar sus numerosas virtudes, ha habido una sensación de prolongación de las tramas (y eso que Dollhouse es prácticamente recién nacida), y de lentitud para llegar al grueso temático de la serie. Por suerte, este problema se ve solventado en estos últimos episodios. La trama avanza a marchas forzadas, condensando perfectamente todas las ideas a desarrollar para llegar a “Epitaph One”. No hay tiempo para episodios de relleno, y es ahora cuando nos damos cuenta de lo mucho que ha perjudicado a Dollhouse ese andarse por las ramas (a pesar de que no habríamos llegado adonde estamos sin todos esos episodios “de relleno”, como apuntaba Alicia Ortega en su review de “Meet Jane Doe”).

En fin, a lo que iba. “A Love Supreme” es un episodio lleno de acción y ligeramente descargado de parafernalia existencialista. Las ideas de Dollhouse están totalmente claras, y no era necesario seguir dándoles vueltas. “A Love Supreme” entretiene sin abusar de esas ideas a veces sobre expuestas, y saca provecho de las metáforas y las referencias, pero no se ahoga en ellas. En definitiva, es más show que tell (permitidme que use estos términos a la ligera), y eso se agradece.
Alpha es el Big Bad a la vieja usanza, un villano espectacular (y auto consciente) que en este caso es solo una ilusión. El verdadero Big Bad de Dollhouse está muy difuso. Sí, está Rossum Corporation, pero también está DeWitt, la dollhouse, y sobre todo, el ser humano. Por eso, un “sencillo” Big Bad al estilo Buffy viene a refrescar la trama principal de Dollhouse, y nos da un respiro de esa afectación que salpica toda la serie desde el principio, y que no siempre se maneja con destreza.

Las escenas de los activos en acción recuerdan a las multitudinarias batallas de Buffy cerca de los Apocalipsis. La espectacular pelea final entre Echo y Alpha hace lo mismo con las peleas cuerpo a cuerpo presentes en todos los episodios de Buffy y Angel. Y sin duda, una de las características más reseñables de Buffy, Angel y Firefly, la idea de que “la unión hace la fuerza”, está muy presente en “A Love Supreme”. La inevitable alianza entre Echo y el personal de la dollhouse para acabar con Alpha (y proteger a Joel Mynor, personaje que deseaba que volviera a Dollhouse) es uno de los mejores momentos del episodio. “Do you wanna talk or do you want me to save your life?” le dice una Echo muy Buffy a DeWitt (más caricaturesca que antes, como Alpha).
La identidad de Dollhouse ha quedado perfectamente perfilada en los dos últimos episodios. La mitología de la serie está muy definida (imposible no estarlo, gracias a la sobre exposición de la que hablaba) y los guiones hacen un excelente uso de ella, especialmente el de “Meet Jane Doe”, escrito por Maurissa Trancharoen y Jed Whedon, que ya firmaron el que probablemente es el mejor episodio de la serie hasta la fecha, “Belonging”. “A Love Supreme” quizás cae en un par de deus ex machina un tanto forzados, sobre todo en lo que respecta a la tecnología, los aparatos “mágicos” que nos llevarán al Apocalipsis (no son deus ex machina exactamente, porque se ha hecho referencia a ellos con anterioridad, pero sin duda lo parecen) o a lo fácil que entrar y salir de lugares herméticos y con alta seguridad. Sin embargo, Buffy lo hacía constantemente, y se lo perdonábamos siempre. Claro que Dollhouse no es Buffy. Aunque quedan cinco episodios, y sigo albergando la esperanza de que la serie se marche por todo lo alto. El culto lo tiene desde el principio, ahora necesita merecérselo. “Meet Jane Doe” y “A Love Supreme” le allanan el camino.

Artículo escrito por Pedro J. García
10 comentarios:
Hombre, yo espero haberlo entendido mal en las comparaciones que has dado sobre BUFFY y DOLLHOUSE. De acuerdo que se ve la evolución y el diferente público que engloban ambas, pero no creo que DOLLHOUSE sea mejor que BTVS, no creo que en la esencia existan grandes diferencias y toma esta última frase como no literal.
Si hay momentos en los que ECHO cuando va a patear algún trasero suelta una frase de héroe a lo Buffy, sólo que siempre a la rubia se le da muchisimo mejor o estamos más habituados a ello. En este episodio ECHO retoma el control que empezaba a surgir en sus manos la anterior semana. Eso es bueno.
Con lo que me referia a la lectura sobre la comparativa es que había entendido mal que perjudicabas a una serie en favor a otra. Sorry. Yo me lo digo todo.
Un apunte de ALPHA: sabemos que su doll acosaba en muy cierta forma a ECHO. sabemos que CAROLINE no es ECHO, sino un mal recuerdo por asi decirlo y suponemos que a ALPHA le pasará igual... ahora bien, ¿sabemos porque alpha entro en la dollhouse? No recuerdo ese detalle en la temporada 1 y sería interesante.
Yo si veo una diferencia notable entre ambos, ALPHA Y OMEGA, y es que ECHO es una sucesión de personalidades dominada por un sistema blanco que las selecciona; Sin embargo a ALPHA lo veo más como una sucesión de personalidades dominada por una de ellas (la de psicópata), que daña al resto.
El episodio en si es genial y en cierta forma se podría haber sacado más jugo a la rebelión zombie-tabula rasa de los activos. En otras manos hubiera sido una gran mini pelicula de terror o uno de los tipicos episodios del whedonverso en el que cada personaje tiene un carácter diferente (repito: tabula rasa, por ejemplo); claro que esto último tratandose de una serie donde hacen eso constantemente igual no daría mucho el cante.
Hace un mes nos preguntabamos si las sesiones dobles de la serie perjudicarian a la audiencia. Eso ya no será problema nunca más, pero nos está dando unos sábados grandiosos, en bloque.
Estupendo episodio.genial review.
xDD Dollhouse nunca será Buffy. Solo digo que en 5 episodios aún pueden pasar muchas cosas, y que en estos dos últimos a mí me ha dado muchísimo, tanto que tengo la esperanza de que los capítulos finales la pongan más cerca de Buffy en cuanto a calidad (porque como dices, en esencia, las similitudes son obvias).
Me encanta lo que dices de Alpha y Omega. Es cierto, en Alpha dominan unas personalidades en concreto. Echo ha conseguido que sea Echo la que domine, y que todas las personalidades en su cabeza estén a su servicio. Es distinto, tienes razón. Yo lo que he hecho ha sido simplificarlo un poco: Alpha es malo porque usa el poder que tiene para hacer el mal. Echo es la heroína porque usa ese poder para hacer el bien.
Lo que dices de la rebelión zombie lo he pensado. Ha sido muy Epitaph, muy apocalíptico y survival horror. Pero me alegro de que haya sido algo secundario. El episodio iba de otra cosa, no había hueco para algo tan "grande". Al menos aún no.
Ains, una review mía no estaría completa sin tus aportes, Juanma ;) Gracias!!
"La última serie de Whedon es mucho más ambiciosa que las anteriores, y además, se toma mucho más en serio". Esto es MALO. A Buffy no le hacía falta tomarse en serio para contar cosas muy interesantes. Lo hacía de manera natural, sin perder el tono cómico.
Esto lo aclaro por lo que dice el talifán de Buffy :P (aunque ya sé que al final me ha entendido).
Gracias, red. Era por eso básicamente.
Quizás lo único malo que tuvo Buffy y su tono fueron los cientos de incomprendidos que no le dieron oportunidad por creer que era una chufa de serie..o por no saberla entender; Cosa que con DOLLHOUSE no pasa, que ni la entienden ni le ven la broma ni le dan oportunidad ni nada.
Sin embargo, yo sigo viendo a DH diferente al resto: ni es una serie de culto (BUFFY) ni un spin off pretendiendo ser más adulto y serio y quedandose en cierta medida en un adulto peter panesco con problemas de alcoholismo en ciertas temporadas (angel), ni es una serie protegida por los fans, de culto y una joya de la corona adelantada inmensamente a su tiempo (firefly). DH tiene un punto, pero sigue siendo la hermana menor de todas ellas en cierta forma. quizás por la audiencia, quizás no.
Me he bloqueado y solo me acuerdo de una cosa de las que iba a comentar... creo que ya sabéis lo mucho que me gustar ver 3 ó 4 temas fundamentales repetidos desde distintos puntos de vista y de muy distintas formas en toda la obra de Whedon. Del mismo modo, me gusta ver rasgos de un personaje en otro. Y es cierto que Echo está últimamente muy Buffy (y sí, las frases típicas buffianas antes de kick an ass pueden chocar bastante en este personaje, pero creo que es por el hecho, como tan bien ha comentado Pedro, de que Dollhouse se toma más en serio a sí misma que la gran BtVS); pero desde Meet Jane Doe no puedo dejar de ver similitudes entre esta muñeca que resiste a sus borrados y que se construye a sí misma como persona, y un muchachillo británico al que ya pueden quitar y poner el alma todo lo que quieran, que sigue siendo el mismo poetucho enamoradizo que era. Es mi humilde pero firme opinión.
Os superáis a vos mismo, Sir García.
Exacto. Es la hermana menor. Es de la familia, y se nota. Pero no es suficiente.
De todos modos, yo creo que Dollhouse es mejor que Angel.
red? :S
es que dices que has comentado y me tiro sobre el comentario nuevo pensando que eres tu xd
Alicia, por eso me gusta tanto Dollhouse, porque a pesar de los defectos, es una serie que sigue afianzando a Whedon como autor. Me encanta que sea tan constante en us temas. Y me encanta que Dollhouse quiera siempre decir algo. Ahora mismo, no se me ocurre otra serie que esté en antena y haga eso.
xDDDDDD Bueno, da igual quién ha sido, el caso es que ha quedado claro, no? :P
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