martes, febrero 02, 2010

Dollhouse 2x13 - Epitaph Two: Return

Echo, ¿qué vamos a hacer ahora?

Kilo: Oh God, she's so cool!

Escrito por Pedro J. García


Dollhouse ha tenido que atravesar un auténtico campo de minas para llegar hasta su final. Antes del estreno, presiones de la cadena, una franja horaria asesina y dudas del autor con respecto al concepto y el tono de la serie. Y después, malas críticas de los primeros episodios, la consiguiente falta de interés de la audiencia y la imposibilidad, debido a la naturaleza de la serie, de atraer a más fieles a mitad de su primera temporada. Para el episodio “Man on the Street” (1.6) Whedon tomaba el control, y su mente se despejaba, llevando a la serie por buen camino, pero era demasiado tarde. Desde luego, es fácil achacar el accidentado devenir de Dollhouse a factores externos, pero lo cierto es que el propio Whedon admitió en los primeros meses de la producción de Dollhouse que la serie se le fue de las manos. Ni él mismo tenía claro cómo quería que fuera su serie. Y esto se reflejó en una primera temporada que de no existir la renovación, habría quedado condenada al ostracismo, al olvido televisivo.

Al margen del frío recibimiento crítico y la indiferencia generalizada del público no-whedonite, Dollhouse ha conseguido mantenerse en el candelero durante un año, generando noticias y artículos, dando la campanada con una renovación sorpresa, y en definitiva, suponiendo una discreta revolución en la manera de hacer y ver televisión. Dollhouse se marcha con la satisfacción de haber sido la primera serie renovada para una segunda temporada gracias a los fieles en la web, que hacían que semana tras semana, la audiencia del episodio se doblase gracias al fiel seguimiento de la serie en plataformas como Hulu. Esta hazaña no puede pasarse por alto, y debe achacarse indudablemente al nombre de Whedon. Si bien la audiencia no ha remontado el vuelo en ningún momento, gracias a los fans, al estatus de autor respetado de Joss, y a la confianza que a pesar de todo ha depositado FOX en la serie, Dollhouse ha tenido la oportunidad de evolucionar y tener una conclusión. Y en mi opinion, una muy satisfactoria, teniendo en cuenta las circunstancias.

El despropósito que resultó ser el episodio anterior, “The Hollow Men”, que cerraba la trama del presente, se ve compensado por una emotiva coda en “Epitaph Two: Return”. Todos los personajes y todas las relaciones tienen su cierre. Y todos y cada uno de ellos me han parecido en mayor o menor medida, perfectos. Dejando a un lado los aspectos negativos que ya hemos repetido hasta la saciedad (la precipitación de las tramas, lo poco que conocemos a los personajes), creo que Jed Whedon, Maurissa Trancharoen y Andrew Bliss (ese guionista ignorado por mí en mis palabras de adoración exaltada hacia los familiares de Joss, pero que sin embargo comparte créditos con ellos en los mejores episodios de la serie) sacan el mayor partido a los personajes y con el poco tiempo y la dificultad para desarrollarlos, les dan el mejor final posible a cada uno (que tengan todos un final ya era admirable, pero esta sensación de completitud es increíble).

Los diez años que pasan entre “The Hollow Men” y “Epitaph Two: Return” han cambiado a algunos personajes, y han reforzado las personalidades de otros, manteniéndose fieles a lo que conocimos durante la serie. En ambos casos, creo que todos han recorrido un camino lógico y coherente con lo que sabemos de ellos. Anthony y Alpha han cambiado. Sus evoluciones me resultan impactantes, pero no faltas de lógica. Y es que no conocíamos realmente a ninguno de los dos. En este ultimo episodio presenciamos la conversión de la relación de cuento de hadas de Anthony y Priya en una real, con distanciamiento, rencor y dolor. Su emotiva reconciliación es uno de los puntos álgidos del episodio. Por otro lado, Alpha regresa a Dollhouse, y lo hace después de haber recorrido (en diez años como mucho) el mismo camino que Echo, un camino hacia la auto consciencia que, en el caso del personaje de Alan Tudyk, le lleva a la redención.

Me atrevo a decir, sin miedo a que nadie me contradiga, que Adelle y Topher son lo mejor del episodio. El amor maternal que Adelle profesa a Topher es conmovedor, y ha sido uno de los principales motores de Dollhouse. Topher Brink, el personaje que menos me gustaba en la primera temporada ha acabado siendo uno de mis favoritos. Y la reina de Dollhouse, Adelle DeWitt, se marcha definitivamente como el personaje más fascinante de la serie.

La “principal” historia de amor romántico de la serie, la de Echo y Paul, llega a su conclusión en la última escena de la serie. La muerte de Paul completa a Echo, y tras una violenta epifanía (la Dushku se despide por todo lo alto) se rinde a lo que siente por él. El amor, o la consciencia del mismo, la completa. No somos nadie si no amamos a alguien. La amistad más pura, el amor maternal o romántico son lo que en última instancia nos definen, lo que da a la serie, en mi opinión, un final redondo. Echo se acuesta en su ataúd de diseño a pasar el resto de su vida soñando junto a su amado (que no la despertará con un beso, porque ya no hace falta), tras cumplir su última fantasía. Un precioso pero devastador final que es imposible catalogar como final feliz, como no podía ser de otra manera, y que me recuerda a AI: Inteligencia Artificial de Steven Spielberg. En ambas historias, el final feliz del protagonista no existiría sin una muerte, sin el dolor de la pérdida, y este final no es más que una fantasía alejada del mundo "real".

Dollhouse ha dejado claro desde el principio que no sería una serie de acción al uso, sino que se esforzaría por crear un discurso complejo sobre el ser humano. Whedon se perdió en este discurso durante la primera temporada, a pesar de tener las ideas a tratar muy claras. Por eso, en esta segunda temporada ha primado la acción y el entretenimiento. Y a pesar de esto, Dollhouse ha conseguido finalmente el esquivo equilibrio entre acción e introspección que definió las anteriores obras de Whedon. Personalmente, creo que Dollhouse, pese a todos los problemas, internos y externos, es un triunfo.

Mi intención con ese blog durante el año que ha durado la serie ha sido desglosar Dollhouse, analizarla en detalle, episodio tras episodio. Y creo que lo hemos conseguido (no nos hemos dejado nada, ¿eh?). Lo que queda es la visión completa de un grupo de amigos, unos más apasionados de Whedon que otros, que no hace sino reflejar la irregularidad de una serie que sin embargo, nos ha aportado material inagotable para reflexionar, y que a mí particularmente me ha dado momentos inolvidables. Gracias a todos los whedonites por participar en Whedonverso, por hacer de este blog algo más que una página de opinión sobre television. Y sobre todo, gracias a todos por acompañarme en mi pasión por un autor que siempre fue una parte importante de mi vida, y que a partir de 2009, se ha convertido en algo más.


Os dejo con las impresiones (esta vez muy dispares) de los whedonites sobre “Epitaph Two: Return”.

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Looks like the Dollhouse is officially closed for business

Topher: I'll fix what we did to their heads. You fix what we did to the rest of the world. Your job is way harder.

Escrito por Alicia Ortega

Yo no considero los Epitaph finales de temporada ni, simplemente, parte de Dollhouse, sino otra serie (de dos capítulos, sí, pero serie al fin y al cabo) que tiene personajes e historias en común con esta, pero cuyo hilo principal no me parece tan interesante ni las acciones de sus personajes parecen propias de los que conozco de Dollhouse.

Pero, aún teniendo eso claro, hay algo que no consigo entender y que no puedo dejar de comparar con el personaje que conozco y amo: ¿Qué ha cambiado en Alpha? ¿Por qué de repente el que fue Big Bad de la primera temporada y sembró terror en la segunda está gobernado por una personalidad del bando de los "buenos" y nadie parece temer que su cabecita sufra un golpe de estado? Creo que sus anteriores apariciones se encargaron de dejar bien claro que él no tenía nada en común con Echo salvo estar superpoblados, que en el reparto de virtud moral, la chica se quedó con todo el lote y Alpha se tuvo que conformar con el sentido del humor, y de pronto nos presentan a dos personajes similares, y compañeros de equipo. Espero no ser malinterpretada: no estoy diciendo que Alpha, como cualquier otro personaje, no tenga derecho a evolucionar, y está claro que, como Echo, tiene en teoría mucha mayor facilidad que los demás para hacerlo, pero solo pido un atisbo de explicación sobre lo que ha ocurrido en estos años.

Dejando aparte a Alpha, veo más fallos garrafales en este capítulo: Mag y Zone, los supuestos protagonistas del "Epitaph One", que no nos ha dado tiempo a conocer ni medianamente, se despiden con tal confidencia e intimidad que hacen sentir al espectador, al menos a mí, como un sucio voyeur, que no debe estar presenciando ese momento entre personas que no conoce lo suficiente.

Pero no es todo malo en este capítulo. Podría decirse que hay una sola cosa que considero bien hecha, pero es algo que vale más que todo lo que no me ha gustado: Topher Brink y Adelle DeWitt. Adelle y Topher. Una vez alguno de mis compañeros calificó la de Sierra/Priya y Victor/Anthony como la historia de amor más bella del Whedonverso, y creo que este capítulo por fin lo refuta sin lugar a dudas. Aparte de que nos presentan un insulso futuro de "te quiero pero mi trabajo está por delante" de los muñecos, con hijo y todo, como nos muestran con un zoom sobre él al hablar Priya de lo que no quiere olvidar, por si no nos habíamos dado cuenta de quién era el crío, que solo faltaron letreros luminosos señalándole y rezando "¡Es el hijo de Priya y Anthony!"; aparte, decía, podemos echar la vista atrás y darnos cuenta de que lo que hay entre Anthony y Priya es un amor a primera vista, se vean por primera vez las veces que se vean, pero que no se forja poco a poco, conociéndose, como pasa en las grandes historias de amor. Y, mientras, lo podemos comparar con otro amor, quizá no sexual (quizá sí), pero con seguridad mucho más fuerte y, para mi gusto, mucho más hermoso que el de los anteriores. Adelle lleva años trabajando con Topher. Han sido confidentes de sus secretos más oscuros, ella le ha traicionado en alguna ocasión… se han visto en las situaciones más agradables y más desagradables, han visto cómo reacciona el otro en cada momento… y se aman. Sí, supongamos que es un amor entre amigos, pero eso no le resta fortaleza, y no me atrevería a decir que esta sí es la historia de amor más bella del Whedonverso porque el listón está muy alto, pero sin duda la prefiero a la de Priya y Anthony, y sin la menor duda la prefiero a ese amor que nunca he visto entre Echo y el personaje que hasta los últimos capítulos no fue un muñeco, pero siempre estuvo más vacío que ninguno de ellos, Paul aún-no-sé-qué-pinta-en-la-serie Ballard; aunque más que amor, lo que había entre ellos podría calificarse de desencuentros: Paul se obsesiona con una Echo que ni siquiera sabe que existe; Echo se enamora de él, pero a este le desprenden de sus sentimientos hacia ella para salvarle la vida; entendemos que poco a poco, Paul ha vuelto a enamorarse de Echo pero ella se cierra a él; y no se abre a este amor hasta que Paul no está muerto y bien muerto, aunque parece que Topher, siempre Topher, acaba de una vez por todas con estos desencuentros, y consigue para esta historia un final feliz, si quieren ustedes considerarlo así.

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Mad Max: En la cúpula de Echo

Topher: Thank you

Escrito por Juanma Devilniced


Partamos de la base de lo muchísimo que me ha gustado el episodio, es decir, los diez últimos minutos. El resto es un despropósito escrito con mayúsculas; Una casi road movie amateur que apenas emociona, que destruye casi el significado del anterior Epitafio y su intensísima búsqueda de Caroline, para... ¿nada?.

Si algo ha confirmado este episodio es que segundas partes NO son buenas y, salvo el final, el resto ha sido un mal capítulo, que te pierde en referencias inútiles, en caras nuevas o viejas que ni recuerdas, en tecnología que habla de tecnología, en trucos que se sacan de la manga y en las peores actuaciones de los actores que jamás se ha visto.

¿De verdad Eliza debe emocionarnos en su discurso de ECHO abatida? ¿De veras deberíamos sentir una punzada en el corazón cuando comprobamos que el amor no es perfecto, que lo que creíamos que era la mejor pareja posible (Victor y Sierra) no lo son y todo por culpa de ellos mismos , de sus decisiones y de la casa de muñecas?

TOPHER y ADELLE son la esencia de este episodio y de la serie, definitivamente pisoteando a ECHO y el resto. Sus escenas han robado al resto el protagonismo.

Yo me quedo con el GRACIAS que dedica Topher al vídeo de su amada, con una mano en sus labios, y al posterior arrumaco de la jefa, aquella que se ha desvivido por él cuando perdió el norte.

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Enfréntate al futuro

Topher: Kill your idols. There’s a piece of truth.

Escrito por Daniel Andréu

Curiosa esta segunda temporada de Dollhouse. Ya desde el principio vi un cierto desgaste por la casi certeza de la cancelación. A eso se sumaba mi tristeza por ese cercano fin, y eso que yo siempre he sido de los ingenuos y positivos que hasta el último momento esperaron un milagro. Pero la sensación de que todos los capítulos estaban siendo flojos la tuve desde el principio. Después llegó la cancelación oficial y con ella lo que, en mi opinión, ha sido lo peor de la temporada, la aceleración de las tramas a veces a ritmo de speed. Por cierto, ¿dónde coño se ha metido Whedon durante estos 13 capítulos? Ya podía haber dirigido o escrito algo…

Pero llegó "The Attic" y se hizo la luz. Me gustó tanto que a veces incluso me sentí culpable por pensar que es el mejor capítulo de toda la serie, ya que no es el más representativo ni de lejos. Pero no deja de ser Dollhouse y de ser el que ha conseguido un mayor grado de satisfacción en todos los sentidos. Creo que sin esa narcótica velocidad en los guiones no habría sido posible ese maravilloso 2x10, que con más tiempo para desarrollarlo todo, los acontecimientos de "The Attic" habrían quedado un poco más dispersos en el tiempo y no habría salido un episodio tan poderoso.

"Getting Closer" también fue satisfactorio, no tanto como su predecesor, pero lo suficiente para dejarme contento porque di por hecho que todo el final de Dollhouse iba a estar a la altura de lo que yo le exigía. Desde la decepción y el mal sabor de boca que me supuso "Epitaph One" conté en mi cabeza "The Hollow Men" como el último episodio de Dollhouse, por lo que cuando llegó ese disparate hecho capítulo, se me vino la dollhouse encima. Menos mal que el verdadero final de la serie ha sido "Epitaph Two: Return", porque hace todo lo que yo esperaba del anterior. Lo deja todo como lo tiene que dejar, es coherente con todas las situaciones y los personajes (mucho más que el salto de tres meses de "Meet Jane Doe"). Y, aunque me deja con la espinita de una despedida de Whiskey, me da finales preciosos como los de DeWitt/Topher (lo mejor del episodio, como no podía ser menos viniendo de la mejor actriz/personaje de la serie), Tony/Priya o el dulcecito en forma de final “feliz” que es la historia de Echo y Paul. Y voy a hacer una referencia externa en la que nadie habrá pensado, pero he sido muy feliz con la gran similitud entre la muerte de Topher y la del teniente Darius Michaud en Expediente X: La película.

A pesar de las muchas pegas que haya podido ponerle a esta segunda temporada (y que no siento la necesidad de repetir gracias a los whedonites), me deja un buen sabor de boca aunque no sepa decidir si habría sido mejor que siguiera adelante o no. Estoy seguro de que poniendo tiempo de por medio va a mejorar. Mientras tanto, seguiremos esperando el próximo proyecto de Whedon (no más FOX por favor) para por lo menos volver a darle vida a este blog.

Ha sido un placer.

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Al final, happy ending

Alpha: Did he just call me a ludite?

Escrito por María Rivero


Como mis compañeros ya habrán diseccionado el capítulo escena a escena, yo voy a centrarme en los detalles que no me han convencido y en las dudas que me quedan después de verlo.

No es exactamente un happy ending redondo, pero es un final feliz en el que cada uno recibe a su manera lo que quiere: Topher restaura el orden en el mundo, Adelle sigue guiando a sus ovejas hacia la luz, Priya y Tony se quieren, Alpha... bueno, Alpha es inteligente y se quita de en medio y Echo, Echo/Caroline consigue destruir Rossum y al final, tiene un poco de felicidad teniendo dentro a Ballard (más allá de cuando están a punto de morir). Que debe ser como tener dentro al demonio o algo así, pero bueno.

En este capítulo se me han creado algunas dudas: ¿Quién es esa mujer, Echo o Caroline? Y, sobretodo, ¿qué personalidad tiene implantada la niña? Porque se supone que durante la serie, quien está enamorada de Ballard es Echo, Caroline sólo aparece al final. Es cierto que desde que la conciencia de Caroline vuelve a su cuerpo hasta el momento final, han pasado varios años y Caroline ha convivido con Paul, pero... se supone que las personalidades son individuales, dentro de la misma mente puede haber una Echo enamorada y una médico a la que Ballard le da asquito. Así que se supone que esa niña está impresa con... ¿Caroline que está enamorada de Ballard? Si es así... ¿Dónde está Echo todo el rato? ¿Qué narices ha pasado con esa personalidad que controla al resto? Y en cuanto a dolls, ¿de cuándo se supone que es el Paul que deja Alpha? Porque si es aquel que descargó cuando lo mató, es un Paul muy anterior a toda la lucha existente, es un Paul que no ha vivido con Echo/Caroline durante años luchando por sobrevivir... Es un Paul que no conoce a Caroline y que, desde luego, no entiende la frase de "¿no querías que te dejase entrar?". Que, por cierto, si en la misma mente están Ballard y Echo/Caroline (voy a pensar que ellas han digievolucionado y se han fundido en una suprapersonalidad o algo así), cuando tengan momentos "íntimos", ¿se considerará masturbación? porque técnicamente, una mano la puede estar controlando Paul y la otra Echo/Caroline...

Otro detalle que no me convence, esta vez en el marco de la realización, son esos planos congelados. No han sido parte de la estética de la serie en ningún momento, ni siquiera en el "Epitaph One"... ¿Por qué, Solomon, por qué? No se puede dirigir "Out of Gas" de Firefly y después hacer semejante cosa en el "Epitaph Two"... no hace falta, de verdad que no (¿se nota mucho que no me ha gustado nada?).

Todo esto no quiere decir que no haya disfrutado con el capítulo, pero sí es cierto que me lo he pasado mejor con los detalles: las miradas, la pareja Adelle/Topher, Anthony saliendo del furgón blindado, Echo/Caroline diciéndole a Priya que deje de ser una niñata... Como cierre de la serie, bueno, para hablar de eso habría que hacer una retrospectiva de las dos temporadas. Como momento aislado, me quedo con la cara de Alpha cuando Anthony le dice que Ballard ha muerto hace diez minutos. Con todo lo que ha sido ese personaje, con el cariño que le ha tenido siempre a Echo (a su modo psicópata), que ese personaje reaccione así me parece una maravilla. Esos dos segundos (superando por muy poco a Adelle dándole de comer a Topher) son los que más me han emocionado. Supongo que me gustan las cosas pequeñas.

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What?

Echo: And I'm alone. I'm all alone, I'm always alone

Escrito por Lucía Vargas

Por instantes pensé que era la más tonta del Reino de Joss, pero no, después descubrí que existen la wikipedia y sangoogle y amigos que amablemente te enseñan el camino hacia la luz.

Pues nada, después de haber visto "Epitaph Two" no comprendía mucho, por no decir nada, de lo que sucedió ahí, en ese futuro tan negro que nos muestran en Dollhouse. Quiero pensar, como dije ya en mi blog, que todo es fruto de la temprana cancelación de la serie y que nada tiene que ver con una mala ejecución de las ideas, que todo es demasiado precipitado y el vértigo que produce no me deja entender lo que nos han querido mostrar.

Y lo que menos me gusta de todo han sido las “soluciones” al problema: las explosiones. Con dos denominadores comunes, primero tienen que ser activadas manualmente porque no se les ocurrió ponerles un reloj para la cuenta atrás, cuando todos sabemos que eso es lo que más se lleva en la ficción. Y después siempre muere alguien, consecuencia directa del no ponerle cuenta atrás a la bomba, pero bueno, es ficción y lo perdonamos. El punto distinto en las bombas es que en la primera muere un malo maloso, Boyd, al que odiamos por habernos tenido engañados durante dos años, y en la segunda muere un bueno entrañable, Topher, que al principio no era más que un mero secundón pero que con el paso de los capítulos se convirtió en personaje fundamental en la trama.

Por último, decir que la niña me ha encantado, ese encuentro entre Echo y Mini-Echo. Y también el momento en el que Echo se derrumba, cosa que no me esperaba, no le va el derrumbarse cual Macarena en Rec, que solo le faltó llamar a su madre.

Y sin nada más que decir, tendré que volver a ver la serie de nuevo para enterarme más profundamente de lo que nos han querido contar.

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Cerrando la boca del infierno

DeWitt: Topher Brink is a genius and you will keep a civil tongue in this house, or we'll put in the stew

Escrito por Javilost Marrero

El final llegó, y con ello el regreso del epitafio, para cerrar la trama que ha deparado esta serie durante sus dos cortas temporadas.

Continuamos la historia terminada en "Epitaph One", con Caroline dentro de una niña y sus dos leales compañeros de viajes y fatigas contra los butchers. Son apresados y llevados a Neuropolis para unirse al Adelle Team después de ser rescatados por Echo (secuencia maravillosa de pelea por parte de ella y aparición estelar del hermano de Eliza).

Topher entra en escena más loco y traumatizado que nunca por culpa de ser un genio (cosa que personalmente me da mucha pena), y con la solución para acabar con el problema. Hablar de Topher significa hablar de Adelle, la “madre” del genio, cuya escena de ella dándole de comer hizo imposible que mis ojos se contuviesen por la emoción. Ellos han sido los verdaderos protagonistas de esta serie, dejando en la sombra a Echo, sobre todo en esta segunda temporada. La evolución del GRAN personaje de Dollhouse me ha encantado de principio a fin, hasta su lado de bajón que hizo que volviese más fuerte que nunca y tuviese los ovarios de enfrentarse a Rossum Corporation.

En general, el capítulo me ha parecido genial (sobre todo la segunda parte), exceptuando la rareza de la aparición de Alpha, ya que no se explica nada de su colegueo con los demás. Y además, como mismo aparece, desaparece, seguramente a cultivar sus zanahorias. Alpha siempre será misterioso.

Los momentazos del capítulo, aparte de los ya nombrados, son los de Echo y Sierra, sobre todo el cabreo de ambas; y por supuesto esas despedidas de Adelle a Topher y a Echo (con abrazo mágico espesial incluido)

(SPOILERS SERIES FINALE BUFFY)

He visto, al igual que en "Omega", relación con la serie madre de nuestro creador Whedon, Buffy. Veo referencias del fin del apocalipsis con cerrar la boca del infierno. También, la muerte de Ballard la asemejo con la de Anya, muerte necesaria y ocurrida en cualquier guerra apocalíptica. Y la muerte de Topher, con la de Spike, como el héroe que tiene que morir para salvar a todos.

(FIN SPOILERS SERIES FINALE BUFFY)

Para que no se haga más extensa, cierro diciendo que la serie me ha encantado en su plenitud menos la primera mitad de la primera temporada, la cual me aburrió y me decepcionó bastante, de resto me ha parecido una genialidad toda ella. Eliza Dushku ha estado increíble pero ha sido eclipsada por la Diosa de Olivia Williams.

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Fantasy

DeWitt: Funny that the last fantasy the Dollhouse should fulfil would be yours.
Echo: I don’t have any fantasies, Adelle.

Escrito por Ricardo Carabaña

En un universo post-apocalíptico que estéticamente bebe de Firefly sin intentar ocultarlo, "Epitaph Two" es un (casi) perfecto colofón a la serie. Una pena que esta no haya sabido estar siempre a la altura.

No tengo ninguna fantasía, Adelle. Es el precio que tiene que pagar una heroína por salvar el mundo. Fuiste elegida, Caroline. ¿Final feliz? Montones de fantasías completadas a medias. Sabor agridulce. Y, once meses después, todavía mucho potencial que se quedará forzosamente como interrogantes en nuestras cabezas. Sea como sea, gracias Eliza. Y gracias Joss.

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Let Us Fall Asleep

Mag: The little asian is kinda cute
Zone: She's a teckhead, Mag...... She's a girl, Mag

Escrito por Pol Díaz

Oficialmente Dollhouse, su historia principal, llegó a su fin con la emisión del episodio 2x12, el Epitafio 1 fue un experimento extraño que puso fin a la primera temporada y con la llegada del Epitafio 2 no solo ponemos fin a la serie en general si no que la vestimos con un broche de oro.

Si bien Dollhouse, en una visión global, flojeaba en varios capítulos, arrancando siempre a mitad de temporada para no parar hasta sus season finale, es una serie con mucho potencial que no ha tenido tiempo de brillar como ocurre con otras obras de Whedon. Si el final oficial de la historia principal de Dollhouse nos ha dejado a la mayoría un poco fríos, al menos personalmente este segundo y último Epitafio me ha dado todo lo que quería y más. Un final digno, un desarrollo de personajes (en su mayoría) más que bonitos y algunas muertes al mejor estilo Whedon, que te dejan con la boca abierta.

También alegra ver de nuevo pululando por ahí a Felicia Day y a nuestro nuevo activo favorito, o al menos el mío. Kilo. Esa pequeña gran estrella invitada.

En definitiva, Dollhouse ha sido para mí un buen plato principal, con un mejor postre en forma de dos epitafios dignos de convertirse en serie propia.

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El ataque de las muñecas asesinas

DeWitt: Leading them into the light. For good.

Escrito por Javi Pocoyó

Como no me cuento entre los fans de Whedon, y suelo ser bastante reaccionario (en una obsesión que tengo por "equilibrar la balanza"), durante el transcurso de Dollhouse me he sentido en la obligación de mostrar una posición crítica, porque me ha parecido que algunos fans veían maravillas, sin fijarse en los fallos. Maravillas, aciertos, fallos y fracasos, todos se han acabado estudiando en este blog desde hace más de un año, así que poco más hay que decir.

Personalmente, y desde una visión global que ya podemos tener, Dollhouse me ha parecido una buena serie de ciencia ficción que ha invitado a la reflexión algunas veces ("Haunted", "Instinct"), al aburrimiento otras ("Vows"), y al buen entretenimiento de vez en cuando ("The Attic"). Y desde luego es mucho mejor que muchas series que llevan años en antena.

Es hora de decirle adiós, y el final ha resultado estar a la altura, e incluso ser mejor de lo que me esperaba. Aunque "Epitaph One" no me gustó, por razones que no vienen al caso, resultó ser de gran ayuda para darle un final digno a la serie. El 1x13 fue realmente un aviso de lo que venía en la segunda y última temporada, y una introducción para este episodio final, tan necesario como el propio flashforward que relata. La serie se adelanta en el tiempo para poder contarnos lo que pasará, para enseñarnos el final del camino, que no podríamos haber visto de otra manera debido a la cancelación.

También son necesarios los primeros minutos con la repelente de Felicia Day, la niña que merece morir y el bocazas insoportable, para entender la situación en la que nos encontramos. Por suerte, pronto llega Ballard (sin camiseta, como debe ser) para pegar unos cuantos cabezazos, y llevarnos junto a nuestros amigos (que sí, ya lo son, después de dos temporadas). Escena de acción de turno (como todas las del capítulo), y por fin sabemos la situación de DeWitt y los demás. La escena "familiar" con bromas y buen rollito sólo queda un poco forzada y fuera de lugar. Un pelín. Pero se disfruta.

Agradezco la muerte de Ballard, llevada con bastante inteligencia, y causando una escena emotiva con la que Dushku se luce lo suficiente. En esa misma escena volvemos a ver que Echo es Buffy, con la misma carga de superheroína, y con los mismos tormentos personales. En el fondo es lo que todos queríamos, incluidos Whedon y Dushku. Además, la muerte del "príncipe azul" (como ya vimos en "Briar Rose") nos da una escena final preciosa, en sintonía con la reflexión sobre la soledad que se ha hecho durante toda la serie. Toda la felicidad a la que puede aspirar Echo, es el descanso eterno y nostálgico, lleno de recuerdos. Nada más que recuerdos.

Hace unos cuantos meses dije que Dollhouse, sin una segunda temporada, sería una serie olvidable. Ahora puedo decir que tenía razón, y que esta temporada ha llevado a la serie a un terreno más digno. También es verdad que Dollhouse alzó el vuelo a partir de que la cancelaron. Eso nos demuestra que deberíamos haber tenido más paciencia, que el potencial que mostraba la serie en su primer capítulo iba a dar de sí en algún momento. Si la serie hubiera estado en otra cadena, una de cable, menos preocupada por la audiencia, y más por la calidad, habríamos tenido más Echo, más Topher y sobre todo más DeWitt. Podría haber sido maravilloso. Pero no puedo decir que esté descontento. Algunos dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno.