Hoy en Whedonverso, un evento especial. Anoche se estrenó por fin en Estados Unidos la esperadísima Dollhouse. Y hoy, Pablo Díaz a.k.a. Pol, otro whedonfilo de los grandes, y yo nos ponemos de acuerdo para escribir dos críticas sobre el piloto, “Ghost”. Esperamos que os gusten.
You can't fight a ghost, escrito por Pablo Díaz
You can't fight a ghost. - Y qué son los activos más que fantasmas creados a partir de recuerdos reales. Joss Whedon vuelve a la televisión de la mano de Eliza Dushku para encarnar un personaje con mil caras un reto bastante grande para ella, ya que desde mi punto de vista no es del tipo de actriz mimética sino que mas bien su cara se ciñe a unos registros en concreto. Al comienzo del capítulo cuando Lady GaGa suena de fondo y Echo baila con ese microvestido que hacía subir los calores a todos, me incluyo, no pude evitar recordar la escena en el Bronze entre Buffy y Faith. Pero tengo fe en ella y creo que hará que Echo sea un personaje distinto cada vez que la veamos en acción.
La serie sigue un ritmo muy lineal hasta cierto momento en que al menos para mi, todo se vuelve un tanto frenético y no pude evitar el ponerme nervioso en el momento en el a Echo le falta el aire y tiene que recurrir al Ventolin. De ahí en adelante es como una carrera contrarreloj y no puedes apartar los ojos de la pantalla.
Sin ser un gran piloto a recordar como pudo haber sido para mi Veronica Mars, Alias o Buffy, tiene los elemen

tos necesarios para tenernos enganchados semana tras semana a la espera de saber qué llevó a Caroline a convertirse en Echo, qué llevó a todos los personajes al lugar donde estan ahora y eso es algo con lo que Whedon sabe trabajar.
Otra cosa que juega a favor de la serie para los amantes del Whedonverso es ver pululando por ahí rostros familiares que siempre son bienvenidos y como no el punto fuerte se lo lleva Dushku, pero un personaje que permanece en las sombras y que creo que tiene un gran papel en la manga es el interpretado por Amy Acker.
Por mi parte todos los viernes tendré una cita en la casa de muñecas para ver como se van desarrollando todas las historias que puede esconder esa casa, tanto dentro de sus paredes como fuera. Gracias Whedon por volver.
Potential, escrito por Pedro J. García
Escribir una crítica sobre
Dollhouse con un solo episodio emitido es una tarea complicada, y sobre todo, condenada a acabar incompleta. Podría sumergirme en el nuevo universo Whedon y regocijarme en los muchos detalles que gritan “¡Joss!”, así como hablar de los numerosos vínculos de esta nueva serie con sus otras creaciones (actores, equipo creativo…), pero, por desgracia, todo esto no es lo más importante de
Dollhouse. Whedon y la Fox, el reencuentro de un tándem que nadie vaticinaba, ha dado su fruto, y ya hemos podido saborearlo. El resultado: agridulce, pero un agridulce de esos que molesta ligeramente al principio, y que sin embargo, acaba dejando un increíble sabor de boca, y unas inevitables ganas de más.
Cuando Whedon anunció el proyecto
Dollhouse, el entusiasmo era palpable entre whedonites, y la espera, amortiguada por noticias publicadas con cuentagotas sobre la serie, se hacía cada vez más eterna. Entonces Fox volvió a complicar las cosas, y tras rodar el piloto original, Whedon tuvo que reescribir todo y volver a rodarlo, para hacerlo más accesible al “gran público”. Y ese es el principal motivo por el que cuando uno empieza a ver Dollhouse no piensa inmediatamente “Whedon” (a pesar de que él apoyó la decisión de Fox). En lugar de eso, es inevitable acordarse de las mil y una series genéricas tipo “misión de la semana” que saturan el medio, lo que hace que casi salte la alarma “peligro, mediocridad inminente”. Pero no. Amigos, no sé ni por qué he dudado por un segundo del amigo Joseph. A medida que avanza “Ghost”, el piloto de
Dollhouse, una sensación de satisfacción y plenitud va apoderándose de uno. Es demasiado pronto para cantar victoria, pero, a pesar del titubeo inicial de la trama,
Dollhouse acaba sobresaliendo.
En parte es gracias a Eliza Dushku, y el mayor regalo que alguien puede hacer a una actriz como ella: un jugoso personaje con el que poder experimentar y demostrar el pote

ncial que hay en ella (esperemos que dé la talla). Por ahora, Echo es un triunfo (y Eliza da la talla casi todo el tiempo). Le ocurre lo mismo que a la serie en general, que hay mucho trabajo por delante para que cause verdadero impacto, pero lo que hemos podido ver es suficiente para prever que dará muchas satisfacciones, como casi todos los personajes del whedonverso. Pero Echo no es lo mejor de la función (por ahora no). Como era de esperar, el plantel de caras desconocidas, y en un principio poco interesantes, que llevamos viendo en promos de la serie estos interminables meses, se ha traducido en un grupo de secundarios que nos regalan algunas de las mejores escenas del episodio (Adelle y su decisión de abandonar a la niña, la visita de Paul a Lubov en un urinario público, la irrupción en escena de la misteriosa activa Sierra, el montaje de la pelea de boxeo, y la última escena del episodio), y nos hacen rogar por saber mucho más de ellos. Solidez. Esa es la palabra que viene a la mente al disfrutar de presentaciones de los personajes (naturales y fluidas, con poca información, pero mucho gancho), unos más interesantes que otros (Adelle DeWitt y Paul Ballard son los que más me llaman la atención en un principio), pero todos con ese potencial inconcluso y emocionante que rodea la serie, con apenas 50 minutos de historia.
Como veis, no puedo afirmar nada con rotundidad, me es imposible pronunciar juicios definitivos sobre lo que he visto (aunque sabéis de qué pie cojeo). Lo que sí puedo decir es que, después de la espera, las expectativas estaban ya en la estratosfera, y la decepción era una opción más que considerada. Y aún con todo,
Dollhouse delivers! La promesa de hacer una serie con menos continuidad de la inicialmente prevista asusta un poco (aunque pensándolo bien,
Buffy y
Angel eran así al principio, y
Firefly también, y quién sabe hasta dónde podría haber llegado de no ser por Fox), pero la exitosa primera misión (o “compromiso”) de Echo como una negociadora de rescates con asma y miopía, nos devuelve la fe absoluta en el proyecto. Gracias por no optar por lo obvio, Joss, y darnos la acción fácil y directa al principio, y el alma Whedon al final. Y ahora, Fox, ya que la has colocado los viernes, una noche de poca audiencia, y por consiguiente, baja presión, deja que
Dollhouse evolucione un poco antes de axearla, para poder escribir dentro de unos meses, cuando ya no solo podamos hablar de potencial, una reseña llena de afirmaciones rotundas y sentencias contundentes.
