
Sierra ama a Victor. Y lo ama más de lo que odia a Nolan, el hombre que experimentó con ella hasta dejarla paranoica esquizofrénica para convertirla en una doll y poder violarla a su antojo. Está claro, Sierra ama a Victor más que a nada en el mundo. Y Victor ama a Sierra por encima de todo. De manera casi inconsciente, Victor protege a Sierra, y esconde el color negro, que representa al hombre malo que acecha el subconsciente de la doll. Es más, sabemos que Victor está dispuesto a esperarla hasta el fin de los días. "Te esperaré aquí mismo", le dice él a ella. Y eso hace, se queda sentado esperando a que su amada regrese de su tratamiento. Lo que empezó como solo un elemento más en la compleja trama de la primera temporada de Dollhouse, ha acabado siendo la historia de amor más bonita que Whedon nos ha contado hasta ahora. El amor que sienten es real gracias a los residuos que quedan en ambos desde que se conocen en la fiesta de Nolan. Sierra es aún Priya, y conoce a Victor como activo, sintiéndose atraída al instante por él. Al igual que Echo, Victor y Sierra guardan recuerdos en su subconsciente tras cada borrado (el patrón que Sierra muestra con las manchas negras en sus dibujos es un ejemplo de ello). Esta es una de las ideas principales de "Belonging" (y de la serie). Somos la suma de nuestras experiencias. En el caso de Sierra y Victor, el amor es el residuo más poderoso, el que sobrevive en todos los estados (doll, activo y persona original). En el caso de Echo, sobrevive la necesidad de rescatar a los demás que sentía Caroline, y permanecen con ella muchos de los datos clave de sus compromisos, esenciales para su crecimiento y auto aprendizaje. No cabe duda de que Victor amará a Sierra siendo doll y activo, pero cabe preguntarse qué pasará cuando la persona original vuelva a su cuerpo, y ese aterrorizado soldado (que con toda seguridad conoceremos en detalle en los próximos episodios) se encuentre con Sierra, o Priya. Podemos aventurarnos a responder la pregunta casi sin duda alguna, pues si hay una conclusión clara que podamos sacar de este episodio es que Sierra y Victor se pertenecen el uno al otro.
Tras el sangriento cara a cara de Priya con Nolan, su "bad man", ella regresa a la dollhouse en busca de una vía de escape de su vida. La primera vez que Priya ingresa en la dollhouse está siendo manipulada para ello. Esta segunda vez, la joven decide volver a ponerse en manos de Topher, pero su decisión es ajena a su voluntad. Ver a Priya en el hospital psiquiátrico, destrozada, horrorizada, y manipulada siendo consciente de ello nos remite directamente a la dollhouse, lugar en el que Priya sufre experimentos y abusos de la misma manera, sin ser consciente de ello. ¿Qué es más amoral? DeWitt lo tenía muy claro antes del caso Nolan, pero ya no. Y si Adelle DeWitt empieza a dudar de si lo que está haciendo en su casa es moral o no, nosotros podemos sacar conclusiones sin miedo a equivocarnos. En la descorazonadora escena final entre Priya y Topher, ella le pregunta si los activos son felices en la dollhouse. Topher le responde que no lo sabe, pero le dice que el amor que siente por Victor es real, y además, es correspondido. Esto es lo más importante, lo único importante. Topher y DeWitt empiezan a verlo, y a actuar en consecuencia. Pero es demasiado tarde para Priya, que se vuelve a adentrar en la casa de la mano de su amado, guardándose con ella el único sentimiento real, y dejando en la superficie los únicos recuerdos que valen la pena. Sin darse cuenta de que, al igual que Echo y Victor, será difícil que el año que tan desesperadamente pide olvidar, desaparezca por completo. Como decía, somos la suma de nuestras vivencias, buenas y malas, y "Belonging" nos viene a decir que, como Sierra o Echo, somos varias personas dentro de un cuerpo, y la vida es el camino que recorremos hasta que estas se encuentran y podemos darle sentido a todo.

Topher tiene su primer dilema moral en "Belonging", como bien le dicen Boyd y DeWitt. Todo comienza cuando el científico empieza a ver más allá de sus narices, gracias a la labor accidental de investigación de Echo. Brink descubre que Sierra lleva un tiempo mostrando un patrón de comportamiento en sus dibujos, a pesar de los borrados de memoria (algo que llevaba comprobando un tiempo en otros aspectos, como el desarrollo de su afecto por Victor). Topher está demasiado ocupado siendo científico como para permitirse ser persona. Lo vemos aumentado tras una gran lente, hablando consigo mismo. Es un mad doctor en toda regla. Topher sabe que es un súper hombre, reconoce ser como Alpha, solo que cree tener más control sobre sí mismo, y sobre sus acciones. Pero no es así. Echo le provoca una epifanía: "No estás mirando bien. Nunca lo haces". Esto le conduce a una breve investigación que le lleva a descubrir el plan de Nolan para Priya, no sin antes hacerle dudar por un momento si el "bad man" al que se refiere Sierra es él, mostrando por fin síntomas de culpabilidad y dudas sobre su trabajo en la dollhouse. Para Topher, Sierra es especial, siempre lo ha sido. Es mucho más que una de sus muñecas, es su experimento favorito (su macabro entusiasmo al conocer su caso lo demuestra), pero también es alguien especial para él (y si no, recordemos el episodio "Haunted", en el que la programa para hacerle compañía en su cumpleaños). Por si no fuera suficiente con el toque de atención por parte de Echo, DeWitt le pone las cartas sobre la mesa a Topher: "Fuiste elegido porque no tienes moral. Siempre has visto a las personas como juguetes. No te estoy juzgando. Tratas muy bien a tus muñecos". Tras las duras palabras de DeWitt, Topher toma conciencia de sus actos, y la súbita (des)carga moral que siente le lleva a terrenos desconocidos para él (y a nosotros nos traslada a la escena más oscura de lo que llevamos de serie). Su primer dilema moral le conduce a un lugar terrorífico de auto conocimiento. Topher descubre cómo su pasión por la ciencia le ha impedido ver que lleva varios años descuartizando cuerpos sin mancharse de sangre. Topher parece dejar atrás sus días como alivio cómico después de este episodio. No creo que vaya a dejar de proporcionarnos los "one-liners" necesarios en toda obra whedoniana, o el toque goof que tanto contraste crea dentro de la sobriedad de la casa. Él seguirá cumpliendo ese papel. Pero su peso dramático adquiere una importancia crucial en "Belonging", yendo mucho más allá del prototípico nerd graciosillo que conocimos en "Ghost", y que no dio verdaderas muestras de evolución hasta el comienzo de esta temporada.

DeWitt está hecha un lío. La Rossum Corporation la pone en tela de juicio con respecto al caso Sierra, y le hace ver lo prescindible que es en la dollhouse. Lleva mucho tiempo convencida de que la labor que desempeñan las dollhouses a lo largo y ancho del mundo es admisible desde un punto de vista moral, alegando argumentos como que los dolls ingresan en la casa de manera voluntaria (regresan las evidentes alegorías del mundo de la prostitución y la trata de blancas). Al descubrir que la salud de Priya fue alterada por Nolan para forzarla a entrar en la casa, DeWitt se vuelve madre coraje (como otra de sus niñas, Echo), y avisa al doctor de que va a romper su contrato comercial con él. Inmediatamente, los "Powers That Be" de Rossum mandan a uno de sus lacayos, el Sr. Harding, para que le cante las cuarenta. DeWitt se ve entre la espada y la pared y decide conceder a Nolan el deseo de llevarse a Sierra para siempre. Vuelve uno de los temas principales en la obra de Whedon, el poder. DeWitt se nos ha presentado siempre como la madame de la dollhouse, la mujer que supervisa y protege a los dolls. Pero desde casi el principio, no se ha descuidado la idea de que siempre hay un poder mayor que solapa al menor. La Rossum siempre ha estado haciendo sombra a DeWitt, pero ella se las ha apañado para dirigir la casa a su manera. Con su contradictoria mezcla de amor por sus dolls y su comprometida pero inestable idea de la moral, DeWitt se ve en un callejón sin salida, mostrando una ingenuidad hasta ahora inaudita ("DeWitt: Si hacemos esto, ¿en qué nos convertimos? - Mr. Harding: ¿Qué somos ya?") Whedon insiste en su idea del poder como camino inequívoco hacia la corrupción. La mayoría de sus personajes encuentran el desvío adecuado tras perderse en el lado oscuro. Sin embargo, en Dollhouse no parece que ese desvío vaya a ser tan fácil de encontrar. Afortunadamente, DeWitt sabe qué debe hacer. No sabemos hasta qué punto constituye una manipulación del científico, pero DeWitt abre los ojos a Topher, y haciendo uso de su influencia sobre él, le lleva a tomar la decisión de imprimir a Sierra con la personalidad de Priya. Es una gran guerra de poderes. Poder basado en el dinero y la posición social (Rossum y Nolan), poder basado en la influencia y la experiencia (DeWitt) y poder basado en la inteligencia y la conciencia (Topher). Y pase lo que pase, será una guerra sin ganadores.

Echo quiere saber, quiere conocer, quiere ayudar. Su presencia en "Belonging" es mínima, y sin embargo es la doll más interesante del episodio. Boyd descubre leyendo a Echo, y sigue comprobando que está desarrollando una poderosa curiosidad por descubrir y aprender. Es en Echo principalmente donde podemos encontrar al Whedon existencialista que nos ilustró sobre el ser humano a través de personajes no intrínsecamente humanos como Dawn, Anya o algunos de los vampiros de Buffy cazavampiros y Angel. Para Whedon, el ser humano comienza a serlo cuando encuentra un propósito en la vida. Anya, Dawn y Angel descubrieron que su propósito era luchar, vivir. De la misma manera, Echo siente que su propósito es ayudar a los demás (y estoy seguro de que pronto la veremos luchar por ellos). Por ahora, Echo (junto a Caroline) está reuniendo información (usa su cama-ataúd como cuaderno de notas para recordar datos de sus compromisos, "Déjalos que piensen que tienen el poder", le dice a Victor, remitiéndonos directamente a "Belle Chose"). Está aprendiendo a atar cabos, a usar el pensamiento científico (aunque no lo hace de manera consciente, sino de manera intuitiva). Esto nos lleva a otra gran idea que propone Whedon. El conocimiento y el arte no solo como herramienta de placer o moneda de cambio, sino como camino alternativo hacia el poder, como semilla de la revolución. Whedon propone la idea del enriquecimiento cultural y la experiencia como elemento central a la forja de la identidad propia, como un arma de defensa y ataque en un mundo en el que los distintos poderes te sitúan por defecto en desventaja ("El arte es poder, porque ellos no pueden hacerlo" ¿Puede que de alguna manera nos esté hablando de la FOX?). Echo comienza a desarrollar juicio sobre las cosas, distingue el bien del mal de manera primaria (incluso instruye a Victor en el tema), y responde preguntas cuando era ella la que las formulaba antes. Echo se está convirtiendo en una persona. Y esa persona estará debidamente preparada cuando llegue la tormenta. Mientras, los demás dolls siguen haciendo lo mismo que ella, cada uno encontrando su propio destino, enriqueciéndose de sus experiencias, convirtiéndose en seres humanos complejos y completos. El cajón seguirá llenándose de fotos y recuerdos, que recogerán cuando llegue el momento adecuado.
Artículo escrito por Pedro J. García









