lunes, mayo 11, 2009

Dollhouse 1x12 - Omega


Look where you are. You’re in a lair. An evil lair. And you’re sitting in some messed up dentist chair letting a guy who talks to himself attach wires to your head, which incidentally, is my head.

Puerta al sótano, escrito por Pedro J. García

Tim Minear, otro de los grandes colegas de Whedon, lleva a Dollhouse en su final [de temporada] a terreno serie B. “Omega” es un cruce entre la ciencia ficción más primaria (y aparentemente naïf, como la serie en general) y un amago de terror (psicológico) que se cimenta en gran medida en la confusión del ser humano ante su propio yo (esto no lo digo yo, lo dice el episodio cada vez que Alpha y Omega abren la boca). Son varias las evidencias que alejan a Dollhouse de la sofisticación de otras series norteamericanas: la torpeza de muchas tramas de acción, la inocencia noventera a la hora de exponer temas, la abundancia de episodios de relleno. Terminada la temporada, sin embargo, Dollhouse concluye como un producto discreto pero destacable, una serie lejos de ser perfecta, pero capaz de ser extraordinaria.

“Omega” sirve como perfecto escaparate de una mitología ya bien establecida (les ha costado). Para mí, son tres las escenas que definen el episodio: La primera, en dos partes. El indescriptible beso de Alpha a Echo cuando ambos eran activos en la Dollhouse, y el posterior ataque de Alpha a Whiskey en el taller. Escalofriante. Por otro lado, la paranoia del yo de Alpha y Echo en el sótano es sin duda el núcleo del episodio. Minear recurre a la teoría del súper hombre de Nietszche para dar sentido al comportamiento de Alpha, y continúa el camino lógico hacia esperables conclusiones sobre el poder y la superioridad moral (algo que ya se había explorado en profundidad en Buffy y Angel, aunque no de manera tan explícita). Correcto. Y por último, la (nada sorprendente) revelación de la doctora Saunders como antigua doll y las devastadoras conclusiones que esto provoca en ella (esa piruleta...). Sería injusto detenernos aquí, y no mencionar al pobre de Ballard y su original manera de salvar a la dama en peligro o a Echo tocando el pecho de un abatido Topher como otras de las escenas más destacables de “Omega”. Así como no sería una review completa sin destacar las escenas “no tan buenas”, que también las hay. Pero dejemos a los whedonites ir más allá.

Dollhouse, a pesar de sus constantes titubeos, ha resultado ser un soplo de aire fresco entre la oferta de ficción televisiva norteamericana, que sigue saludable a pesar de la saturación de fórmulas repetidas. La serie nació en la era Perdidos, y es por ello quizás que su mezcla de Whedon clásico y estrategias narrativas actuales no haya cuajado en la audiencia. El público está demasiado bien acostumbrado, y una serie como Dollhouse necesita un voto de confianza muy grande por su parte, un esfuerzo que hoy en día no muchos están dispuestos a hacer . Whedon sabe lo que hace, y aunque su mente siga un poco en los noventa, tiene claro que una serie tiene que evolucionar y madurar, y eso implica que al princio puede que no convenza a todo el mundo, y si además tiene a la FOX encima, la tarea se vuelve una misión imposible.

A continuación, los whedonites toman la palabra, aportando sus diversos puntos de vista sobre “Omega”, tras cuatro meses de dedicación desinteresada al Whedonverso. Algunos no se habían prodigado hasta ahora por aquí. Espero que eso cambie después de hoy, porque es una pena habernos perdido lo que hay en sus cabezas todo este tiempo. Gracias a todos los que han escrito, y a los que leen. Haya o no segunda temporada, espero veros por aquí igualmente, porque nos queda mucho Whedonverso por explorar.

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Topher: Of course it doesn’t tell YOU anything: it doesn’t tell ME anything, and I'm smarter than everyone in this room. But less scary.

Escrito por Alicia Ortega


Obviemos el razonamiento hitleriano de Alpha queriendo formar un ejército de “übermenschen” rellenos de personalidades distintas. Olvidado esto, puede encontrarse perfecta lógica en la rabia de Alpha, en el odio a ese Carl William Craft que decidió por voluntad propia abandonar su cuerpo y dejarlo a manos de Dollhouse durante cinco años a cambio de una reducción de su condena. La elección de Alpha fue acabar con ese hombre que le había traicionado.

Whiskey, o el segundo doctor Saunders, también puede elegir. Las pistas le llevan a descubrir su verdadera personalidad (quizá aquí sería mejor decir “la falta de ella”) y así adquiere la misma libertad que Alpha para decidir su próximo movimiento y decide… no dar ninguno. Ya sabe suficiente: sabe lo que es, y que quien fuera alguna vez ya no tiene nada que ver con ella. No siente nada hacia esa persona, no quiere conocerla, porque ya no es ella misma.

Y, por último, está Echo. Conoce a Caroline, la persona que una vez poseyó su cuerpo y que eligió abandonarlo, y comprende. Comprende como Whiskey que ella no es nada, y comprende como Alpha la traición de Caroline, pero su decisión es convencerla, sin rencor, para que mente y cuerpo vuelvan a ser una misma persona.

Tres activos, tres “muñecas” que toman distintas decisiones cuando descubren de dónde vienen. Pero esas decisiones no las toma ni alguien con personalidad múltiple, ni el doctor Saunders, ni una negociante con secuestradores, ni una cantante, ni una chica ciega, ni una millonaria muerta amante de los caballos. Porque debajo de todas esas personalidades están ellos, están Alpha, Whiskey y Echo, están sus almas. Y, como dice Ballard, las almas no pueden ser borradas. Siempre quedan restos, por eso Victor siente algo por Sierra aunque les implanten distintas personalidades, por eso también Sierra y Echo notan la amistad que les une, por eso Echo no olvida que Dominic es su enemigo y Boyd es la persona en la que más puede confiar. Y por eso, cuando se va a dormir después de haber sido borradas las 38 personalidades que Alpha le implantó, piensa en su objetivo, en la chica a la que tiene que salvar. En Caroline.

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Topher: Aren't you curious to see who you really are?
Dr. Saunders: I know who I am

Escrito por Daniel Andréu

Como me consta que va a haber muchos y muy buenos análisis de los más diversos aspectos sobre el capítulo, yo voy a hablar brevemente de lo que más me ha gustado, que ha sido la torta de Whedon a todos los que no le veíamos mucho futuro a la premisa de la serie. Hasta ahora no he vuelto a pensar en ese aspecto, desde el segundo capítulo en el que se me olvidó por completo. Pero este “Omega”, a parte de las obviedades de dejar muchas cosas sueltas muy interesantes para poder ser explotadas en una segunda temporada (la no muy bien resuelta escapada de Alpha, los residuos de personalidades de Echo, el sufrimiento del adorable Victor que se ha ganado todos nuestros corazones, el consiguiente (sufrimiento) de la enamorada DeWitt, los autodescubrimientos de Whiskey, etc.), ha dejado bien claro que esa “tontería” de meterle habilidades a la gente y ya está, es algo mucho más complejo y profundo. El juego que puede llegar a dar queda patente en el sótano del maravilloso Alpha, no ha hecho falta más.

Si los de Fox no son retrasados mentales (ejem…), se darán cuenta y no meterán la pata. Pero como ya sabemos lo que hay, habrá que conformarse con esperar con los dedos cruzados y con disfrutar capítulo extra que llevarán los DVD.

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Whiskey... Let Echo be number 1.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, escrito por Javi Pocoyó

¿Qué tenemos dentro de nuestras pequeñas cabecitas? Es la pregunta que me planteo después de ver Dollhouse. Topher dice que sólo impulsos eléctricos. Y una placa que él (mejor que nadie) puede modificar a su antojo. Y DeWitt ni se lo cuestiona. Bastante tiene ella con dirigir el spa más secreto del mundo, y mantener su acento británico y su base de maquillaje intactos.
Para responder a la pregunta, yo me voy a detener en Echo, que, como era de esperar, no es sólo lo más importante en la serie, sino también lo más interesante. Echo es el mensaje, la conclusión a esa cuestión ética que plantea la serie. ¿Qué tenemos dentro de nuestras pequeñas cabecitas? Algo, siempre.

Es decir, Topher no es Dios, por mucho que le pese. Y está equivocado en su concepto del cerebro. No sólo estoy seguro de que ese borrar-grabar que hace constantemente con ellos, como si fueran cassettes, tiene consecuencias dañinas (posibles efectos adversos, como la muerte súbita con el Viagra), algo que acabaría viéndose en el caso de que la serie fuera renovada. Es que puede salirle mal el invento, como le pasó con Alpha, y como le está pasando con Echo.
No puedes coger a un asesino (por cierto, qué sorpresón que una superorganización supersecreta que lava el cerebro a la gente cogiera a convictos para hacer pruebas) y pretender que se dedique a recibir masajes y cortar hojas de árboles mientras sigue tus órdenes. Ni que una luchadora nata como Caroline se duerma 5 años y deje a un grupo de gente que haga lo que quieran con su cuerpo.

Una pena que, seguramente, la Fox (zorra en español) no vaya a renovar la serie. Porque, como se dijo mucho con el piloto, Dollhouse ha resultado tener mucho potencial. Estoy de acuerdo. Esta primera (y apuesto a que única) temporada tiene mucho potencial. Bueno, no es que tenga mucho mérito: las organizaciones supersecretas siempre lo tienen. Pero sí había (muchos) buenos personajes: se puede sacar mucho más de DeWitt, quizá Topher nos podría emocionar algún día evolucionando, y Ballard... ¿A quién prefiero, a Ballard sin camiseta o a Ballard liberando a una muñeca con la que se siente en deuda antes que a la mujer de sus sueños?
Sin camiseta.

Y una pena también porque "Omega" no sirve como gran final. No ha sido siquiera un gran capítulo (o quizás ni siquiera del todo bueno, supongo que hay una versión extendida en la que se ve dónde han ido Sierra y November cuando les han puesto improntas, y el momento con referencia a Obama ha sido de un patético muy subido). Sí un capítulo de respuestas, pero no ha habido grandes sorpresas (¿llamáis a lo de la Dr. Saunders barra Whiskey sorpresa?, desde que Mellie resultó ser November, pienso que cualquiera puede ser una doll), ni mucha acción (odio que un guionista piense que una persecución por las escaleras de incencios equivale a acción), ni grandes momentos decisivos. Tampoco culpo a Tim Minear por ello, sea quien sea (¿no debería haberse encargado Joss Whedon del final de su serie?). Dollhouse aún no estaba preparada para tener un gran final. Ni siquiera para tener uno pequeño. Esto es culpa de la Fox, o del capitalismo, o de Zapatero.

Espero que Dollhouse pueda salvarse, bien en la Fox, bien en otra cadena, como sea. Porque si no, esta temporada se habrá quedado en una promesa. Un quiero y aún no puedo, o a lo mejor aún no quiero. Porque ahí está mi conclusión sobre la serie, el capítulo, y Eliza Dushku, si me apuras. Si Dollhouse no tiene, como mínimo, 2ª temporada, seguiré sin saber qué tenemos dentro de nuestras pequeñas cabecitas. Pero sí sabré qué no tengo: recuerdos sobre la última serie de Whedon. Ni siquiera ecos.

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I'm way ahead of you. You think we're gods?

Escrito por Vickyboom Santiago


Y llegó el último capítulo (que espero sólo lo sea de la 1ª temporada). Para mí ha sido como una explosión de personalidades a flor de piel y no lo digo por la sobreimpresión de montones de ellas en los cerebros de Alpha y Echo, sino por las de todos los componen el entramado ‘Dollhouse’: veo a un Topher consternado y dolido, mostrando tener sentimientos más allá de su prodigiosa inteligencia; a una Caroline verdadera, a una DeWitt más humanizada; a un Ballard dispuesto a hacer lo que sea por Caroline (o Madeline)…

Sin embargo, creo que su desarrollo ha sido un tanto acelerado, embutido a la fuerza en 50 minutos y quitándole así la fuerza que le ha faltado para ser un episodio épico, de esos que te dejan sin palabras y con el corazón en un puño. Sobro todo teniendo en cuenta lo grande que fue su episodio predecesor. Se quedan, además, sin despejar incógnitas muy importantes que ya se planteaban desde el primer capítulo y eso… se nota.

Lo peor de saber que seguramente no haya más Dollhouse es no poder ver desarrollarse a un personaje como la Dra. Saunders (o Whiskey), que en este capítulo ha estado sensacional, y continuar viendo cómo crecen los de DeWitt, Ballard, Caroline y Topher. Mecachis…

A destacar resalto los papelones de Tudyk y Dushku (tremendos), la mini conversación entre Topher y Saunders y la última escena de Echo metiéndose en su cama y murmurando “Caroline”.

Poco más, chicos. Bueno sí, la remotísima esperanza de que nos regalen otra temporada más…

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She won't know. She's me.
And we're both coming to get ya.

Escrito por Javilost Marrero

Alpha / Omega / Caroline

Esta parte del capítulo ha sido lo más grande para mí, las conversaciones entre ellos y las actuaciones de los actores, sobre todo de Alan Tudyk, han sido soberbias.
Cuando se despierta Omega (para mí versión no-zombi de Echo) y se levanta de la silla con ese estilo lo flipé mil. Se veía venir que la tubería era para Alpha y eso creo yo es debido a la mente original que posee Caroline, que no tiene nada de asesino como si se ve que tenía Carl William Craft que casi mata a aquella mujer usando su técnica de “Manostijeras” (mientras escribía esto me vino una duda que mi mente no consigue recordar: ¿Alpha también tiene su cerebro original metido en su cabeza? Si no es asi, ¿entonces quedan residuos del original? Fuerte lío creas Whedon xD ).

Doctor(a) Saunders / Whiskey

Lo que todos especualaban se ha visto en la season finale: la Doctora Saunders, que en realidad es un HOMBRE, es un activo cuyo nombre es Whiskey. En los flashbacks, podemos destacar ese momento baile trío porno erótico de ella y Alpha y Lars. Espectacular. (La Amy Acker siempre va de buenecita y de inocente pero al final todo es pura tapadera xD)
Destacar también como acabó con la cara así, debido a que Alpha se le fue la pinza para dejar a Echo ser la número 1. (El amor no es algo fácil, seas humano o activo).

Madeline Costley / November / Mellie

Otro momento grande es el de este activo, primero por los caretos del Ballard (imborrables ya para mi mente) y segundo porque ya ha dejado de ser un activo y me intriga saber si ella al ser ya quien era, le quedarán residuos o algo de lo vivido en Dollhouse a su vuelta a la vida real.
Con respecto a lo que dice Ballard de que es colaborador para liberar a ella. Esa ella ¿quién es? ¿Madeleine, que ha dejado de ser un activo, o hablaba de Caroline? No me quedo claro si fue por eso o porque ya pasaron esos 5 años de contrato.

Homenaje Buffy 1: Alpha parece que le muerde el cuello a Whiskey durante ese bailoteo de tres porno festivo.
Homenaje Buffy 2: Alpha le revienta los ojos a uno con sus dedos como si de Caleb se tratase con el ojo de Xander.

Espero que mi primera review del Whedonverso os guste. Y si no, me da igual Ya me siento un hombre realizado y feliz :)

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Escrito por Ricardo Carabaña


Victor: How can I be my best now? Dr. Saunders, how can I be my best, please?

Dr. Saunders: You can’t, Victor. You can’t be your best. Your best is past, a past you can’t even remember. You’re ugly, now, you’re disgusting. All you can hope for now is pity. And for that you’re gonna have to look somewhere else.


No debí haber perdido los estribos de esa manera. Alpha me hizo pasar por lo mismo hace un año. Al menos Víctor no tendrá que recordarlo en cuanto se siente en la silla la próxima vez.

¿Whiskey? Ya he oído ese nombre antes. Espera, aquí está... ¿Am I a sleeper active? I’m a broken doll. Wait a minute... I know who I am.


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Alpha: Then why did you hit me in the head WITH A PIPE?
Echo: It was handy? And you wanted me to kill myself?

Escrito por María Riveiro


Como no tengo ni idea de qué es lo que ha escrito el resto y no quiero sonar repetitiva, voy a hacer uno de esos brainstorming que tanto me gustan… Espero poder condensar en un párrafo todas las ideas que se me han venido a la cabeza viendo este capítulo. ¿Ready? Go.

Ballard lo ha conseguido, ha salvado a la chica (y, además, se va a quedar cerca… yo me olía que al final acababa trabajando para Dollhouse, no se puede saber tanto de un lugar como ese y no trabajar en él… y que para ello pida que “liberen” a November). ¿Es culpabilidad lo que he visto en Topher o “simple” emoción por todo lo que está pasando alrededor? Debe ser tremendamente fuerte enterarte de que tú no eres más que otro doll de la house… y hablando de Whiskey, YEAH! La escena con Alpha en la que hace de Crystal. Alpha es un cabrón sociópata. Me encanta Echo. Me encanta el hecho de que ella y Alpha sean tan parecidos (Dominic tenía parte de razón… Echo puede ser una nueva Alpha, sólo que ella no tiene su misma personalidad… Ella lucha por los inocentes, intenta salvarlos no cortarlos en cachitos). Genial la referencia a Obama “Tengo 38 cerebros y ninguno de ellos piensa que se pueda firmar un contrato para ser esclavo. Especialmente ahora que tenemos un presidente negro” “¿Tenemos un presidente negro? Ok, me lo estoy perdiendo todo”. Alpha amenazando a un disco duro. Que una persona esté encerrada en un disco duro… Que Echo recuerde a Caroline. Echo vuelve, le borran las 38 personalidades y sigue recordándose. Topher no puede borrar las almas. Topher sufre y Echo lo siente… Echo es prodigiosa. Quiero más de todos ellos.

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Dr Saunders: But why did you decide it was so important for me to hate you? I think that's strange

Escrito por Pablo Pol Díaz

En toda colección de muñecas es bastante frecuente presentar un modelo nuevo cada cierto tiempo y Whedon ha sabido darnos esto en todo lo que la primera temporada de Dollhouse ha durado. Ese es uno de los puntos fuertes de Dollhouse, sus muñecas, que muchas sin saberlo han estado presentes desde el comienzo de la serie y nadie había sospechado nada.

Omega pone fin a una temporada corta pero que aunque su ritmo haya sido lento en los inicios ha sabido ofrecer toda clase de sentimientos a sus espectadores, dejando que ellos mismo se sintiesen jugadores de esta casa de muñecas tan particular, ya que al igual que yo, muchos habrán contenido la respiración y habrán respirado aliviados en varios momentos del capítulo que ha puesto fin a la primera temporada. La llegada de Alpha fue la gran sensación de Dollhouse un personaje oscuro y tenebroso que causó sensación desde la primera vez que pudimos ponerle rostro, pero fue otro rostro el que ha hecho que me sorprendiese aún más y es que Whiskey como muñeca edición especial me ha ganado el corazón. Una muñeca que descubre que su existencia no es mas que ficción y lo acepta dejándonos a todos con el corazón en un puño y la lágrima a punto de ver la luz.

Dollhouse ha sabido mantener el tipo a pesar de las pocas expectativas que Fox ha querido depositar en ella y en parte por la magia con la que Whedon nos ha cautivado siempre y en parte por la magia con la que todas y cada una de las muñecas han sabido ganarnos. Y no hablo solo de Echo, ya que todos y cada uno del resto de Activos son especiales, cada uno a su manera. Pero no todo son elogios y ramos de rosas para sus personajes ya que hay un personaje que a pesar de todo lo ocurrido veo como un personaje olvidable y es el pobre Ballard, que no puedo evitar sentir una falta de definición una vez terminada la primera temporada. Un personaje que puede pasar desapercibido con suma facilidad, aun cuando tratan de darle importancia en la trama general de la serie. Ballard nunca fue el príncipe y nunca lo será. De hecho, queda bastante claro que nuestra princesa no necesita ningún príncipe que la ayude. Salvo quizá una pequeña ayuda por parte de Fox para demostrarnos que aún puede seguir sorprendiéndonos como ha hecho hasta ahora.

lunes, mayo 04, 2009

Dollhouse 1x11 - Briar Rose


Alpha

“Briar Rose” traslada a la Dollhouse al recurrente y siempre certero mundo de los cuentos de hadas, a través de una evidente metáfora a gran escala, en la que la casa de muñecas se convierte en el castillo de la Bella durmiente, y los protagonistas adoptan los diferentes roles del cuento.

En este pre-clímax increíblemente climático, Echo se convierte en Briar Rose (el nombre que recibe la protagonista del cuento en la versión de los hermanos Grimm) en el plano simbólico, mientras su cuerpo sirve de recipiente de Susan, mediante otra de las aplicaciones del sistema de impresión de personalidades de Topher, ese inocente megalómano encantado de jugar a ser Dios (palabra clave: “jugar”), que si algún día lo despiden de la Dollhouse, tendrá un currículum envidiable para presentar a todas las organizaciones malvadas secretas que quiera. Aprendemos así que en la Dollhouse un doll puede recibir la posible personalidad futura de alguien. Echo se convierte en muñeca futurible, puesto que la personalidad que le es descargada no es del todo real(izable), viene determinada por el éxito o no del compromiso. En otras palabras, Echo es la versión futura de Susan, una niña traumatizada (e insoportable) a la que debe ayudar, haciendo uso de su posición privilegiada como ella misma, con el fin de situarla en el camino que la llevará a convertirse en la Susan que Echo acoge en su cuerpo. Como de costumbre, esta trama se convierte en el pretexto adecuado para explorar el personaje de Echo (dándonos además otro mensaje feminista, como es habitual en las creaciones de Whedon), y para desencadenar una serie de eventos que acabarán restando importancia al compromiso de la semana. Y de qué manera.

Siguiendo con los roles de La bella durmiente, el agente Ballard es, como no podía ser de otra manera, el empecinado príncipe al rescate (o eso creemos). Su enfermiza obsesión por la existencia de la Dollhouse le lleva al enlace definitivo con “la casa”: Stephen Kepler, un diseñador de sistemas medioambientales, interpretado magistralmente por otro alumno Whedon, Alan Tudyk (Wash en Firefly). Ballard cree que Kepler diseñó la Dollhouse. La interacción entre ambos toma como principal referencia la dinámica de las películas de “cop buddies” (con referencia explícita y genial incluida, esta semana nos han puesto las cosas fáciles, con la intertextualidad más expuesta que nunca). Ballard es el poli serio que tiene que soportar al compañero desastre, Kepler. Tudyk construye a un personaje que con solo un puñado de hilarantes escenas (“Carrots!”) se convierte en un clásico, siendo en parte lo mejor de un episodio sorprendentemente cómico, teniendo en cuenta la trascendencia de los eventos.

La cruzada moral de Ballard le lleva a la boca del lobo. Gracias a Kepler, el agente encuentra una entrada a las instalaciones subterráneas de una Dollhouse más oscura y amenazante que nunca. “La casa” está prácticamente vacía. Las personas (Ballard no está de acuerdo en llamarlas así) que allí trabajan dejan vía libre a los polizontes, y la Dollhouse se encarga por sí sola de envolver la acción en un halo de misterio y peligro inminente. Mientras tanto, Boyd, Topher y DeWitt (nuestra Maléfica particular) investigan la brecha dejada por Dominic, haciendo uso de Victor, que se convierte en el topo de la NSA (al que Enver Gjokaj interpreta con pasmosa eficacia, demostrando su gran versatilidad). DeWitt llega al fondo del asunto (no sin dejar caer otro misterio sobre su vida, ¿a qué “centro” se refiere?), y llega a la conclusión de que Alpha está en Tucson (tan engañada ella como nosotros).


Jane Espenson, una de las guionistas preferidas de Whedon, realiza un impecable trabajo con una trama que engancha, dominando a la perfección los tres actos, y construyendo una tensión que aumenta con cada escena, y acaba explotando en unos diez últimos minutos de infarto. Ballard encuentra a Victor, Mellie y Caroline (y se da cuenta de que toda su vida es una farsa… un poco “drama queen” él, quizás “la silla” le siente bien), Boyd va al rescate de su niña (todos necesitan rescatar a Echo, y como veremos más tarde, quizás ella no necesite ser rescatada). Y finalmente, el episodio alcanza su cénit con la revelación de que Kepler es en realidad Alpha (mandíbulas desencajadas, señores), y ha regresado a la Dollhouse para llevarse a Echo, no sin antes sembrar el terror (si Tudyk es bueno haciendo comedia, es indescriptible dándonos miedo), atacando al pobre Victor (que en este episodio no deja de sufrir en ningún momento), y atormentando a la doctora Saunders.

Echo: I know you. I remember something about you.
Alpha: I remember everything about you.


Con Ballard reducido a pelele, Alpha es el verdadero príncipe al rescate de una sádica Bella durmiente (atención al labio ensangrentado, resultado de un beso escalofriante), que tras ser "impresa" por Alpha, no opone resistencia a su fornido rescatador. Los hechos narrados en “Briar Rose” sitúan a “Dollhouse” en una recta final que promete dar el campanazo. Y ya sabemos que las promesas de Whedon nunca son en vano.



Artículo escrito por Pedro J. García