martes, abril 28, 2009

Dollhouse 1x10 - Haunted

Horses

Después de cuatro capítulos repletos de información, Dollhouse vuelve al formato de un assignment por episodio sin aportar apenas información que haga avanzar la historia principal.


El show llega aquí, a mi modo de ver, a su mayor encrucijada: desde su concepción, Dollhouse es una serie llamada a ser totalmente versátil, cada episodio puede ser totalmente distinto al anterior, compartiendo sólo el envase, Echo. Y esta versatilidad es su principal virtud y su mayor defecto. Las posibilidades son enormes, pero otorgar el protagonismo cada semana a unos personajes secundarios totalmente nuevos puede resultar muy peligroso.

Langton: Eternal life.
DeWitt: Nice adjective. Excellent noun.

En Haunted aprendemos que la Dollhouse puede darte vida después de la muerte, aunque sólo bajo condiciones muy especiales. Una vieja amiga de DeWitt, recientemente fallecida, toma el cuerpo de Echo. Ella misma sospecha que ha sido asesinada, por lo que volverá a la casa familiar para resolver el crimen. Así, la serie se transforma en una especie de homenaje/parodia al cine negro en el que nadie es lo que parece con toques de telenovela mejicana (¿era necesario tanto caballo?). La tensión está bien conseguida y Duskhu vuelve a estar soberbia en su interpretación (quizá la mejor caracterización que ha hecho hasta ahora), pero poco interés despierta en nosotros la historia, que ocupa al menos la mitad del episodio.

En cuanto al resto, continuamos ahondando en la relación entre Ballard y Mellie y las pesquisas de este, descubrimos que Topher es un ser humano y que de vez en cuando también necesita algo de compañía y observamos a Langton todavía preocupado por Echo en su nuevo papel de jefe de seguridad. A la espera de saber cual es el principal cometido de la Dollhouse, esta sigue lidiando con las fantasías y necesidades de la gente, mientras nosotros asistimos a nuevas digresiones sobre la soledad y la moralidad del proyecto.


Margaret: Will i see my whole life flash before my eyes?
DeWitt: Every single moment.


En definitiva, un episodio bien facturado pero que no aporta nada que no hayamos visto en capítulos anteriores. Esperemos que el viernes que viene la serie coja de nuevo su pulso y retorne al camino iniciado por “Man on the street”.


Artículo escrito por Ricardo Carabaña

sábado, abril 11, 2009

Dollhouse 1x09 - Spy in the House of Love

"She made a mistake, now she's sad"


Dollhouse ha tomado un ritmo vertiginoso desde aquel grandioso "Man on the Street". El torrente de información al que nos somenten en cada capítulo es abrumador y "Spy in the House of Love" no podía ser menos.
Cuando un capítulo comienza con imágenes de un presente en el que tenemos que ir al pasado para saber lo que va ocurrir en el futuro, solo puede darnos grandes momentos, como aquel sublime "Spit and Eggs" de Veronica Mars.

Alguien se ha infiltrado en la casa de muñecas, no es que nosotros no lo supiésemos ya, pero ahora fue el turno de Topher de enterarse y con ello toda la Dollhouse al mando de Dominic, que tras un fin de semana sin DeWitt cierra sus puertas para atrapar al posible espía. Ese es el hilo principal de este capítulo, descubrir quién ha estado modificando a los Activos, y para ello veremos la misma historia desde diferentes puntos de vista. November, Sierra, Victor y Echo. Cada uno en un lugar distinto pero todos con el mismo nexo común. El Espía.

Grabación: November, Mellie vuelve al edificio y a la vida de Ballard, al que sin darme cuenta no echaba de menos, y la primera sorpresa llega cuando Mellie desaparece y November le entrega un mensaje a Ballard. Atónito, trata de creer que no es cierto todo lo que dice y cuando no queda más remedio se rinde a la situación.









November: Dollhouse deals with fantasy but that is not their purpose. Investigate their purpose.


Grabación: Sierra, tras descubrir que un espía se había infiltrado en Dollhouse, Dominic hace que Topher programe a Sierra para obtener información sobre quién en la NSA está dentro de la casa. Su misión infiltrarse en la NSA y conseguir la información que Topher logró descifrar y que revelará la identidad del espía. No pude evitar notar un ligero sabor a Alias con la grabación de Sierra, el momento de la peluca, las carreras, la extracción. Esta chica sí que es camaleónica.











Sierra: Where can a girl get changed around here?


Grabación: Victor. Diez son ya las veces que Victor ha sido programado para proporcionar placer a una geriátrica señora con caprichosos y caros gustos. La sorpresa llega cuando la señora se queda en su casa tranquila mientras Roger/Victor coge un coche para reunirse con su cliente original, que no es otro que DeWitt. Todos sospechábamos que algo ocultaba la fría jefa de la casa de muñecas, pero lo que menos esperábamos era que a ella misma le gustaba jugar con sus muñecos. Topher trata de localizar a DeWitt y comunicarle todo lo que está ocurriendo pero Roger/Victor y la propia DeWitt tienen otros planes mejores, por lo que se quedan incomunicados todo el fin de semana dando rienda suelta a sus mas íntimos deseos y pasiones. Es en este momento donde podemos ver una parte de la verdadera Katherine, donde dejando a un lado ese muro de frialdad, meticulosidad y calculadora pasión por el trabajo, se esconde una persona que solo quiere sentir y vivir sin preocuparse por el tiempo.












Victor: You're Perfection, if I could make a woman....I'd make you.


Grabación: Echo. Se pueden buscar paralelismos entre Dollhouse y Pokemon y es que Echo al igual que Pikachu evoluciona. El experimento de la doctora Saunders para calmar los instintos de los activos más activos no sirvió de mucho con Echo y ella se da cuenta que algo está ocurriendo en la Dollhouse, ella sabe que Topher hace que la gente sea diferente y ella le propone ser de ayuda. Tras implantarle una serie de habilidades detectivescas, Echo se pone a indagar quién puede ser interrogando a todos los posibles sospechosos.











Echo: You make people different....you can make me help.

Una vez Sierra regresa de su misión, trae consigo una cabeza de turco, Ivy, la ayudante de Topher siempre en la sombra, pero Echo, con sus habilidades para leer el lenguaje corporal sabe que el espía sigue oculto y no es otro que Dominic, que al verse acorralado tratará de matar por segunda vez a Echo, algo que ella misma le recuerda como muestra de su evolución. Tras una pelea entre ambos, Echo no dejará a Dominic morir y se lo entregará a DeWitt que dará justo castigo para su traición.

Con la baja de Dominic, el puesto de Jefe de Seguridad pasa a Langton, por lo que Echo necesitará un nuevo cuidador. Los cambios no siempre son buenos, veamos a dónde nos llevan estos.

Una vez mas este capítulo es un campo de recogida de grandes frases y momentos, casi todos protagonizados por la genial DeWitt. Podría hacer un resumen de dichas frases pero la entrada se alargaría bastante. "Spy on the House of Love" nos deja con ganas de más, de seguir conociendo más a esos personajes que siguen encerrados en si mismos, y comienza a llevar a la serie a su recta final. Esperemos que mantega este ritmo que ha cogido y que tanto me/nos gusta.




Saunders: It's ok to feel something
DeWitt: That would imply I lost something.



P.D. Yo ya busco guiños en todas partes y me gustaría creer que los guantes azules de la Dra. Saunders no estan puestos ahí porque ahora se lleven de ese color...

miércoles, abril 08, 2009

Dr. Horrible’s Sing-Along Blog: El nerd mata al superhéroe


Durante la famosa huelga de guionistas, el señor Whedon decidió demostrar que era un creador antes que un compañero sindical y realizó Dr. Horrible's Sing-Along Blog, una miniserie para internet. En la misma decidió matar al padre.

Siguiendo de una forma metafórica y catárquica la teoría de Freud, según la cual el hijo alcanza la madurez matando al padre, Whedon decide matar al superhéroe. El nerd crece y acaba con la vida del ultimate jock, personaje al que había idolatrado aun representado a su némesis.

No es el primer, ni afortunadamente último, intento de desmontar al superhéroe americano. Frank Miller nos enseñó que Batman bien podía ser un mero fascista y Peter Milligan nos demostró que un grupo de mutantes con poderes podía estar más cerca de la autodestrucción que de la salvación del mundo. Pero Whedon se desmarca de esa tendencia tan tratada en el comic book, enfrentar al superhéroe a un mundo real, y acepta todos los lugares comunes del cómic más infantil y mainstream, con una puesta en escena que busca la ficcionalidad y el absurdo, para recordarnos que siempre estaremos más cerca del villano que del héroe. La obra fluctúa siempre entre un amor incondicional a los grandes estamentos del cómic de superhéroes clásico y una necesidad de desmontar el discurso desde dentro.

El superhombre protector de la humanidad, Superman y todos los que llegaron después, se exhibe como un ser vacio y plano. La verdadera compasión se presenta en el personaje de Penny, una chica nerdy y con una actuación enfocada a enfatizar su vulnerabilidad, el verdadero bien desinteresado habita en el personaje más frágil y menos heroico de la historia. Por el contrario, Captain Hammer es un ser que se sabe superior y que actúa según la moralidad solo porque disfruta de la admiración que recibe. En cierto sentido Captain Hammer es el Superman que Lex Luthor teme, un dios que ha decidido ser nuestra niñera hasta que se canse, con la posibilidad de destruirnos cuando lo desee.


Como antítesis del héroe clásico nos encontramos con el Doctor Horrible/Billy, un aparente mad doctor que trata de conquistar el mundo, que realmente es un personaje complejo lleno de aristas. Tras el aparente científico megalómano nos encontramos a un personaje que se aleja de los tópicos y comienza a desmontarse. Es un villano, pero los fracasos le pasan factura y su vida personal determina sus acciones. El rol principal se disminuye, al igual que el Punisher de Garth Ennis deja de ser un vengador o no podemos referirnos al John Constantine de Delano como un mero mago, las figuras de héroe o villano se diluyen para llevarnos al antihéroe. Mientras Captain Hammer sigue una línea recta e inequívoca, el Doctor Horrible fluctúa sin saberse nunca cuáles son sus prioridades ni su meta real.

En cierto sentido la dualidad Captain Hammer/Doctor Horrible es parecida a la presentada por Alan Moore en Watchmen con el Doctor Manhattan y Ozymandias. Tanto el Captain Hammer como el Doctor Manhattan son auténticos seres superiores al hombre, y por tanto se sienten legitimados para actuar por encima de los hombres. Por el contrario el Doctor Horrible y Ozymandias son dos hombres que han alcanzado un potencial superior al del hombre pero sin abandonar su humanidad, ambos personajes, ya sea buscando la paz o la destrucción, no dejan de equivocarse y plantearse su propia legitimidad.

Esta dualidad entre héroe puro y antihéroe se presenta en infinidad de cómics mainstream, ya sea decantándose hacia un extremo o enfrentándolos. En el caso de la obra de Whedon, que pese a no ser un comic book sigue todos los patrones, nos encontramos con un discurso que trata de deslegitimar al prototipo de héroe. Captain Hammer no deja de ser una sosaina de un atleta de instituto, un jock, mientras que el Doctor Horrible representa bastante bien el papel de nerd, desde su inseguridad hasta su uso de las tecnología. Whedon nos presenta a un personaje mucho más cercano al consumidor de cultura popular en el papel del villano, que se enfrenta al personaje idolatrado por el nerd y representación de su némesis, el jock.

El Doctor Horrible se enfrenta a Captain Hammer como un empollón lo haría a un deportista en un instituto. El deportista vencerá y se llevará a la chica, y aunque con el tiempo aprenderá lo que es el dolor, el empollón no recuperará a la chica del instituto nunca.

Doctor Horrible’s Sing-Along Blog esconde dentro de sí una oscura metáfora, una incómoda verdad, y una estupenda lectura del superhéroe. Además es un musical.



Artículo escrito por Bartolomé Fernández

domingo, abril 05, 2009

Dollhouse 1x08 - Needs


“Here We Go”

“Needs” es justo lo que necesitábamos (juego de palabras intencionado, por supuesto). Una semana después del que considero el peor episodio de Dollhouse hasta la fecha, la serie golpea con fuerza otra vez. Si en “Man on the Street” se exploraba el universo temático de Whedon en profundidad, a base de manierismos por todos conocidos, y ofreciendo una importante descarga de información, en “Needs” el desarrollo de personajes implosiona en una espiral de revelaciones y emociones que reavivan la promesa que nos hizo Whedon de darnos una segunda mitad de temporada para el recuerdo.

Dollhouse adquiere verdadero potencial icónico con “Needs”, gracias a la revolución que supone conocer de verdad a las personas que se esconden tras los muñecos de DeWitt. Insisto, este episodio es justo lo que el espectador necesitaba, un curso acelerado sobre las verdaderas personalidades de Echo, Sierra, Victor y November (qué bonitos los cuatro nombres dichos uno tras otro) para ver todo con otros ojos. A pesar de las buenas intenciones, y del excelente episodio (acertadamente denominado “game changing” por el propio Whedon) “Man on the Street”, se hacía urgente una estrategia para acercar al espectador al corazón de Dollhouse, más allá de sus vistosas tramas de acción y sus inquietantes preguntas por resolver. El experimento de la cada vez más fascinante doctora Saunders para reiniciar las mentes de sus activos (sus niños, nada de mascotas) y seguir controlándolos tal y como lo hacían antes de que todos empezasen a recordar, nos sitúa en una posición privilegiada ante la historia. Al igual que DeWitt y su Gran Hermano particular (pero con mucha menos información, claro está), nosotros observamos a los activos tratando de encontrar una salida de la Dollhouse y hacia sus vidas, sin saber que están siendo objetos de otro experimento más. La (sublime) escena en la que los activos despiertan en sus ataúdes de diseño (primera de las referencias a la muerte de las que hablaré más adelante) recuerda inevitablemente a aquellos episodios de Buffy y Angel en los que los personajes cambiaban de personalidad (“Tabula Rasa”, “Spin the Bottle”), resultado de un hechizo, y deben trabajar juntos para descubrir qué está sucediendo. Este recurrente esquema narrativo (en gran parte también utilizado en el episodio anterior, “Echoes”, pero con resultados menos satisfactorios) sirve para infundir al espectador de una sensación de cooperación, alianza e incluso amistad que tan importante fue en las series vampíricas de Whedon, y que tanto se echaba de menos en Dollhouse. La unión hace la fuerza, y de paso nos da un par de excelentes planos de grupo que quedarían estupendamente en el opening de una hipotética segunda temporada (de ahí la iconicidad de la que hablaba).

Son demasiadas las escenas y los momentos a destacar de “Needs”, por lo que haré una especie de barrido sobre la trama, y me detendré en algunos de los que personalmente me han impactado más. En primer lugar, las escenas de Victor y Sierra son, sin duda, algunos de los puntos más fuertes del episodio. Es fascinante comprobar cómo se establece una relación casi a nivel primario entre ambos. La indefensión de Sierra casa a la perfección con el instinto de protección de Victor (que cada semana me gusta más y más), y la química entre ellos es inevitable y desbordante. Los pequeños detalles de personalidad que salpican el episodio contribuyen a un mayor acercamiento a Dollhouse (que no se diga que Whedon no hace todo lo posible por enganchar, semana tras semana, a nuevos espectadores, sin dejar de satisfacer a los fieles). Victor tratando de evadir su mente en las duchas, la fascinación de November por el vestuario de los activos o el acento de Sierra son algunos de los sutiles rasgos de personalidad que ayudan al desarrollo de personajes made in Whedon, y que junto a la información a gran escala (como que la historia se sitúe en el presente) amplían el espectro de la audiencia potencial, mientras semana tras semana los whedonites podemos reconocer con mayor facilidad a la mente pensante tras el proyecto. Joss y la Fox están cerca de conseguir el equilibrio perfecto.

En cuanto a los miembros de la Dollhouse, la escena en la que la doctora Saunders sugiere el plan para evitar la inminente rebelión de los activos responde a los mismos parámetros que la escena (también contada a modo de flashback) de “Chosen”, el episodio final de Buffy, en el que la cazavampiros explica a scoobies y cazadoras potenciales el plan para ganar la batalla final. En esta escena comprobamos el casi enfermizo empeño de DeWitt por mantener su “casa” dentro del equilibrio establecido, mostrando rasgos casi sádicos, lo que la convierte en una de las villanas no villanas más fascinantes de la televisión actual. Por otro lado, Topher sigue demostrando que Whedon está detrás de todo, y al igual que en los dos episodios anteriores, continúa ejerciendo de comic relief, cada vez con más efectividad (“I am, BTW. Afraid of the dark”). No es casualidad tampoco que Boyd nos haga pensar de nuevo en Buffy. Ya desde el primer episodio quedó claro el paralelismo entre los handlers de Dollhouse y los watchers de Buffy, pero en este episodio se va más allá, retomando la cuestión del límite de estos whedonianos personajes con respecto a la implicación de estos con sus “niños”. En general, la reunión de DeWitt con sus empleados resulta igual de informativa sobre las personalidades de la Dollhouse que todas las escenas de los activos, y el equilibrio que se establece entre ambos grupos de personajes dota de mayor entidad a la “casa”.

Y finalmente, Echo. O mejor aún, Caroline. Si en “Echoes” se nos mostraba a Caroline como una estudiante activista contra el maltrato de animales, en “Needs” se va mucho más lejos, presentándonos a un personaje sin límites cuando se trata de buscar la justicia, de liberar a los oprimidos. En “Needs”, Caroline alude insistentemente a los activos como ratas de laboratorio. Lo que en un principio parecía un rasgo de personalidad más bien pobre, se convierte en una introducción más que acertada para Caroline. Su espíritu PETA (nótese la ironía, Dushku fue lapidada públicamente por esta organización debido a su afición a la caza) no es más que un leve reflejo de la verdadera personalidad de Caroline, quizás una heroína “rota” que solo tiene un objetivo claro: “Marcar la diferencia” (¿Alguien más ha pensado en Faith otra vez? Si hasta la han llamado “rogue active”).

Por último, y por mucho que suene a cliché, la propia Dollhouse se convierte en este episodio en un personaje en toda regla. La “casa” es un símil de muchas cosas, pero en “Needs” destaca la (moralmente ambigua) comparación de esta con el propio paraíso, y lo que esto conlleva, la muerte. Son muchas las referencias que nos llevan a pensar en la Dollhouse como un cementerio para almas descarriadas, un lugar al que acudir para matar a la persona en la que nos hemos convertido. Al inicio del episodio vemos el cadáver de Echo. Y al final, Sierra dice “Feels like dying either way” al darse cuenta de que tanto en la Dollhouse (el cielo) como en la calle (el infierno) quizás esté igualmente muerta. Y por supuesto, está el momento en que Caroline conduce a los muertos vivientes de la Dollhouse hacia la cegadora luz del exterior. Al final, todo es una ilusión (como muestra la preciosa escena en la que los activos se quedan dormidos y son recogidos para llevar de vuelta a "casa"). Despertar al fin, es decir, recuperar la vida que los activos sacrificaron les lleva al punto de partida, al momento de “closure” que les hará recordar por qué mataron a su propio yo y vendieron su cuerpo a la Dollhouse. La tragedia de sus vidas les lleva al sueño de sus no vidas, y la promesa de conocer más detalles de ambas nos impide apartar la mirada de esta casa, cada vez más compleja desde el punto de vista moral, y símbolo principal de una fábula incómoda y fascinante a partes iguales.



Artículo escrito por Pedro J. García

jueves, abril 02, 2009

Retratos Whedon: Tara Maclay


I’m under your spell
How else could it be
Anyone would notice me?
(Tara Maclay, “Once More, With Feeling”)

Muchos teleespectadores, seguidores y/o fanáticos de Buffy, cazavampiros pensarán que Tara no es merecedora de una reseña como personaje destacado de entre los muchos que aparecieron en nuestras pantallas en la serie de Joss Whedon, y es que, es muy lícito considerar y defender que la novia de Willow es solamente eso, la “chica de”, un recurso para hacer posible la evolución y el crecimiento de la primera, pero carente de significado para sí misma. Si fuese así, esta mención especial carecería de sentido alguno porque ¿para qué perder el tiempo hablando y analizando a Tara pudiendo hacerlo con la verdadera protagonista, su novia Willow? Y es en la contestación a esta pregunta donde encontramos la verdadera y más injusta esencia del personaje: Tara representa a todos aquellos que a lo largo de su vida han buscado la aceptación del grupo, a todas aquellas personas que tienen una existencia silenciosa sobre la cual se apoyan terceros para poder triunfar, avanzar y destacar mientras ellas se desdibujan tras una discreta posición de segundones. En definitiva, Tara es todos y cada uno de los sujetos que se preguntan qué significado y sentido tiene su vida para sí mismos y para el resto. Tara no es más que la caricatura de alguien que resulta distante e incomprendido para el grupo y constantemente implora su incorporación como un miembro más.

La primera vez que aparece en pantalla (en el episodio 4x10) la serie está mediada y asentada, ya han transcurrido bastantes temporadas y se necesita un aire fresco, Tara no será este pero gracias a ella sí que seremos testigos de la explosión de Willow. La chica se inicia en un capítulo (“Silencio”) que marcará claramente las directrices que la guiarán a lo largo de las tres temporadas en las que seguirá con vida. Es Willow quien la encuentra (Tara existe por y para Willow) en una reunión de “brujas universitarias” y desde este primer encuentro se sentirá atraída por su imagen y carácter críptico, intercambiarán sonrisas y flirteos con las miradas y alguna que otra pequeña frase y, a partir de aquí, el capítulo perderá la voz, nadie puede hablar, todos quedan sellados por el silencio. La presentación de Tara en la serie se produce, por tanto, en un episodio mudo (y es que ella no destacará por sus elaborados diálogos; a lo largo de las temporadas estará presente, como imagen omnipresente y callada tras la figura de Willow). Después, cuando los Caballeros la persigan, ella correrá buscando a Willow y desde entonces permanecerán juntas. A partir de entonces, Tara será un personaje recurrente pero nunca principal ni destacado.


Tara es la más distinta de cualquier individuo que se ha paseado por Buffy, cazavampiros, a diferencia de todos los personajes “raros” de las series y películas, Tara no es una chica callada que nos sorprende con alguna frase recurrente e irónica, ella no habla y cuando lo hace mete bastante la pata. Tampoco es guapa, no es una sex symbol escondida bajo una imagen desgarbada, ella lleva el pelo sobre la cara tapando su rostro y tiene un cuerpo de caderas anchas, presenta tics al hablar y agacha la cabeza constantemente, como disculpándose de su existencia. Tara es una chica diferente, de las que tanto gusta ver por televisión, pero presentada de forma diferente. Es diferente porque lo es, y punto.

Sentirse aceptada por el grupo de Willow será el objetivo que orientará su comportamiento hasta el momento de su final. No es que sea expulsada o, ni siquiera, introducida en el grupo, simplemente sus miembros son reticentes a un contacto más íntimo con ella. Tara es un ente opaco, salvo pequeñas informaciones sobre su familia no sabemos nada de ella. Parece que haya sido creada sin pasado y que su presente sea únicamente Willow. Por ello, sus únicos amigos son los de Buffy, amigos que nunca llegan a aceptarla del todo, aunque ella sea la que más señales encubiertas de cariño muestre (se abrirá a Buffy el día de la muerte de Joyce, le regalará un peluche a Giles para que no se olvide de ellos y será una especie de hermana mayor para Dawn). Al principio, se sienten confundidos ante su presencia puesto que en su persona materializan los miedos más internos y arraigados que empiezan a experimentar ante el gran cambio en el que está inmersa la que hasta entonces era su tímida, inocente y empollona amiga. Tara es la base y la guía para el despertar de la Willow bruja y homosexual.

Gracias a Tara, el tema de la homosexualidad se introdujo en las vidas de los chicos de Sunnydale. Al acabar el instituto los tres amigos están perdidos; Xander experimenta las desgracias de la vida laboral, Buffy se introduce en el mundo del alcohol y Willow es la única que se encuentra. Al aparecer Tara, la pelirroja acaba definiéndose a sí misma. No obstante, su homosexualidad es menos limpia que la de Tara, ella se convierte mientras que Tara no se cuestiona nada porque Tara es lesbiana y no ha tenido un novio anterior, no ha estado enamorada en silencio de su mejor amigo y no ha necesitado un sueño que le muestre su cambio de acera.


En la 6ª temporada se nos presenta un momento decisivo en el desarrollo de Tara, por primera vez se atreve a imponer su voluntad frente al solapamiento a su novia. Tara dice no, se niega a permitir que Willow acabe “enganchada” a la magia y destroce todo lo que han conseguido juntas. Entonces es cuando empieza a existir por sí misma, ya ha recuperado la voz que perdió en aquel capítulo en el que se estrenó. Es la primera vez que realmente habla en toda la serie, es el despegue de su existencia independiente a la de Willow, en definitiva. Tara aparece poco en los siguientes episodios, está experimentando su desarrollo individual. Este bautismo de asertividad y autonomía podría haber sido el punto de partida para su crecimiento, pero los guionistas no se lo permitieron porque desde un principio había sido ideada como una secundona que serviría de vehículo para el personaje principal. Con sus palabras, Tara sentenció su propia muerte. La supresión de sus habilidades intelectuales por parte de Glory es solamente el vaticinio de lo que será su final, un nefasto intento de volver a presentarla dependiente a Willow, en cambio.

“Tu camisa” serán las últimas palabras que escuchemos salir por su boca (se las dirá a Willow, la que fue la razón de su existencia, en una despedida en la que estarán las dos solas en una habitación, el único mundo que Tara había conocido antes de hablar por sí misma), en una escena que mostrará el cambio de papeles entre los personajes que venía gestándose durante un largo tiempo atrás: una pistola que apunta a la protagonista (Buffy), un disparo que mancha la camisa de su mejor amiga (Willow) y ensombrece en protagonismo a la primera y una bala que termina impactando en el pecho de Tara y fulminándola en el instante (una muerte que supone la rebelión del esclavo, el levantamiento de la que siempre estuvo en la sombra y que bien podría haber dicho: soy yo la que ha muerto y no tú). Es en este capítulo cuando por primera vez aparece en el opening como personaje destacado, y es así porque su muerte la convierte en Tara y no en lo que hasta entonces había sido: Willow y Tara. Pero ella como ente individual solo dura un episodio porque su existencia ya no tiene cabida, es Willow la que tiene que evolucionar y añorar a su novia. Tara es un recurso que ya ha sido utilizado y a diferencia de Dawn y Anya, las cuales comienzan como ella, a la bruja no se le permite andar sola.

Tara no vuelve a aparecer en pantalla, no vemos su funeral y no hay lloros, nadie se acuerda de ella, excepto Willow con su furia y lágrimas. En el acerbo popular encontramos la postura de que el final de Tara, su muerte, era necesario para desatar la ira y la maldad en una Willow hasta entonces complaciente y aniñada. No obstante, su trágico final trasciende a la “Willow Oscura”; Tara podría haber sido revivida e introducida de nuevo en los avatares de los Scoobies – ya lo hicieron con aquella Buffy enterrada dentro de un ataúd – y Willow se habría “transformado” sin ningún inconveniente, incluso con ella viva podrían haber luchado juntas contra los instintos más animales de la pelirroja pero, en realidad, su fallecimiento era un acontecimiento necesario para que la masa popular fuera consciente del papel decisivo que una persona como Tara puede jugar en las vidas de los que están a su alrededor. La salida de Tara del camino de Willow nos muestra cómo alguien como ella puede impactar en el corazón de los demás. Willow trata de superar la muerte de su novia intentando enamorarse de una cazavampiros y cuando sella esta nueva unión con un beso solo podemos recordar a Tara porque por mucho que lo intente, a pesar de su presencia silenciosa a lo largo de tres temporadas, Willow nunca podrá sustituirla con otra. Y entonces pensamos: “Yo también soy diferente y necesitado de aceptación, yo también soy a quien alguien probablemente echará de menos cuando ya no esté. Yo también soy Tara”.


Artículo escrito por Juanfra Gallego