miércoles, octubre 28, 2009

Dollhouse 2x04 - Belonging

Todos para uno


Sierra ama a Victor. Y lo ama más de lo que odia a Nolan, el hombre que experimentó con ella hasta dejarla paranoica esquizofrénica para convertirla en una doll y poder violarla a su antojo. Está claro, Sierra ama a Victor más que a nada en el mundo. Y Victor ama a Sierra por encima de todo. De manera casi inconsciente, Victor protege a Sierra, y esconde el color negro, que representa al hombre malo que acecha el subconsciente de la doll. Es más, sabemos que Victor está dispuesto a esperarla hasta el fin de los días. "Te esperaré aquí mismo", le dice él a ella. Y eso hace, se queda sentado esperando a que su amada regrese de su tratamiento. Lo que empezó como solo un elemento más en la compleja trama de la primera temporada de Dollhouse, ha acabado siendo la historia de amor más bonita que Whedon nos ha contado hasta ahora. El amor que sienten es real gracias a los residuos que quedan en ambos desde que se conocen en la fiesta de Nolan. Sierra es aún Priya, y conoce a Victor como activo, sintiéndose atraída al instante por él. Al igual que Echo, Victor y Sierra guardan recuerdos en su subconsciente tras cada borrado (el patrón que Sierra muestra con las manchas negras en sus dibujos es un ejemplo de ello). Esta es una de las ideas principales de "Belonging" (y de la serie). Somos la suma de nuestras experiencias. En el caso de Sierra y Victor, el amor es el residuo más poderoso, el que sobrevive en todos los estados (doll, activo y persona original). En el caso de Echo, sobrevive la necesidad de rescatar a los demás que sentía Caroline, y permanecen con ella muchos de los datos clave de sus compromisos, esenciales para su crecimiento y auto aprendizaje. No cabe duda de que Victor amará a Sierra siendo doll y activo, pero cabe preguntarse qué pasará cuando la persona original vuelva a su cuerpo, y ese aterrorizado soldado (que con toda seguridad conoceremos en detalle en los próximos episodios) se encuentre con Sierra, o Priya. Podemos aventurarnos a responder la pregunta casi sin duda alguna, pues si hay una conclusión clara que podamos sacar de este episodio es que Sierra y Victor se pertenecen el uno al otro.

Tras el sangriento cara a cara de Priya con Nolan, su "bad man", ella regresa a la dollhouse en busca de una vía de escape de su vida. La primera vez que Priya ingresa en la dollhouse está siendo manipulada para ello. Esta segunda vez, la joven decide volver a ponerse en manos de Topher, pero su decisión es ajena a su voluntad. Ver a Priya en el hospital psiquiátrico, destrozada, horrorizada, y manipulada siendo consciente de ello nos remite directamente a la dollhouse, lugar en el que Priya sufre experimentos y abusos de la misma manera, sin ser consciente de ello. ¿Qué es más amoral? DeWitt lo tenía muy claro antes del caso Nolan, pero ya no. Y si Adelle DeWitt empieza a dudar de si lo que está haciendo en su casa es moral o no, nosotros podemos sacar conclusiones sin miedo a equivocarnos. En la descorazonadora escena final entre Priya y Topher, ella le pregunta si los activos son felices en la dollhouse. Topher le responde que no lo sabe, pero le dice que el amor que siente por Victor es real, y además, es correspondido. Esto es lo más importante, lo único importante. Topher y DeWitt empiezan a verlo, y a actuar en consecuencia. Pero es demasiado tarde para Priya, que se vuelve a adentrar en la casa de la mano de su amado, guardándose con ella el único sentimiento real, y dejando en la superficie los únicos recuerdos que valen la pena. Sin darse cuenta de que, al igual que Echo y Victor, será difícil que el año que tan desesperadamente pide olvidar, desaparezca por completo. Como decía, somos la suma de nuestras vivencias, buenas y malas, y "Belonging" nos viene a decir que, como Sierra o Echo, somos varias personas dentro de un cuerpo, y la vida es el camino que recorremos hasta que estas se encuentran y podemos darle sentido a todo.


Topher tiene su primer dilema moral en "Belonging", como bien le dicen Boyd y DeWitt. Todo comienza cuando el científico empieza a ver más allá de sus narices, gracias a la labor accidental de investigación de Echo. Brink descubre que Sierra lleva un tiempo mostrando un patrón de comportamiento en sus dibujos, a pesar de los borrados de memoria (algo que llevaba comprobando un tiempo en otros aspectos, como el desarrollo de su afecto por Victor). Topher está demasiado ocupado siendo científico como para permitirse ser persona. Lo vemos aumentado tras una gran lente, hablando consigo mismo. Es un mad doctor en toda regla. Topher sabe que es un súper hombre, reconoce ser como Alpha, solo que cree tener más control sobre sí mismo, y sobre sus acciones. Pero no es así. Echo le provoca una epifanía: "No estás mirando bien. Nunca lo haces". Esto le conduce a una breve investigación que le lleva a descubrir el plan de Nolan para Priya, no sin antes hacerle dudar por un momento si el "bad man" al que se refiere Sierra es él, mostrando por fin síntomas de culpabilidad y dudas sobre su trabajo en la dollhouse. Para Topher, Sierra es especial, siempre lo ha sido. Es mucho más que una de sus muñecas, es su experimento favorito (su macabro entusiasmo al conocer su caso lo demuestra), pero también es alguien especial para él (y si no, recordemos el episodio "Haunted", en el que la programa para hacerle compañía en su cumpleaños). Por si no fuera suficiente con el toque de atención por parte de Echo, DeWitt le pone las cartas sobre la mesa a Topher: "Fuiste elegido porque no tienes moral. Siempre has visto a las personas como juguetes. No te estoy juzgando. Tratas muy bien a tus muñecos". Tras las duras palabras de DeWitt, Topher toma conciencia de sus actos, y la súbita (des)carga moral que siente le lleva a terrenos desconocidos para él (y a nosotros nos traslada a la escena más oscura de lo que llevamos de serie). Su primer dilema moral le conduce a un lugar terrorífico de auto conocimiento. Topher descubre cómo su pasión por la ciencia le ha impedido ver que lleva varios años descuartizando cuerpos sin mancharse de sangre. Topher parece dejar atrás sus días como alivio cómico después de este episodio. No creo que vaya a dejar de proporcionarnos los "one-liners" necesarios en toda obra whedoniana, o el toque goof que tanto contraste crea dentro de la sobriedad de la casa. Él seguirá cumpliendo ese papel. Pero su peso dramático adquiere una importancia crucial en "Belonging", yendo mucho más allá del prototípico nerd graciosillo que conocimos en "Ghost", y que no dio verdaderas muestras de evolución hasta el comienzo de esta temporada.


DeWitt está hecha un lío. La Rossum Corporation la pone en tela de juicio con respecto al caso Sierra, y le hace ver lo prescindible que es en la dollhouse. Lleva mucho tiempo convencida de que la labor que desempeñan las dollhouses a lo largo y ancho del mundo es admisible desde un punto de vista moral, alegando argumentos como que los dolls ingresan en la casa de manera voluntaria (regresan las evidentes alegorías del mundo de la prostitución y la trata de blancas). Al descubrir que la salud de Priya fue alterada por Nolan para forzarla a entrar en la casa, DeWitt se vuelve madre coraje (como otra de sus niñas, Echo), y avisa al doctor de que va a romper su contrato comercial con él. Inmediatamente, los "Powers That Be" de Rossum mandan a uno de sus lacayos, el Sr. Harding, para que le cante las cuarenta. DeWitt se ve entre la espada y la pared y decide conceder a Nolan el deseo de llevarse a Sierra para siempre. Vuelve uno de los temas principales en la obra de Whedon, el poder. DeWitt se nos ha presentado siempre como la madame de la dollhouse, la mujer que supervisa y protege a los dolls. Pero desde casi el principio, no se ha descuidado la idea de que siempre hay un poder mayor que solapa al menor. La Rossum siempre ha estado haciendo sombra a DeWitt, pero ella se las ha apañado para dirigir la casa a su manera. Con su contradictoria mezcla de amor por sus dolls y su comprometida pero inestable idea de la moral, DeWitt se ve en un callejón sin salida, mostrando una ingenuidad hasta ahora inaudita ("DeWitt: Si hacemos esto, ¿en qué nos convertimos? - Mr. Harding: ¿Qué somos ya?") Whedon insiste en su idea del poder como camino inequívoco hacia la corrupción. La mayoría de sus personajes encuentran el desvío adecuado tras perderse en el lado oscuro. Sin embargo, en Dollhouse no parece que ese desvío vaya a ser tan fácil de encontrar. Afortunadamente, DeWitt sabe qué debe hacer. No sabemos hasta qué punto constituye una manipulación del científico, pero DeWitt abre los ojos a Topher, y haciendo uso de su influencia sobre él, le lleva a tomar la decisión de imprimir a Sierra con la personalidad de Priya. Es una gran guerra de poderes. Poder basado en el dinero y la posición social (Rossum y Nolan), poder basado en la influencia y la experiencia (DeWitt) y poder basado en la inteligencia y la conciencia (Topher). Y pase lo que pase, será una guerra sin ganadores.


Echo quiere saber, quiere conocer, quiere ayudar. Su presencia en "Belonging" es mínima, y sin embargo es la doll más interesante del episodio. Boyd descubre leyendo a Echo, y sigue comprobando que está desarrollando una poderosa curiosidad por descubrir y aprender. Es en Echo principalmente donde podemos encontrar al Whedon existencialista que nos ilustró sobre el ser humano a través de personajes no intrínsecamente humanos como Dawn, Anya o algunos de los vampiros de Buffy cazavampiros y Angel. Para Whedon, el ser humano comienza a serlo cuando encuentra un propósito en la vida. Anya, Dawn y Angel descubrieron que su propósito era luchar, vivir. De la misma manera, Echo siente que su propósito es ayudar a los demás (y estoy seguro de que pronto la veremos luchar por ellos). Por ahora, Echo (junto a Caroline) está reuniendo información (usa su cama-ataúd como cuaderno de notas para recordar datos de sus compromisos, "Déjalos que piensen que tienen el poder", le dice a Victor, remitiéndonos directamente a "Belle Chose"). Está aprendiendo a atar cabos, a usar el pensamiento científico (aunque no lo hace de manera consciente, sino de manera intuitiva). Esto nos lleva a otra gran idea que propone Whedon. El conocimiento y el arte no solo como herramienta de placer o moneda de cambio, sino como camino alternativo hacia el poder, como semilla de la revolución. Whedon propone la idea del enriquecimiento cultural y la experiencia como elemento central a la forja de la identidad propia, como un arma de defensa y ataque en un mundo en el que los distintos poderes te sitúan por defecto en desventaja ("El arte es poder, porque ellos no pueden hacerlo" ¿Puede que de alguna manera nos esté hablando de la FOX?). Echo comienza a desarrollar juicio sobre las cosas, distingue el bien del mal de manera primaria (incluso instruye a Victor en el tema), y responde preguntas cuando era ella la que las formulaba antes. Echo se está convirtiendo en una persona. Y esa persona estará debidamente preparada cuando llegue la tormenta. Mientras, los demás dolls siguen haciendo lo mismo que ella, cada uno encontrando su propio destino, enriqueciéndose de sus experiencias, convirtiéndose en seres humanos complejos y completos. El cajón seguirá llenándose de fotos y recuerdos, que recogerán cuando llegue el momento adecuado.


Artículo escrito por Pedro J. García

martes, octubre 13, 2009

Dollhouse 2x03 - Belle Chose


Chicas al poder

Dollhouse es una serie compleja. Más de lo que parece. Bajo esa apariencia de ciencia ficción de bajo presupuesto, late una historia altamente alegórica y bastante sólida (aunque no siempre consiga demostrarlo). Episodios como "Belle Chose" dan fe de que las ideas que sostienen la serie son firmes y claras, y esto es gracias al trabajo de Whedon, y en este caso también de sus compañeros David Solomon y Tim Minear. Juntos, y por separado, muestran una gran homogeneidad a la hora de escribir, compartiendo y diluyendo temas y motivos a lo largo de los episodios de las series en las que han trabajado, con una gran eficacia. La naturaleza altamente versátil de Dollhouse les permite desarrollar estos temas en mayor profundidad. Sin duda, uno de los leit motifs esenciales en las obras de Whedon es el poder femenino. Whedon sigue planteándose el lugar de la mujer en el mundo, su lucha dentro de él, ante el hombre. Y mediante cuidadosamente escogidas metáforas y referencias, nos lo cuenta, como siempre.

Echo: Can you feel my bathy girl power? Cause I can feel your boy power.

En este caso, Whedon utiliza sabiamente "The Wife of Bath", uno de los pasajes más famosos y estudiados de Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer. La protagonista del "cuento", Alisoun, es una mujer fuerte, decidida, que reconoce su poder ante el sexo contrario, y lo usa en beneficio propio. En "Belle Chose" (originalmente el segundo episodio de la temporada), el compromiso de Echo consiste en hacer realidad la fantasía sexual de un profesor universitario, que desea acostarse con una de sus alumnas. Para ello, recurre a la Dollhouse, que le provee con una estudiante poco aventajada, que acaba en el despacho del profesor, recibiendo lecciones sobre cómo conseguir un sobresaliente si no se es muy brillante. Como Alisoun, Echo acaba convencida de que es ella quien tiene el mando. El profesor la lleva, con varias referencias a la obra de Chaucer, a creerse en control de la situación (aunque no sabemos hasta qué punto ella es consciente del juego). Al final, Echo se convierte en la dominatrix que es Alisoun (Whedon nos deja claro que así la ve, con su látigo y sus espuelas), y aunque sea de manera accidental (convirtiéndose Echo en Terry, el asesino en serie), el profesor se lleva su merecido. Echo toma el control, haciendo creer que el hombre es quien lo tiene desde el principio. Dollhouse vuelve a demostrar que no se queda en la mera exposición de ideas (y en la simple distinción entre buenos y malos), sino que va más allá, y aborda (como ya ha hecho en varios episodios) con valentía temas escabrosos que tienden a simplificarse, como la prostitución.


Whedon, Solomon y Minear establecen claramente que el poder del sexo para conseguir objetivos es exclusivamente femenino (y si no, atendamos a cómo acaba Victor). Aunque en ocasiones, el mensaje se presente de manera confusa (¿Es uno conservador o de liberación femenina?) al final, queda claro que la realidad es mucho más compleja. Los guionistas deciden proponer las dos vertientes, el peligro que corren las mujeres por el hecho de ser mujeres, y el poder del que gozan ante el hombre, permitiéndoles dominarlo y sublevarse ante él en situaciones de peligro. Obviamente, los personajes masculinos no salen bien parados en "Belle Chose". Terry, el asesino en serie, es un hombre achantado por las mujeres de su familia, un ser amenazado por el poder femenino, hasta el punto de convertirlo en un psicópata coleccionista de mujeres, a las que convierte en "muñecas", en objetos inertes, sin poder de voluntad, sin personalidad, sin control sobre sus vidas (imposible perderse las metáforas).

Y en medio de todo, DeWitt. No cabe duda de que durante el interrogatorio de Ballard a Terry, se hace referencia directa a la madame de "la casa" (que observa atenta la escena desde su despacho):

"You're weird, Terry. But what you're not is special. It doesn't take a criminal record to figure you out. Maybe just a pimp. It's ordinary. You're ordinary. Maybe you got bottle-fed, maybe you got dumped. It doesn't matter, at some point you decided real people were not worth it, you pushed them away. You alienated everyone in your life so you could surround yourself with the fakes, the copies. Made you feel like you had some control. You're not in control".

Ballard (y Whedon) describe a DeWitt sin dejarse nada en el tintero. Claramente, no es solo Topher el que se presenta como personaje con complejo de Dios. Pero las motivaciones son claramente distintas para cada uno. Topher es un científico con ínfulas de creación y transgresión (además de un niño que juega con sus muñecos). DeWitt es una mujer a la que aún no conocemos bien, que se ha rodeado de un mundo artificial que controla a su antojo, huyendo de la realidad en la que vivía antes de la Dollhouse (es cuando nos planteamos a DeWitt como una "muñeca", la más importante de "la casa").


Por otra parte, no olvidemos que tanto el asesino, como el profesor son clientes de la Dollhouse, lo que nos lleva a pensar que la historia continúa saliendo de ese terreno gris, y se va definiendo moralmente. La Dollhouse serían los malos, aunque el verdadero mal está en la superficie. Es el género humano, con su predisposición al mal, siendo una de las principales cuestiones tratadas en Dollhouse hasta qué punto esa predisposición es genética (y por tanto, si se puede modificar).

Dollhouse nos ha dado esta semana un episodio muy completo: Otra intervención galáctica (Michael Hogan, Saul Tigh en Battlestar Galactica). Una interpretación muy destacable (el versatilísimo Enver Gjokaj se come a Dushku y Penikett). Un buen guión, rebosante de autorreflexión, excelentemente hilado, con las tramas perfectamente superpuestas. Una historia interesante que nos presenta a los personajes como seres complejos, sin caer en la sobre exposición y tratando al espectador como un ser inteligente. Dollhouse expone sus ideas claramente, pero no nos las pone delante de las narices a cada momento, como tantas otras series. Nos da referencias fáciles de interpretar, pero las usa sabiamente (diálogos repletos de dobles sentidos), invitándonos a un segundo visionado. Nos describe a los personajes a través de otros, convirtiéndolos en portadores de ideas, en metáforas andantes. Engarza con agilidad moral, introspección y acción. Es cerebral a la vez que emocional. Da que hablar, y proporciona material inagotable para analizar. Es, para mí, una de las mejores series actualmente en antena, pese a quien pese.


Artículo escrito por Pedro J. García

viernes, octubre 09, 2009

Dollhouse 2x02 - Instinct


Dollhouse comenzó siendo una serie lenta, tranquila y que nos hacía esperar algo grande de ella. El desarrollo de su primer temporada fue como el crecimiento de un bebé en el útero materno. Los primeros capítulos fueron como los primeros meses de embarazo: Estás entusiasmado por lo que va a venir, tienes prisa por ver cómo se desarrolla y esperas ansioso ese momento final del parto, para luego recrearte con él en tus brazos. Esa sensación es la que Dollhouse dejó en la mayoría de sus fans tras la primera temporada.

Con una nueva temporada en camino y tras un buen episodio de inicio en el que los protagonistas lanzan su votos al aire y se establecen nuevas relaciones y nuevas direcciones para nuestros protagonistas, la Dollhouse se convierte en el Útero de nuevos proyectos. Topher juega a ser Dios más que nunca, modificando los cerebros, no solo para alterar la memoria muscular del sujeto, sino también para hacer que sus cuerpos reaccionen a estímulos para los que no estarían preparados a priori, y es en esto en lo que se centra "Instinct".

Echo ha de llevar un encargo como la esposa de un joven acaudalado. Nada nuevo hasta ese punto, salvo por el hecho de que su relación con él no es solo como marido y mujer, sino que ambos tienen un hijo en común. Echo siente que el hijo es suyo, lo quiere, se preocupa por él y le protege, pero no solo porque sus recuerdos le digan eso, su cuerpo también le dice que ese hijo es suyo. Le ha alimentado con su propia leche y algo en ella la empuja hacia ese niño de manera instintiva. Por eso, cuando Echo es retirada del encargo, la rabia y la impotencia al ver cómo se llevan a "su hijo" parecen quedarse grabadas a fuego en ella, al menos ante los ojos de su nuevo cuidador, Ballard. Este aprovecha que nuestra ex-November se encuentra en la casa de muñecas para un chequeo regular, un poco obligada por DeWitt, preocupada tanto por su seguridad como por la de la Dollhouse. Tras ser testigos ambos del ataque de cólera de Echo, mantienen una charla que ayuda a Ballard a entender un poco más los entresijos del manejo de los activos en la organización.

La sorpresa viene cuando tras ser borrada, Echo se despierta con el procedimiento habitual conservando el instinto de protección materno, y perdida y desorientada tratará de llegar al que cree su hijo.


La alarma salta en Dollhouse y Topher asegura que el borrado ha sido perfecto y Ballard le hace ver que sus juegos divinos han ido demasiado lejos, imprimiéndole en el propio ser de Echo un instinto materno que no puede ser borrado tan fácilmente, algo que Topher toma como un cumplido, más que como una réplica y el cuidador sale en busca de su activo a solucionar el problema antes de que llegue a más.

La resolución del capítulo es bastante sencilla y previsible, pero da pie a una conversación entre Activo y Cuidador en la que este le dice a Echo que Topher borrará el dolor, como hicieron con November una vez finalizado el contrato, y no sentiría nada, a lo que Echo le responde que prefiere sentir, aunque sea dolor, que permanecer dormida.

En este capítulo conocemos un poco más sobre el personaje al que da vida otro conocido del Whedonverso, Alexis Denisof, pero me parece tan repetitiva e insulsa la forma en la que están presentando a este personaje, que prefiero no comentar nada el respecto hasta ver qué van haciendo con él.

En general un capítulo bastante correcto, en el que vemos una evolución más en lo que al futuro de la Dollhouse se refiere, y en el que vuelven a hacer hincapié en lo especial que es Echo. Destacando la interpretación de Dushku cuando se llevan a su hijo y la aparición de Miracle Laurie nuevamente en la serie, actriz que fuera de los arquetipos de belleza Hollywoodiense, me parece una de las personas más atractivas del elenco.



Artículo escrito por Pol Díaz

lunes, octubre 05, 2009

Dollhouse 2x01 - Vows


Secretos de un matrimonio


Algo ha cambiado en Dollhouse. Con el paso al formato de grabación digital, uno podría pensar que está viendo una serie de SyFy en lugar de FOX. Si a esto añadimos que la cámara se mueve más de lo normal, y de vez en cuando se cuela algún zoom muy propio de Battlestar Galactica (que a su vez, podría ser un zoom muy propio de Firefly), podemos afirmar que la serie de Whedon estrena segunda temporada con un look renovado, próximo al de la serie de SyFy, y que se ve reflejado no solo en el apartado técnico, sino en la dirección que parece tomar la serie en cuanto a trama y personajes. Un cambio que a primera vista no parece tan sustancial, pero que sin duda ayuda a definir la identidad que tanto le costó encontrar en la primera temporada.

Si bien el último episodio de la temporada pasada, el popular "Epitaph One", despertó en mí incertidumbres sobre el desarrollo de la serie, este "Vows" me sitúa de nuevo del lado optimista. Conocer de antemano el (supuesto) destino de los personajes, lo que consideré una lacra para la serie, ha jugado esta vez a favor de ella. No sabemos si esto seguirá siendo así, o si se debe a que el propio Whedon escribe y dirige el episodio, pero la información "privilegiada" que nos dio en "Epitaph One" nos sirve para desviar un poco la atención de la trama principal y así centrarnos algo más en el interior de los personajes. Si antes los guionistas se perdían sorprendiendo al espectador y dándole esos giros argumentales de los que me he quejado hasta la saciedad, ahora Whedon parece marcar el camino hacia la introspección, sin dejar de lado la acción, y nos brinda un episodio redondo (aunque no perfecto). Esperemos que el resto de guionistas hayan tomado nota, y sigan sacando el mayor partido de los personajes a lo largo de la temporada.


"Vows" arranca con las consecuencias de los grandes cambios acaecidos en la Dollhouse en el episodio "Omega". Con Ballard en plantilla (aunque él se niegue a considerarlo así), la relación entre este y su bella durmiente, Echo, se vuelve más interesante. La trama parece avanzar rápidamente hacia el futuro, y los personajes que creíamos conocer, se empiezan a parecer a los que aparecen en "Epitaph One". Sobre todo el irritante Topher, que camina a marchas forzadas hacia el arquetípico loco que será algún día.

Whedon escribe el guión de "Vows", y gracias a esto, la trama se solidifica, a pesar de sus intentos a veces desmesurados de dotar a la serie de una profundidad psicológica y filosófica que le viene grande, quedándose a veces en la superficie, y perdiéndose en diálogos demasiado rebuscados y grandilocuentes. Ser críptico está bien, pero cuando los diálogos se convierten en frases lapidarias e incomprensibles puestas una detrás de otra, está claro que existe un problema de autocontrol. A pesar de esto, Whedon, como siempre, saca lo mejor de los personajes, y fusiona a la perfección la trama de la semana con la historia principal de la serie. El compromiso de la semana es la trama genérica de acción número 37: Mujer seduce a traficante de armas para infiltrarse en su vida y entregarlo a las autoridades. A pesar de lo mediocre del planteamiento, este es aprovechado al máximo gracias a las interpretaciones de Eliza Dushku, más natural y comedida que nunca, y el actor invitado Jamie Bamber. Ambos construyen un matrimonio que, con los escasos datos que permite encajar un episodio de cincuenta minutos, resultan creíbles, gracias a la verdadera tensión que hay entre ellos. La escena en la que Martin (Bamber) sorprende a Roma (Dushku) en el despacho de él es impresionante. Pero es cuando el tercero en discordia entra en escena cuando las cosas se ponen realmente emocionantes. El "showdown" entre Ballard y Echo en el hangar es el clímax perfecto para un episodio definitorio para ambos (sobre todo para él).

Por otra parte, Whiskey se nos va. No sin antes dejarnos la piel de gallina con un par de escenas en las que Amy Acker se despide a lo grande, como diciendo "No me vais a pagar por salir en toda la temporada, pues esto os perdéis". Los demás están correctos. DeWitt parece más mala que nunca, pero no puede evitar mostrar su lado humano ante Victor ("You're touching my face"). Langton aburre como jefe de seguridad y Sierra impacta con una escena cómica subidita de tono ("If you were to tie me down and spank me I could hardly be expected to resist, could I?") Todo esto en una Dollhouse que sigue empeñada en mostrarse como esa dialéctica cielo/infierno, con sus salvadores y sus demonios, y con toda esa gente que vaga hipnotizada al fondo de los planos, gente que podría ser tanto habitantes del cielo, como condenados al infierno.


"Vows" me devuelve la esperanza en la serie justo cuando más en peligro se encuentra. La audiencia, aunque parecía imposible, sigue cayendo en picado, alcanzando semana a semana nuevos bajos históricos. Ni los reencuentros galácticos (Helo y Apollo), ni los invitados/guiños whedonites (Alexis Denisof) salvan a Dollhouse de la quema. Y pensar que si la serie se hubiera estrenado en SyFy, seguramente tendría la misma audiencia, pero sería considerada un éxito incontestable. Una pena.


Artículo escrito por Pedro J. García